Prólogo

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El pequeño de piel suave lechosa se revolvía salvajemente entre los brazos del mayor que le arrastraba sin piedad por el piso blanco de esa extraña casa, miraba a su amigo con el terror impregnado en los ojos.



— ¡Baek, ayúdame Por favor! ¡Baek no quiero ir! — rogó el pequeño aun intentando soltarse, el mayor cansado de su griterío le lanzó un golpe que hizo estallar su labio en gruesas gotas de sangre, sorprendido y asustado por fin el menor se quedó en silencio, fue arrastrado literalmente a un pequeño cuarto que antes había servido de congelador industrial, pero ahora se había convertido en su cuarto de castigos. Cayó como un saco de papas en el suelo y miró suplicante a su captor.

— No me dejes aquí, por favor, no hice nada malo — Susurró mirando el semblante colérico del mayor quien le empujó con su pie para poder cerrar la puerta.



Se sentó contra la puerta abrazando sus piernas, el ambiente era frío pero no lo suficiente para provocarle una hipotermia, intentó calmar sus lágrimas, no era bueno llorar estando allí...él podía oírlo... intentó calmarse pensando en el buen rato que había pasado con su amigo.



...

— Hola Kyungsoo, me llamo Baekhyun, soy el hermano menor de Hyung, ¿Te sientes bien?— Estaba tirado en la cama del mayor con su cuerpo lleno de marcas tanto de la noche anterior como de los golpes que había recibido por quejarse, su cuerpo no respondía, estaba muy débil, apenas enfocó su vista en el menor e hizo un puchero mientras le abrazaba llorando, el de ojos delineados se quedó inmóvil algo asustado por el tacto del mayor, pero luego de unos segundos le correspondió aunque torpemente.

—No llores, no llores— Susurró acariciando su cabello rojo por el tinte que había usado el mayor para que no le reconocieran.



Luego de varios minutos de caricias torpes por parte del hermano menor de su captor, Kyungsoo dejó de llorar, le miraba avergonzado por el estado de su cuerpo, comparaba su piel marcada con la pálida y lozana del chico frente a él.

— ¿Te duele? — Preguntó el chico tocando uno de sus moretones provocando un siseo en él.

— Lo siento — Le dijo suave, incluso algo frío.


— Estoy bien, sólo tengo hambre— Susurró cubriéndose aún más con las sábanas.

— ¿Puedo prepararte algo? — Preguntó entusiasmado, casi como si fuese un niño pequeño. El de labios en forma de corazón le miró mordiendo su labio Inferior.

— ¿Hyung no se va a enojar? — Preguntó preocupado.



— ¿No quieres jugar conmigo? — El pequeño hizo puchero mientras le miraba con los ojos llenos de lágrimas.


— ¡No! No llores — Suspiró — Está bien, juguemos — Tomó la camisa de Hyung que yacía en el suelo y se la calzó con unos boxer propios, era lo más vestido que podía estar.

— ¿Cuántos años tienes? —


— Dieciséis, ¿Y tú? — Le tomó la mano saliendo de allí feliz meciéndolas como si fueran niños pequeños.


— También tengo dieciséis — Sonrío aunque extrañado por su actitud y se extrañó aún más cuando al entrar al cuarto de Baekhyun encontró que estaba decorada como si tuviera menos de diez, el otro notó su mirada e hizo una mueca.

— Tengo un síndrome, no me gusta que la gente me toque — Le confesó apretando fuerte su mano — No puedo crecer — Le miró a los ojos.


— Pero... — Miró como tomaba su mano, estaba igual de enfermo que su hermano, ambos estaban completamente locos, pero al menos Baekhyun era amable.

— No lo sé — Le contestó encogiéndose de hombros y obligándolo a tomar asiento en el felpudo.

— Tengo muchas galletas, ¿Te gustan? — Fue a un pequeño baúl volviendo con varios paquetes de galletas de distinto sabores en sus manos y dos cajas de jugo — Hyung las compró para mí, sabe que me gustan mucho las de chocolate, él no es malo, él te quiere mucho, me lo dijo — Comentó orgulloso, Kyungsoo asintió apenas tragando las galletas que le había regalado, estaba hambriento, siguió comiendo velozmente soltando pequeñas risitas con su nuevo amigo ante cada juego, pero como dice el dicho "No todo lo que brilla es oro", la puerta se abrió de golpe justo en el momento en el que Baekhyun se acercaba para quitar migajas del rostro del otro.



— ¡Baekkie! ¡Kyungsoo! — Ambos se alejaron de golpe ante la potente voz, Hyung entró al cuarto vistiendo un overol amarrado a la cintura y una musculosa gris, Baekkie le miró asustado y retrocedió alejándose del mayor.

— No... Baekkie espera, lamento haberte gritado — Susurró el mayor con un tono afable que sólo guardaba para su pequeño hermanito, pero este comenzó a sollozar en la espalda de su putita.


— Lo... lo siento — Susurró el de piel nívea asustado sintiendo su espalda húmeda, pero fue muy tarde, el hombre frente a él le jaló del brazo gritándole

— ¡Esto es tu culpa maldita puta! — Gritó molesto arrastrándole.


...


Su piel comenzó a sentirse fría, suaves escalofríos le recorrían el cuerpo provocando que su aliento se marcase al jadear, estaba a punto de pasar, se encogió más contra la puerta temblando de terror puro, sintió un jadeo, un sonido de algo crepitando, sabía que sonido era, podía entenderlo, cuando te rompen la garganta e intentas hablar sale un sonido de gorgoteo.



— ¡Hyung! ¡Sácame de aquí, por favor! ¡Va a matarme! ¡Va a matarme! — Gritaba aterrado el menor girándose y golpeando la puerta con sus puños, estaba histérico, de repente una mano muy fría, que incluso llegó a quemarle le tomó el tobillo con fuerza jalando.

— ¡No! ¡No! — Kyungsoo pataleaba histérico cayendo al suelo y dándose en la cabeza con fuerza logrando que perdiese un poco sus reflejos rápido, fue arrastrado hasta la mitad del cuarto, sentía esas manos frías subiendo por sus muslos de manera libidinosa, se removió salvaje intentando huir, podía ver la puerta a lo lejos, necesitaba llegar a ella, su garganta gritaba pero ya no había sonido que saliera de ella, sólo ese crepitar... Iba a morir, iba a morir. Abrió sus ojos al sentir un peso sobre él, grave error, allí estaban unos ojos negros inyectados en sangre mirándole con locura, el cabello castaño cayéndole por los lados de la cara hasta el rostro del pequeño, su piel tenía un tono azulino, seguía produciendo ese sonido y apoyó sus manos con las uñas rotas y arrancadas en su cuello haciendo presión.

— N...n..— Intentaba sacar la voz pero simplemente no podía, sollozó escuchando la puerta abrirse, gritó histérico pataleando y para cuando el moreno entró al cuarto el pequeño se debatía contra la nada en el medio del cuarto.

— ¿Qué haces? — Murmuró el mayor cerrando la puerta a su espalda, pero el menor seguía removiéndose histérico, tuvo que levantarlo y darle una bofetada — ¡Kyungsoo! — Le miró ceñudo, ¿Finalmente había enloquecido? Siempre hablaba de un chico en ese cuarto, se río de aquella tontería.



— No me dejes aquí, no me dejes solo por favor — El menor se aferró a su pecho sollozando aterrado, el mayor en esa posición notó unas marcas verdosas de dedos en su cuello, habían aplicado demasiada fuerza para dejar un hematoma así por lo que no había sido él, confundido lo alejó de su cuerpo y levantó su rostro con brusquedad inspeccionando su cuello notando que aquellas marcas ya no estaban, sacudió su cabeza restándole importancia y miró al menor sonriendo malicioso.

— No saldrás de aquí sin tu castigo, mi Soo— Susurró desabotonando su camisa.





Nota: Hola ¿les ha gustado? este fic es mi preferido, Creppie es una gran escritora soy su fan y estoy agradecida de que me haya dejado adaptar su hermosa historia :)

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