01.

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-NIALL-

Oh por el bendito bebé Jesus, ¿que rayos era eso?

Llevando mis pies más cerca de mi pecho, observé sin pestañar como la mancha oscura desaparecia detrás de la, vieja y ruidosa, heladera para reaparecer por el otro lado. Tenia mis teorias sobre lo que la cosa podia ser pero no quería entrar en eso en ese momento. Estaba seguro de que los pequeños chillidos que podia escuchar en la noche provenian de la mancha peluda y tenia la jodida impresión de que no se habia mudado aquí sola. Toda su, pequeña y transmisora de enfermedades, familia estaba compartiendo piso con nosotros.

Un chillido que me hubiese encantado negar como mío, escapó de mis labios cuando la cola larga y rosada de la bicha desaparecio detrás de un mueble demasiado cerca de donde me encontraba. Debia parecer totalmente ridiculo, acurrucado y tembloroso, sentado sobre la mesa de la cocina pero siempre habia tenido un miedo terrible a los roedores, todos ellos, por lo que nuestra nueva inquilina realmente habia sacado la mierda de mi.

Acercandome al borde, observé hacia el viejo suelo de madera que al parecer estaba sirviendo de refugio para la rata y gemi dolorosamente al ver que la bola inmunda seguía allí, escarvando en un agujero. Hacia más de dos horas que estaba sentada sobre la mesa pero hasta que Mr. Simpatia no desapareciera, no tenia ninguna intención de bajar.

—¿Que rayos? —salte sobre mi culo ante la voz enojada antes de que un suspiro de alivio escapara de mis labios cuando visualicé a Zayn de pie en la puerta, mirandome con el ceño fruncido—. ¿Que diablos haces, Niall? Pensé que habiamos dejado clara la regla de no subirnos a la mesa, al menos tu dijiste que no podia hacerlo.

—¡Rata! —chillé.

—¿Hey, porque tanta violencia?

—¡Vi una maldita rata, Zayn! —ya comenzaba a sonar histerico hasta para mis propios oidos—. Hay ratas aquí, feas y llenas de enfermedades. ¡Ratas!

Zayn parpadeo, como si estuviera asimilando mis palabras antes de sonreir—. Ah, veo que conociste a Cerealita.

—¿Cerealita?

—Sip, nuestra nueva mascota —asintió. Apoyandose en el marco de la puerta, me sonrió—. La llame así porque cuando nos conocimos ella estaba muy ocupada comiendose tus cereales directamente de la caja.

—¡Oh por dios! —me tragué las nauseas—. Dime que tiraste esa caja, por favor.

Me miró un segundo antes de volver la vista al suelo, buscando a la bicha—. Sabes, he estado pensando en comprarle un tazón pero aun no me decido por el color, ¿que dices, rosa o roja?

—Estas evadiendo mi pregunta, oh mierda —las nauseas regresaron y tuve que cubrirme la boca—. Bajame de aquí para que pueda ir a donarle mi desayuno al inodoro.

—¿Porque no te bajas solo?

—¡Porque no voy a pisar el suelo mientras esa cosa este aquí!

Zayn rodó los ojos, con ese tipico gesto que se traducia como 'estas siendo dramatico' antes de acercarse y levantarme en sus brazos. El mundo perdió el eje por unos segundos hasta que logré aferrarme a su cuello.

—Dime que no haremos esto todos los días —se quejo—. Pesas como si te hubieses tragado las piedras de un río entero.

Arrugando la nariz, decidí que no estaba en condiciones de contestar aquello, no quería terminar en el suelo gracias a mi boca. En su lugar, cambie de tema—. ¿No tenias una cita con Holly, hoy?

—Sip, la tenia —me dejo sobre mis pies cuando llegamos al cuarto de baño. Apenas toque el suelo corrí hacia el lavabo en busca de mi cepillo de dientes, sentia la urgencia de cepillar mi boca hasta que solo quedaran encias—. Me dejo.

10 Razones |Ziall|¡Lee esta historia GRATIS!