3. Este... hola Hera... por si no te has dado cuenta soy mujer e ¿Iniciada?

283 20 13

POV Aqua:

- ¿A quién debo enamorar? -pregunté.

-A un chico.

Estaba a punto de estallar y decirle: No me digas, yo pensé que era lesbiana.

-OK, ¿y el nombre?

-Carter Kane.

"Carter Kane", pensé. "No quise hacer esto, en serio". ¿Acaso perdí la cabeza? No creo que me escuche.

-OK. -Traté lucir fría y amargada, pero parecía más asustada que un pavo en navidad.

-Muy bien, cariño. Ahora, adiós. -Agitó sus dedos y salí disparada hacia un remolino.

Cuando el remolino me vomitó (aunque no creo que yo sepa tan feo), caí en el césped. Al frente de mí vi la mansión rara que soñé. Escuché movimiento que seguro viene de la mansión. Me paré y casi vomité. Me dolía el estómago. Gracias, Hera, si tu plan fracasa será por mis nauseas. ¿Acaso no se le ocurrió hacerme aparecer y en vez que transportarme en un remolino? Ja, dioses griegos...

Vi una maleta de viaje y me acerqué. Contenía ropa, dinero mortal, una cadena con un dije de plata en forma de dos anillos entrecruzados, (Apuesto mi espada a que es un símbolo que Hera quiere que use para "vigilarme"), y lo más importante, la perla que Percy "me dio" cuando caíamos, entre otras más. Empaqué de nuevo todo y me acerqué a la puerta de la mansión.

Toqué la puerta, esperando que los egipcios no estén vestidos como en su época. (¡Créeme si no fuera por un taparrabos andarían calatos!). Esperé durante un minuto y nadie me abría. Me empecé a desesperar y tocaba más fuerte. Cuando ya había perdido las esperanzas, un chico de tez oscura me abrió la puerta.

- ¿Quién eres? -preguntó.

- Estem, Aqua McCartney.

- ¿De...?

- Manhattan, Nueva York... -Me miró raro. - Uhm, ¿Estados Unidos?

-Ah, eres una nueva.

-Sí, eso creo.

- ¡Sadie! -gritó. - ¡Tenemos a una iniciada!

Nadie le respondió.

- ¡Sadie Kane! -gritó el chico.

Miré dentro del vestíbulo y vi a niñitos de tres años garabateando unos cuadernos de dibujo. Había niños en edad escolar. Parecía una escuela. Pero también había gente por entre los veinte-tantos, tipos que deberían de estar en la universidad. Yo pensé que el chico estaba llamando a una de ellas o a una de las cuarenta y algo... pero no... llamó a una chica de más o menos mi edad, 15 años.

Una chica rubia con un mechón azul se nos acercó. Todos pararon de hacer lo que sea que hayan estado haciendo.

Los niños de tres años pararon de "dibujar". Un niño de ocho años dejaba hablar con un ¿pingüino? Los mayores dejaron de conversar. Toda la sala se quedó mirándome como si esperaran a que aparecieran Bob Esponja y Patricio Estrella detrás de mí y nos pongamos a cantar.

- ¡Reunión!, ¡ahora! -gritó la tal Sadie y se acercó a una puerta, que supongo será del comedor y la abrió. Todos entraron como si fuese una estampida.

- Toma esto y escribe tu nombre -dijo el chico que me abrió la puerta tendiéndome una tarjeta de: Hola, soy... (Germán... xD).Traté de llenarla lo mejor que pude en inglés. Tenía que llenar mi nombre. Luego la senda de... ¿qué? ¿De qué senda me están hablando? Decidí dejar en blanco eso último y pasé a llenar lo demás. ¿Estatus?, supongo que iniciada después de lo que el chico me abrió la puerta lo dijera.

Después de llenar la tarjetita, el chico me dio algo así como un imperdible y lo incrusté con el papalito en mi blusa. El chico se fue y entró al comedor. Me quedé pensando. ¿Cómo presentarme a unos tipos de otra mitología (sin mencionar que les quitamos algo de territorio en una guerra)? Miré "disimuladamente" (o sea como la chica del Exorcista) hacia la puerta que estaba entreabierta.

Hey, me dije, debes ser valiente, no por nada leíste los libros de Harry Potter aún con dislexia. Abrí la puerta.

-Entonces... -la tal Sadie estaba en la cabecera de la mesa y me miraba- ¡Espera!, ¿en qué idioma está escrito eso? -preguntó mirando mi nombre.

- ¿Inglés? Bueno, eso se supone.

-Linda... caligrafía -dijo un chico, aguantándose la risa.

¿Tan fea es mi letra? Recuerdo que en primaria todo el mundo decía que mejorara mi letra y todo eso... pero ¿cómo te vas a preocupar por la caligrafía cuando tienes un trillón de experiencias cercanas a la muerte? ¿Y encima con dislexia? Bueno, en fin...

-Gracias -respondí con una sonrisa fingida (¿ya se me apegó lo de Hera?).

Todos se sentaron y Sadie me trató de presentar:

-Bueno y ella es... -trató de entender mi letra.

-Aqua McCartney -dije.

-Tienes...

-... 15 años.

-Hey, yo también tengo 15 -dijo y me sonrió.

Luego de presentarme ella dijo a todos que regresen a hacer lo que estuvieran haciendo. La chica esta, la tal Sadie, me caía bien. Ella me dijo que me mostraría mi cuarto para mi estadía.

Mientras caminábamos (y de paso me presentaba a un trillón de personas que rápidamente olvidé sus nombres apenas los decía) ella me contaba los detalles importantes de su vida. (Que no era nada normal y al fin creí conocer a alguien tan parecida a mí). Ella dijo que había derrotado a Apofis (el dios egipcio del caos) hace un año con su hermano (y casi pierde la vida un ciento de veces, hey ésta chica es demasiado parecida a mí). Que había estado enamorada de un dios (Ohhhhh.) que ahora compartía cuerpo con un tal Walt... (De nuevo: Ohhh... Definitivamente esta mitología es muy rara) Y ése dios era nada más y nada menos que... (tan, tan, tan) el dios del papel higiénico (ja, ja... no... era de los funerales) llamado Anubis.

Llegamos a una habitación diseñada para mí. Era toda pintada de aguamarina. (Sí, es un color, yo no sabía...) ¡Pero extraño el azul! En fin, había un mini-refri lleno de Coca Cola Cereza Azul, Pepsi Blue, entre otras bebidas azules. Había algo así como un snack bar. Un closet lleno de ropa (Envídienme, hijas de Afrodita) en diferentes tonos de azul (No es mi culpa que me guste tanto ese color, casi me apodan "la pitufo" en el campamento.) Había una repisa llena de libros (Oh, olor a libros nuevos... ¿Envidia, hijos de Atenea? Yo sé que me envidian). Tenía una ventana que enfocaba un río. (Linda vista.) Había un micrófono. (¿Acaso alguien quiere escuchar mis desafinaciones?), entre otras cosas muy cools.

Sadie me dio una bolsa que contenía pijamas (¿Es la hora de dormir?), unas cosas con forma de signo de interrogación, un tipo de masa extraña y una varita de marfil.

-Ah, gracias -dije y vi que un chico (el tal Walt con un dios que lo poseía de vez en cuando) se acercó a Sadie y le dio un beso en la mejilla.

- ¿Quién es ella? -preguntó con los ojos abiertos como si estuviera asustado de verme...

-Una nueva iniciada. ¿Dónde estuviste?

-Salí un rato -dijo. (Y seguía con el shock).

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