Sus esperanzas de contar con el apoyo de las personas más cercanas a ellos como sus amigos se habían derrumbado tras darles la noticia sobre su compromiso y que éstos la hubieran tomado con poca seriedad, definitivamente no estaba saliendo conforme a lo que había planeado, sin embargo, aún quedaban la últimas dos pruebas de fuego, las que decidirían contar o no con las bendiciones familiares.

La decisión sobre a qué familia darle la noticia primero no fue del todo bien planeada. En definitiva no podían hacer una mega cena para juntar a ambas cuando sus horarios laborales se interponían, así que sí, muchos lo llamarían ridículo o inmaduro pero recurrieron a la siempre fiel "Lanza una moneda", la forma más democrática posible que se les ocurrió, para su suerte el lado decisivo había caído a favor de visitar a los Styles.

Con horas de anticipación propusieron una cena familiar. Un banquete sugerido por parte de Harry para la ocasión especial, la mejor botella de champagne de la casa y por su puesto la ropa más elegante. Como fue de esperarse desde la primera frase "Nos vamos a casar" en adelante, fue de mal en peor.

Gritos, una mujer desmayada, insultos, reproches, Gemma bebiendo de la botella evitando meterse más en el asunto (y quizá un poco para no desaprovecharla, ahora que estaba abierta), el padre de Harry hirviendo en cólera, Louis completamente desorbitado y un Harry hecho un mar de lágrimas. Sí, en definitiva de ese lado de la familia no habría bendiciones.

Del lado de los Tomlinson, al día siguiente, para ser específicos, en la hora del desayuno se podía percibir la tensión. Si bien el mayor no había cuestionado nada aún sobre la repentina llegada por la noche de ambos con los ánimos por los suelos, no pudo evitar sentirse incómodo teniéndoles de frente.

-¿Me dirán que les pasa o todos tendremos que solo mirar la comida sin decir nada? -preguntó seriamente a ambos.

-Todo está bien, Sr. Tomlinson -respondió cabizbajo Harry.

-Son pésimos mintiendo.

Ahora que dos partes de las tres fundamentales de su apoyo veían con mala cara sus anhelos de casarse, no sabían cómo manejar la noticia para la familia de Louis. No estaban seguros de poder aguantar otra burla.

-Te lo diré cuando Jessica venga -aseguró Louis.

Para Louis no había más familia que su padre, la gente que lo había criado en casa a las cuales llamaba tías y no mucamas, y por supuesto su abuela.

-No creo que tu abuela pueda venir hasta Londres cerca de esta semana. Así que te sugiero que lo que tú y Harry tengan que decir sea ahora mismo.

-Pero es importante.

-Siendo así, la llamaré por videollamada y así ella también tendrá la noticia en viva voz.

En minutos los empleados de los Tomlinson estaban reunidos, lo último que faltaba era que la llamada hacia la abuela de Louis se terminara de conectar.

Cuando por fin contestó con un aspecto desaliñado, probablemente debido en base a que la abuela Jessica también era una amante de las fiestas y se encontraba con resaca.

-Más les vale que sea importante despertarme a esta hora -farfulló la imagen de la mujer desde el teléfono.

La misma frase directa que habían usado para los dos casos pasados, milagrosamente ésta vez todos habían saltado en felicitaciones y abrazos genuinos de buenos deseos. El padre de Louis se encontraba sumergido en completa felicidad pese a tener un mal presentimiento de que un matrimonio joven no era del todo bueno, pero solo ver los ojos brillantes de los dos jóvenes frente a él le dio una esperanza de que ellos podrían manejarlo.

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!