Tres

1.7K 89 0

—Buenas tardes, ¿Se encuentra Lauren?

Esa tarde del viernes llamaba a casa de Lauren, puesto que una vez más no había ido a la escuela. Fue la gran Emma Mitchell quien consiguió su teléfono y me lo dió incluso sin habérselo pedido.

Sinceramente, empezaba a preocuparme. No sólo por su salud, si no por sus promedios. No quería que el perder clases la perjudicara. Es patético, porque la había conocido hace poco más de dos semanas. Es muy patético.

Mi vida es patética.

—¿Ágnes?—preguntó una voz desde el otro lado del teléfono.

—¡Lauren! ¡Eres tú!

Rió.

—¿Cómo estás? ¿Cómo están las clases?

—Bien—respondí—Llamaba porque, bueno, estoy preocupada por ti. Lo sé, no tiene sentido. ¡Pero has faltado prácticamente toda la semana! Tal vez es normal en ti, sólo llamaba para cerciorarme que-

—Estoy bien, Ágnes—interrumpió ella—Sólo he tenido algunos problemas familiares. No te preocupes más. Estaré allí el lunes.

—Eso espero.

—¿Green me extraña?—preguntó ella. Reí.

—Pregunta por ti todo el tiempo.

—Le hago falta.

Hablamos un tiempo más, cerca de una hora, de muchas cosas sin importancia. De hecho, le conté lo que había pasado con Kevin la tarde anterior.

Para mi sorpresa, ella parecía sospecharlo.

—Te invitó a salir, ¿Cierto?

Hice una mueca que eventualmente ella no podía ver—Sí.

—¿Qué le dijiste?

—Que sí... Bueno, no exactamente... Quiero decir... No lo veo como una cita, ¿Sabes? No creo que tenga nada de malo salir con un amigo.

—Claro que no tiene nada de malo salir con un amigo,—dijo ella—pero tiene mucho de malo salir con un amigo.

—Pero yo no estoy saliendo con él.

—Pero tal vez él piensa que si.

Le dimos una pausa a la conversación. Ambas en su lado del teléfono. Suspiré.

—¿Hay algo que no sepa, Lauren?

—No—respondió secamente.

—Te daré una segunda oportunidad. No la despedicies, eh. ¿Hay algo que no sepa?

—Escucha, Blair—dijo amenzante—Kevin es mi amigo. Tú eres mi amiga. Mi amigo cree que mi amiga es interesante. Ahí lo tienes. Ahora es tu turno.

—¿Mi turno?—pregunté confundida.

—Hay una razón por la que no quieres ir más lejos con él, ¿Cierto? ¿Es por Bur? Te he observado más de lo que piensas.

No dije nada por unos segundos.

—No estábamos hablando de él.

—¡Pues ahora sí! ¿Hay algo que no sepa?—preguntó ella, imitando mi voz.

—Yo...

—No la desperdicies.

—¡LAUREN!—grité soltando una carcajada. Para seguidamente, tragar saliva—No lo sé..—dije tímidamente—¿Es posible que haya algo, cuando no he cruzado más de dos palabras con él?

Todo Muy Bien¡Lee esta historia GRATIS!