Capítulo 51: "No importa lo que ellos digan".

1K 47 20

Maratón 5/5 Final.


—Alli... ¿Qué coño has hecho? —me acerco a ella, y me siento en el suelo justo al lado suyo—. ¿Qué te pasa Alli, dímelo?

   Mi hermana, me mira con sus ojos rojos de tanto llorar. Después, baja la mirada hasta sus muñecas, y ahí es cuando me tapo la boca para ahogar un grito.

—No valgo para nada Carla —me dice con la voz rota—. Si no, no recibiría como seis llamadas telefónicas al día de chicos distintos diciéndome que sé que vivo en Oxford, y exactamente dónde. O amenazas de muerte por WhatsApp. No quiero volver —solloza, y después la abrazo. Le acaricio la espalda, y me duele cada palabra que ha dicho—. Y sin ti... Voy a estar sola. No tengo amigos, me amenazan de muerte, me hacen bullying... Me quiero morir...

—No digas eso Alli, por favor. Levántate, tenemos que limpiar esas muñecas —le digo mirándola. Ella niega con la cabeza.

—Es mejor que me desangre, así no tendré que soportar todo esto... —susurra con un vacío en la voz—. No tendría que soportar este dolor en el pecho, ni que me dijeran gorda, porque si no, no como, y lo poco que como lo vomito. No me dirían fea, y no me tendría que autolesionar. No me tendría que poner el pelo en la cara para pasar desapercibida, y no me daría vergüenza salir a la pizarra, porque ya no tendría que salir nunca más.

—Alli, por favor... —susurro con dolor. Es horrible que un ser que quieres sufra de esta manera—. Eres preciosa Alli, no importa lo que ellos digan...

—No soy guapa, ningún chico me quiere... —recordé a mi hermana cuando tenía 15 años. Era popular, tenía a muchos chicos detrás suya... Hasta que se peleó con sus amigas hace como medio año.

—Todos los días son maravillosos, tienes que aprovecharlos al máximo, no derrames ninguna lágrima... —le susurro mirando a sus preciosos ojos verdes, hinchados por las lágrimas.

—Para mí antes todo era fácil, pero ahora... Es que me cuesta incluso respirar Carla... Estaba segura de mí misma, tenía claro todas las cosas que quería hacer en la vida... Ahora soy insegura... Me siento avergonzada de este dolor, porque te causa daño, cuando solo debería importarme a mí... —dice derramando unas lágrimas más. Se las retiro.

—Eres preciosa Alli, no importa lo que ellos digan... Vamos a salir de este dolor juntas, ¿entiendes? No te rindas y sé fuerte... —la abrazo fuertemente. Necesito que esté bien... En una semana hemos sufrido tanto...—. No dejes que las palabras te hagan daño, recuerda que eres preciosa.

—Deja de decir eso... —susurra en mi oído—. No soy así, estoy gorda, y algunas veces puedo comportarme como una auténtica bruja...

—Eres preciosa en todos los sentidos... —le repito—. Puede que hayamos tenido nuestros menos, pero... A pesar de todo sigues siendo mi hermana y te quiero... Así que no te sientas mal hoy. Ríe hoy, llora mañana, y recuerda todos los días eso —me separo de ella, y por primera vez en mucho tiempo la veo sonreír.

—Eres la mejor hermana que alguien puede tener —me dice—. Gracias.

—Vamos a limpiarte esa sangre de las muñecas. No te has hecho mucho —le digo observando sus muñecas ensangrentadas. En realidad le ha pillado una vena en la mano derecha, mientras que en la izquierda únicamente son rajas. Me levanto, y seguido se levanta ella. Abro el grifo, y meto sus muñecas dentro del lavabo. La sangre rápidamente desaparece. Me dispongo a irme a por una venda, pero Alli me detiene.

—No hace falta. Me pondré un reloj y unas cuantas pulseras —me dice. Después, se lava la cara—. Te prometo que no volveré a hacer nada de lo que pueda arrepentirme Carla —susurra mientras se seca la cara con una toalla verde—. Quiero entrar en mis 17 años bien.

—Eso digo yo, que dentro de cuatro días es tu cumpleaños —le digo—. Tienes que estar feliz ese día, ¿me lo prometes, verdad?

—Te lo prometo Carla —me sonríe—. ¿Bajamos?

—Sí, porque hay que arreglar unos cuantos temas, y hacer sonreír a unas cuantas caras... —Alli arquea una ceja—. Ya lo entenderás.

   Salimos de la habitación, y seguido bajamos las escaleras. Louis sigue tirado en el suelo llorando. Alli abre los ojos cuando lo ve. Corre hacia él y lo abraza, aunque no sepa ni el motivo ni la razón que han causado sus lágrimas.

   Me meto en el salón. Danna y Riley siguen en la misma posición que las dejé. Danna ya no llora, si no que mira a un pinto fijo, seria, simplemente. Riley todavía tiene algunas lágrimas en sus ojos. Las abrazo, pero no duramos mucho tiempo, porque el timbre suena. Riley se levanta corriendo, y se quita las lágrimas que tenía. Cuando nos asomamos a la entrada, vemos a Louis apoyado en la pared, y a su lado Alli. Tienen los dos los brazos cruzados, y miran al suelo. Riley traga saliba un segundo antes de abrir la puerta.

   Harry aparece sonriente, pero quita la sonrisa de la cara en cuanto ve la seriedad de Riley.

—¿Qué te pasa princesa? —pregunta con el ceño fruncido. Estoy segura de que Riley acaba de tener un escalofrío, y también ganas de volver a llorar.

—Ni se te ocurra llamarme así otra vez —la voz de la castaña oscura tiembla.

—Harry entra —dice seriamente Louis. Estamos todos mal, muy mal. Yo, aunque haya salido de esa especie de estado de shock, no significa que no duela que él no esté conmigo...

   Pienso en Riley, en Danna, en Louis, y en Alli. Los tres primeros ahora mismo están pasando por lo mismo que estoy pasando yo, e incluso peor porque les ha pasado hoy. Y Alli... Sus problemas de autoestima, las amenazas de muerte... Se lo tenemos que decir a mamá y poner una denuncia a esos adolescentes estúpidos que le están haciendo la vida imposible.

   Harry entra, y después cierra la puerta. Acto seguido, vuelve a mirar a Riley fijamente.

—¿Te crees que soy tonta? —empieza a decir Riley, ahora con un tono de seguridad en la voz—. ¿Te crees que soy tan retrasada como tú para no enterarme de que únicamente querías utilizarme? —la cara de Harry se pone blanca lentamente.

—Eso era antes... Riley, déjame explicarme...

—¡No! ¡Ni se te ocurra! No me creo nada de ti... ¿Crees que después de eso lo voy a hacer? —voy junto a ella, y le froto los brazos. Noto como se le quiebra la voz. Harry se acerca a ella, y lo único que Riley hace es pegarle una bofetada en la mejilla derecha.

—Riley... —Harry tiene los ojos cristalinos. Riley se da cuenta, y por ello mira a otro sitio.

—Paso de ti y de todo lo que tenga que ver contigo —susurra. Después, sube las escaleras. Alli y Danna corren hacia ella, y después las sigo. Acto seguido, escuchamos un portazo en la puerta de arriba. Louis se queda con Harry. Siento como todo se desmorona...



Enséñame ©¡Lee esta historia GRATIS!