Capítulo 50: "Perderte de vista".

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Maratón 4/5


   Después de ponerme mis pantalones largos negros degradados, mi blusa amarilla, y haberme mojado el pelo y echarme espuma corriendo, me pinto los labios, echo un poco de maquillaje en mis ojeras, y rimel en mis ojos.

   Me miro en el espejo, y puedo perfectamente decir que parece que no he estado una semana entera llorando en mi cama.

   Salgo del cuarto de baño, y veo a mi hermana acostada en su cama, mirando al techo. Parece pensativa. Riley me ha dicho que durante esta semana ha estado muy rara; casi no hablaba, no comía a penas nada. Era como yo, simplemente que ella se levantaba.

—¿No te vienes? —le pregunto sentándome en su cama. Ella niega con la cabeza—. ¿Por qué?

—Simplemente no tengo ganas —me contesta—. Que porque tú no hayas querido salir en una semana, no significa que los demás queramos.

—¿Qué te pasa Alli? Riley me ha dicho que has estado muy rara —le susurro mientras miro mis uñas.

—Nada. ¿Cuántas veces lo voy a repetir? Nada —me contesta casi gritando—. ¿Es que tú puedes comportarte como Miércoles Addams y las demás no? Déjame a mí con mis problemas, que yo te he dejado a ti cuando tu novio ha roto contigo.

—Te dejo sola, pero... Sea lo que sea que te pase, puedes contar conmigo, ¿lo sabes verdad? —le digo acariciándole la pierna. Ella asiente con la cabeza—. No estés mal. No te lo mereces.

   Me levanto de su cama, y después, salgo de la habitación. Bajo las escaleras, y Riley está apoyada en la pared. La veo pensativa.

—¿Te pasa algo? —le pregunto. Ella me mira, y vuelve a mirar hacia el frente.

—No —contesta seca. Me pongo en frente de ella para que me mire.

—Sabes que sí, y que al final me lo vas a acabar contando —le digo. Ella sonríe de medio lado, y se endereza.

—Es Harry... —susurra—. ¿Tú crees que le gusto de verdad?

   Trago saliva, y me pongo al lado de ella a morderme las uñas.

—¿Qué pasa Carla? —susurra—. Si hay algo que no sepa merezco saberlo.

—No soy yo quién te lo tiene que contar —digo—. Pero, ten cuidado. Si juegas con fuego... Al final te quemas —me mira fijamente.

—Cuéntamelo Carla —me dice borde ahora.

—¿El qué te tiene que contar? —Danna baja las escaleras—. ¿Qué os pasa?

—Harry me está ocultando algo y ella no me quiere decir el qué —contesta Riley—. Dímelo tú Danna.

—¿Es lo que creo que es Carla? —pregunta la pecosa. Asiento con la cabeza—. Deberíamos contárselo. Si de verdad lo quiere, no creo que le importe.

—O sí... —susurro—. Haz lo que quieras. Cuéntaselo.

—A ver... —susurra Danna—. No sé como hacerlo.

—Riley —le digo—. Harry, le dijo hace algún tiempo a Louis... Que si estaba contigo era solo por... Utilizarte, estar contigo por estar. Pero...

—¡¿Qué?! —grita Riley abriendo los ojos—. Eso no puede ser verdad... —pestañea rápidamente, y presiento que en estos momentos va a necesitar más de un pañuelo.

—Pero ahora le gustas —termina Danna de decir lo que yo empecé.

—¡¿Crees que me voy a fiar de él?! —grita Riley—. Dónde cojones está ese estúpido.

—No lo sé —dice Danna.

—¡LOUIS WILLIAM TOMLINSON! —grita Riley. Louis no tarda en aparecer del salón.

—¿Qué te pasa? —le pregunta Louis. Nos mira a las dos, y después mira a Riley. Sospecho que sabe lo que es—. Oh, no. ¿Se lo habéis contado?

—¿Va a venir? —pregunto. Él asiente con la cabeza.

—Lo de quedar queda para otro día —susurra Riley entrando en el salón. La sigo. Me siento en el sofá al lado de ella.

—¡¿Por qué coño se lo has contado?! —grita Louis furioso. Oh Dios mío...

—¡¿Tal vez porque es mi amiga y tiene derecho a saberlo, estúpido?! —le grita también Danna. Miro a Riley, que llora. La abrazo.

—¡¿No puedes pensar por una vez en los sentimientos de los demás?! ¡¿Harry qué?!

—¡¿Que no pienso en los sentimientos de los demás?! ¡¿Tú eres retrasado o qué coño te pasa?!

—¡A lo mejor soy retrasado desde que salgo contigo! —Louis grita eso con todo el odio posible, y creo que Riley se pone a llorar aún más.

—¡A lo mejor deberías dejarme! —grita. Mis ojos se aguan. Esto no puede estar pasando. A ellos no. Danna, deja tu orgullo por una vez y acaba esta estúpida pelea besándole.

—¡A lo mejor! ¡Así no le podrás decir nada a nadie de lo que yo te cuente! —dicen que cuando una relación está llegando a su fin, se nota. Una rara sensación que te da en el pecho es crucial para identificar que está a punto de terminar. Y yo la siento, y estoy segura de que Riley también.

—¡Pues estupendo! ¡Estoy deseando de irme de esta jodida casa y perderte de vista, estúpido! ¡Jamás deberías de haber sido mi novio, porque desde el principio te odié, y te odio! —estoy segura de que eso le ha dolido a Louis más que cualquier otra cosa, y aunque no lo parezca, a ella.

—Pues muy bien —dice ahora un poco más calmado Louis. Tiene la voz mal. Se nota—. Haz lo que quieras.

—Y eso haré —susurra. Danna viene hacia aquí, y se sienta al lado de Riley. Apoya la cabeza en ella, y en silencio, y cuanto menos se note, empieza a llorar. Riley llora, ella llora. Las dos han perdido a sus novios en el mismo día, y tienen derecho a sentirse como una puta mierda. Acaricio el pelo de las dos, porque sé que diga lo que diga, no voy a hacer que se sientan mejor.

—Voy a ver que hace Alli. Quiero que baje —les susurro. Danna asiente con la cabeza, y Riley no dice nada. Veo a Louis tirado en el suelo de la entrada, apoyado en la puerta, y llorando con el mismo silencio que llora Danna. Le tiendo mis manos para que suba. Después, me abraza. Llora en mi hombro, y dejo que me lo llene de lágrimas. Me abraza con más fuerza, y le froto la espalda. Coge mi pelo, y noto como llora aún más. No es el pelo que a él le gusta tocar, ni el cuerpo que él quiere rodear. Es tán increíble como en una semana han podido cambiar tanto nuestras vidas.

—Ve a por Alli —me susurra. Tiene la voz rota, quebrada. Él está roto y quebrado. Le acaricio la mejilla, y se la beso. Me separo de él, y subo las escaleras. Abro nuestra habitación, y no veo a Alli. Pero, escucho sollozos en el cuarto de baño. Corro, y cuando abro la puerta, supe que ese día no podía ir peor. 


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