2. ¿Y así quieren decir que el THDA es un diminuto problema?

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POV tercera persona:

Todos los campistas estaban reunidos en torno al campo de fresas.

-Aquí fue donde pasó, Quirón -dijo Annabeth Chase, la hija de Atenea, señalando un área de pasto. Ella estaba preocupada por sus mejores amigos.

-Ya veo, Annabeth. ¿Y desaparecieron así nomás? -preguntó.

-Sí, por lo que sé.

George Mailler quería ocultar el secreto de lo que vio encima de las cabezas de los mejores amigos de la chica a la que amaba. Lo único que pasaba era que no reconocía ese símbolo.

-Entonces, señor Caste... Mailler -dijo Quirón, y casi le dice Castellan. El parecido entre el hermano de él y Luke era fascinante. - ¿Está seguro de no haber visto nada más?

-Completamente -dijo. Él se notaba asustado. -Inmediatamente Annabeth se fue, yo la seguí cinco minutos después, cuando vi a Aqua desmayarse y empezar a convulsionar.

-Esto es muy raro. No recuerdo haber visto nada parecido en toda la historia. A menos que se trate de esa abominante y vomitante película mortal: "El Conjuro" en dónde poseen a todo el mundo.

-Ajá -dijo Annie.

Horas más tarde, la noticia se expandió por todo el campamento. Los jefes de cabaña se reunieron en torno a una mesa de ping-pong en la Casa Grande. Pero era una reunión sin los jefes de la cabaña tres.

Miranda Gardiner, hija de Deméter, hacía que crezcan plantas en una pequeña maceta que tenía en un bolsillo. Clarisse LaRue, hija de Ares, que estaba con un esucdo debajo de su ropa de campista, no dejaba de mirar su espada. Annabeth, hija de Atenea, parecía a punto de llorar. Will Solace, hijo de Apolo, tocaba una lira. Jake Mason, hijo de Hefesto, sacaba unas tuercas y tubos y jugaba con ellos. Drew, hija de Afrodita, se revisaba por enésima vez la manicure que una chica de su cabaña le había hecho. Travis y Connor Stoll y George Mailler, hijos de Hermes, miraban a todos como si planearan la próxima broma del siglo, bueno excepto George que parecía ir a querer consolar a Annie. Pólux, hijo de Dioniso, se quería pelear con Miranda para hacer crecer una planta de fresas en la pequeña maceta. Lou Ellen, hija de Hécate, hacia levitar unos lápices que Butch, hijo de Iris, trataba de meterle en la nariz a Clovis, hijo de Hipnos, que estaba durmiendo.

¿Y así quieren decir que el THDA no es un pequeño problema?

Rachel Dare parecía la única calmada, estaba con un poco de pintura dorada en la cara, tratando de leer un libro, mientras esperaba. Cuando Quirón y Dioniso entraron todos hablaron en el mismo momento (Aunque Clovis seguía durmiendo, pero Butch lo empujó).

-A ver, mocosos del mal, sólo hablen uno por uno -dijo Dioniso, perdiendo los estribos.

Todos se callaron y dejaron que Annie y George cuenten la historia.

- ¿Seguro que no viste nada más? -preguntó Quirón.

-Sí, señor, ya le dije -respondió.

Después de la reunión dijeron que tal vez mandarían a alguien a tratar de buscar a Percy, pero nadie estaba muy seguro de eso.

George no quería contarle a nadie lo que él había visto, a nadie. Pero tal vez si tan sólo se lo dijera a Annabeth. Ella merecía saberlo, al fin y al cabo, tal vez ella no le diría el secreto a nadie. Él confiaba en ella. Ella no lo acusaría. Ella no le diría que estaba mal o que tal vez era la Niebla o algo así. Él estaba decidido a contárselo.

Cuando sólo quedaron afuera de la Casa Grande Annie y George, él se le acercó y le dijo:

-Annie, la verdad tengo que decirte algo -dijo él.

-Entonces, te escucho -dijo ella.

-La verdad es que tengo un secreto -comenzó él.

- ¿Cuál? Soy toda oídos.

-Yo vi a...

Cuando él quiso decirle lo que pasó, algo jaló de su cerebro el recuerdo y le pareció que cada vez era más lejano.

- ¿George?, ¿estás bien? ¿Necesitas ayuda?-preguntó Annie.

-No, nada -dijo George y luego se desmayó.

En la enfermería, él reposaba sobre una de las camillas. Estaba confundido, muy aturdido. Al parecer, no recordaba muy bien lo que pasó.

-George -dijo Annabeth.

- ¿Annie?, ¿qué pasó?

-Te desmayaste, eso pasó. Me ibas a decir algo muy importante y luego: ¡PUM!, un desmayado a la vista.

- ¿Qué era lo importante?

- No sé. Se supone que ibas a decírmelo.

- No me acuerdo -dijo él.

-Si... hablaré con Quirón -dijo ella e iba a salir de la habitación, cuando: -Ah, y babeas cuando duermes -dijo y se sonrojó.

-Eso lo dijiste en el libro -dijo él.

-Pero a mí él nunca me gusto de esa manera -susurró Annie para sí misma y salió de la habitación.

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Y lo prometido es deuda. Como les prometí, aquí está el siguiente capítulo.
Hasta la siguiente actualización.

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