Cap 14

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RAQUEL

Tras contarle todo lo ocurrido esta semana santa a Sandra, se quedó boquiabierta sin poder creerse todo lo que me había pasado. No era de esperar, pero lo peor fue cuando se enteró un amigo cotilla y fue con el chisme por toda la universidad. La mayoría de la gente no daba crédito a lo que escuchaba (por no decir toda la gente) asi que no tendría que preocuparme de que algún conocido se enterara. 

Entramos en clase mientras me contaba todo lo ocurrido en su semana santa. No había sido muy diferente a la mía si no me hubiera pasado lo ocurrido. Hablábamos entre susurros en clase puesto que estábamos repasando lo dado antes de las vacaciones y nos acordábamos perfectamente.

-Pero, ¿te gusta Álvaro?

-No. Es un chico muy majo, y guapo-recapacité antes de que pudiera decir algo-.Pero no sé. Tiene esa actitud que me pone de los nervios.

-¿Los nervios malos o buenos?

-No sabía que había nervios buenos o malos.

-Los malos son los típicos. Los que por ejemplo, vienen antes de tu primer recital en clase. Los nervios buenos son los que te indican que crees algo, pero va a ser todo lo contrario. Normalmente esos nervios suelen ser porque piensas que va a pasar algo malo, pero en realidad  va a ser totalmente distinto. No podrás estar más feliz.

-Aah. No creo que sean ninguno de esos.

-Yo creo que son los buenos.

-El caso es que... se preocupa mucho por mí, pero luego tiene esa actitud que... lo estropea. No sé si alejarme de él y olvidarle, o intentar aguantarle.

-Hagas lo que hagas, lo harás bien.-le sonreí.

-Gracias.

SANDRA

Era imposible creer lo que me Raquel me decía. Pensaba que se estaba quedando conmigo, pero cuando me lo confirmó sin reirse y sin ni siquiera dudar, supe que me decía la verdad. Ese chico, Álvaro, sé que a Rachel muy en el fondo le gusta, aunque ella no lo sepa, pero pronto lo sabrá.

-Gracias.-me sonrió.

El resto de las clases pasaron más o menos rápido, y cuando terminamos fuimos a su casa a terminar un par de ejercicios que no pudimos terminar en clase. Llegamos, saludé a Yoli, Carla y David, quienes habían llegado de trabajar y de la universidad. Nos sentamos las cuatro en la mesa del salón y nos ayudamos mutuamente en lo que pudimos mientras nos echábamos unas risas.

Al terminar, merendamos y nos fuimos un rato a dar una vuelta. Por suerte esta semana, la universidad  había empezado en Jueves, asi que mañana volveríamos a ser libres durante dos días y una tarde. Estuvimos toda la tarde hablando, al parecer Carla vivía en casa de Rachel y demás, teniendo que dormir en la habitación de David. Yoli, se había echado novio al que nos encontramos en el parque cerca de la fuente. 

-¡Para ya!¡Estoy encharcada!-era Yoli, que había sido tirada en la fuente por su novio con nuestra ayuda.

-No lo suficiente-respondió Carlos.-. Bañate un rato más en la fuente.-siguió riéndose como si la vida le fuera en ello.

-Toma anda. No queremos que te pongas enferma.-dijo Carla mientras le daba su chaqueta y se la ponía.

-¿Quiere un taxi, señorita?- dijo Carlos mientras se colocaba para que Yoli se le subiera a caballito.

Todos reímos, incluido algunas personas que contemplaban la escena desde lejos, hasta algunos niños pequeños se nos unieron al mojarnos entre nosotros. Hizimos una pequeña guerra de agua con ellos hasta que al final, Yoli cayó en la fuente.

Yoli se montó en la espalda de Carlos y éste la llevó el resto de la tarde a su espalda sin quejarse ni una sola vez. David y Carla terminaron abrazados y Raquel y yo íbamos detrás hablando de la buena pareja que hacían todos.

CARLA 

Tras terminar los deberes restantes, comimos algo y salimos para dar una vuelta por los alrededores. Cuando llegamos al parque, nos encontramos a Carlos, quien empezó a tirarnos agua a todos. Yoli estaba siendo mojada por Carlos y demás mientras alguien me cogía de la muñeca y me apartaba del grupo.

Era David. Me miraba con curiosidad y una gran sonrisa en la cara. Me miraba fijamente a los labios mientras volvía a preguntarme por lo ocurrido en el parque de atracciones. Era muy bonito de su parte que se preocupara por mí de esta forma, aunque esperaba que ya se le hubiera olvidado el abrazo antes de comer.

-Sé que te gustó cuando me abrazaste.

-Piensa lo que quieras. Lo hice para que dejaran de seguirnos.

-Admítelo. No te dejaré ir hasta que no lo hagas.-me rodeó la cintura con sus musculoso brazos.

-Entonces nos tiraré a la fuente.

-No lo harás. Soy más fuerte, no podrás ni dar un paso.-no pude evitar sonreir ante su comentario.

Mi sonrisa provocó una en su rostro que lo iluminaba cada vez que lo hacía, podía verle sonreir todos los días a cada minuto del día y jamás me cansaría. ¿Pero que estoy diciendo? Sacudí mi cabeza y borré la sonrisa mientras agachaba la cabeza para evitar sonreir ante una belleza como esa.

¿Será que estaba empezando a sentir cosas por él? No. No, no y no. O sí. Sï, sí y sí. Que más dá si alomejor el también sentía algo por mí. Puede que me arriesgara a que me echara en cara lo que iba a hacer, pero merecía la pena intentarlo. Me lanzé a sus labios, pero no llegué a rozarlos puesto que uno de los niños que se nos había unido para mojarnos entre nosotros, nos había lanzado agua con un poco de tierra a los ojos.

David se limpió los ojos y me ayudó a limpiar los míos. Pasó su mano por mi mejilla y cerca de mis ojos. Sujetaba mi rostro entre sus manos mientras me miraba atentamente. Apenas quedaban unos centímetros para besarnos, pero nos separamos y sonreímos.

-¿Sientes algo por mí?

-Dame tiempo y lo sabrás.- tenía la mano un poco mojada, asi que le lanzé un poco de agua mientras me iba dejándole solo con una sonrisa de oreja a oreja en la cara. 

YOLI

Estaba completamente encharcada, todos se habían unido para tirarme a la fuente. Carla me dio su chaqueta después de apartarse del grupo por David. Pensaba que se besarían, sin embargo, aquel niño les interrumpió e impidió su beso. Cuando Carla empezó a caminar hacia nosotros Carlos aprovechó para rodearme la cintura por detrás con sus brazos y apoyar su cara en mi hombro. 

Me dio un beso en el cuello, y luego uno en la mejilla. Me levantó en el aire y solamente pude gritar para que me bajara.  La tarde había transcurrido bastante rápido, me gustaría pasar así todas las tardes.

Fue una pena que Álvaro no pudiera venir, seguro que a Rachel le hubiera gustado. Creo. No sabía muy bien la situación que tenían esos tortolitos. Pero todos sabíamos que alomejor lo intentarían, para luego no arrepentirse por no haberlo intentado. 

Ninguno de los dos eran de esas personas que se quedaban sin intentar algo. No les gustaba arrepentirse de lo hecho, puesto que a lo hecho, pecho. Tampoco sabía si Álvaro sabía ya que David era el hermano de Rachel. Aunque Carlos lo sabía, le pedí que no le dijera nada a Álvaro puesto que alomejor no lo sabía.

Nos fuimos a casa caminando. Bueno ellos, a mi me llevó Carlos a caballito. Era tan tierno y cariñoso, además de risueño y encantador. 

Si hay algo de lo que no me arrepentía en esta vida, era de haberle conocido. Puede que nuestro amor no dure toda la vida, pero aprovecharé al máximo los buenos momentos que pase con él. Sé que él siente lo mismo por mí, y que en mucho tiempo no vamos a separarnos. Semanas, meses, años, que más dá si estamos juntos.

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