Dafne no para de enviarme mensajes, cosas como: "Recuerda Eliot serás mío", "Casa sola, ¿No vienes?", "Eliot fui una idiota perdóname se que tu y yo somos únicos, deberíamos intentarlo".
Los ignoro, ya no lo soporto y decido bloquearla. De hecho... Sigo sin comprender cómo consiguió mi nuevo número, no entiendo que es lo que hace como para encontrarlo siempre.

Bajo del auto, bajo el gran lienzo, una bolsa de pinturas y una imagen de lo que quiero que pintemos. Me acerco a la puerta y toco el timbre, me abre ella, le sonrió mientras que ella rueda sus ojos.
No se si sonrió porque estoy aquí y puedo arreglarlo o porque estoy nervioso, es la primera vez que entro en forma a su casa, donde ella está consciente y no la tenga que dejar en su cama medio muerta después de una fiesta.

—Pasa —Su tono de indiferencia suena como siempre—, pero no te pongas cómodo.

—Huy, que genio —Mi sarcasmo tampoco puede faltar.

—¿Te vas a quedar ahí parado o vas a pasar? —Y ahora lo dice con un tono de pocos amigos.

Ruedo los ojos, primero indiferente y después enojada.

—Ya voy —Entro y cierro la puerta.

Me dedico a observar la casa detalladamente, supongo qué hay veces que me gusta observar las cosas, pero lo cierto es que no es siempre, solo cuando me entra la curiosidad.

—Vamos afuera, al jardín —Yo no digo nada solo la sigo.

Noto que su casa es realmente grande, y creo que también bien arreglada.
Llegamos a la parte trasera de la casa, que es el jardín y wow, hay una alberca, una mesa a lado de ella, y varias sillas alrededor de ella, y más atrás hay jardín y varios árboles. Vamos a la mesa que esta a lado de la alberca y me siento.
Colocó las cosas en la mesa y ella me observa.

Nunca imaginé que su jardín estuviera grande, se que su familia tiene dinero, y no se porque a ella le gusta viajar en su patineta en lugar de tener un propio auto como el de su hermano.

—Muy bien —Su voz llama mi atención—. ¿Que quieres pintar?

Abro mi boca para hablar pero mi celular esta sonando, lo saco para ver quien es.
Es Eduardo.

—Espera, dame un segundo —Le digo mientras me levanto, pero antes le entrego el dibujo o mejor dicho el collage que quiero hacer en tamaño grande, es un boceto que empecé a hacer.

Camino del otro lado de la alberca.

—¿Que paso? —Le contesto a Ed.

—Eliot... —Su voz está temblorosa.

—¿Si? —Me asusto un poco.

—Hermano, vamos por una cerveza —Idiota solo era eso —.Yo invito ando de buenas.

—No jodas Eduardo ya me había asustado por tu tono de voz —Le gruñó—. Eres un imbecil.

—Perdón se me me había olvidado del porque te llame en un inicio y pues se me ocurrió lo otro —Escucho su risa —. Bueno entonces qué onda ¿Vamos? Si quieres te recojo.

—No puedo Ed —Hago una pausa—, estoy con Leire haciendo un proyecto.

—¿Escuche bien Eliot? ¿Que tu estas trabajando? es una broma, ¿Verdad?

—No es broma, escuchaste bien —¿Que tiene de malo que trabaje? Supongo que todos en algún punto de su vida ha llegado a hacer tarea—. Tengo cosas que hacer, lo dejamos para otro día Ed.

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