Pasamos por el auto a buscar los telefonos. Sean no emitia sonido alguno, parecia un zombie.

-Mierda... -murmuré. Al ver mi celular encontre veinte llamadas perdidas de mi padre. Debia estar como loco buscandome.

-¿Que sucede? -pregunto Sean con la vista fija en su auto. 

-Mi padre... Debe estar muy angustiado. -Lo mire, y por un segundo quise abrazarlo. Cerre los ojos con fuerza y sacudi la cabeza con la esperanza de borrar la idea. -De todas  maneras no es de tu incumbencia. -Terminé, siendo hostil para no bajar la guardia.

Me aparte y llamé a mi padre. Cuando me atendio estaba al borde del llanto. Le explique ligeramente lo sucedido, omitiendo las partes importantes, como por que estaba donde estaba o con quien habia hablado. No queria meterlo demasiado en el tema, seria ilusionarlo sin tener una posibilidad en concreto.

Sean intento hacer funcionar el coche, pero luego de semejante golpe solo funcionaria con un cambio de trompa. Bufando, se bajo y comenzo a caminar.

-¡Oye! ¿A donde vas? -le pregunté cuando noté que me estaba dejando sola.

-¿Y a ti que? Pienso ir hasta la proxima estacion gasolinera y pedir un taxi o algo. -¡Con que cara me hablaba asi! ¡No tenia ningun derecho!

-¿Que demonios te ocurre?

-Estoy cansado, India. Se que lo que pasó fue y es imperdonable, pero casi muero por ayudarte. Arriesgue todo para traerte aqui y no solo no lo agradeces, si no que te empeñas en tratarme mal. Y por si fuera poco, piensas joder a todos por algo que ni siquiera sabes si existe.

Fue como un cachetazo. Me quede pasmada. Simplemente no lograba procesar lo que acababa de decir. ¿Acaso tenia la desfachatez de ponerse en el papel de victima?

-Te trato mal porque es lo minimo que te mereces. No importa lo que hagas Sean. -le dije, acercandome, mirandolo friamente. -No importa cuanto te esfuerces... jamas podria perdonarte, pues tu traicion acabo con la vida de mi hermano. Y ruegale al cielo que el altar exista y funcione, porque si no, si pierdo la unica oportunidad de recuperar a Noah, entonces tu pagaras el precio.

Lo decia muy enserio. Si no habia manera de salvar a mi pequeño, entonces, tanto él como Winter pagarian las consecuencias. Soltaria toda la ira que estaba conteniendo y no habria quien pudiese detenerme.

-Se que no merezco que me perdones pero tampoco actues como si fuese un monstruo. Tu sabes que fui sincero cada vez que te dije que te amaba. Que jamas hubiese participado si hubiese conocido el desenlace. Todo lo contrario, si participe fue por querer evitar algo asi.

-¡Y que esperabas! -espeté. -¿Que Aydan despertara y simplemente nos dejara ir? ¿Creíste que a pesar de toda la destruccion que ella pudiese originar viviriamos felices por siempre? ¡Dime Sean, porque no comprendo!

Se quedo en silencio sin mirarme. Cerro los ojos y asumi que no pensaba decir nada. Me di la vuelta, frustrada por no poder seguir con mi descarga. Iba a quedarme alli a esperar a mi padre en silencio, no sin antes llamar a Ayla para ponerla al tanto, pero cuando pensaba marcar el numero, un sonido llamó mi atencion.

El sonido de alguien llorando.

De Sean llorando.

-¿Que...? -ni siquiera supe que preguntar. El escondia levemente el rostro, no queria mostrarse asi. Me tomó totalmente por sorpresa, no esperaba esto... No era justo que no me dejara odiarlo como era debido. -¿Por que lloras?

-¡Porque me enferma esto! ¿O tu crees que no pienso en tu hermano todos y cada uno de mis dias? ¿En como toda mi historia me llevo a conocerte y traicionarte?  En como me converti en esto... Siento lo que te hice India, pero no creas ni por un segundo que no me arrepiento. He intentado buscar a Winter para vengarte, porque al menos asi tu muerte no habria sido en vano. Fue asi como te encontre a ti. De alguna manera, de alguna extraña forma, siempre puedo econtrarte.

Cronicas Elementales: El altar del druida (PARTE 2)¡Lee esta historia GRATIS!