razones.

55 4 0

Han pasado 5 largos años desde que kantara y Evan partieron de su hogar en busca de respuestas, en busca de honor, en busca de poder, en busca de una forma digna de morir. Ambos grandes guerreros dotados con una genialidad única para manejar la espada, hechos para la guerra, no sienten miedo, el hambre y la sed no los opaca, no los debilita, parecen fuera de este mundo; sus habilidades son solo comparadas con su pasión su amor y la conexión que tienen con sus preciosas y certeras espadas.

Todo comenzó con una misión una imposible quizá, cuya probabilidad de sobrevivir era casi nula, una chica llamada Core esconde bajo su piel un gran poder. Tatuado en su espalda tiene la ruta que conlleva a un poderoso ritual que dará preponderancia absoluta a quien lo descifre. Puesto allí por su abuelo antes de morir tiene que llevar ese peso solo a Dinas la última ciudad con la capacidad de resguardar tan magnánimo legado. Core una chica delgada de cabello negro ojos brillantes como la luna llena, estudiosa de múltiples ciencias es consciente de lo que lleva y del peligro que representa ya que de caer en manos equivocadas sería la destrucción del mundo entero; sus habilidades para el arte de la guerra se limitan apenas a lo que conoce en libros de historia y unas pocas clases de esgrima que tomó. Nunca le intereso fortalecer esa parte, considero innecesario aprender este arte, lo cual ahora que piensa más detenidamente sería una ventaja y no lo contrario. presa del miedo y del dolor, sentimientos que suelen ir a la par, espera por sus protectores, dos guerreros entrenados en los rincones más inhóspitos de la tierra con un solo fin; proteger el legado con su propia vida, quizá hubiese sido más fácil si esta herramienta se le entregase a alguien con mayor relevancia, con más aptitud y fuerza, lamentablemente una noche cuando surgió el ataque y donde todo un ejército de guerreros comandados por aquel portador del legado, combatió sin cesar quedó casi extinto. Ella es la última de su clan la que lleva en su espalda todo el dolor, alegría y fortaleza que representa ser la dueña absoluta de una maldición, una que carga que llevará hasta el final de su vida.

Vivir en un acantilado tiene sus ventajas; puedes ver verdes montañas, ríos cristalinos, un sol imponente, y una luna con fuerza para desatar los más grandes sentimientos que posee un ser humano. Una gigantesca casa con un centenar de habitaciones, trampas y armas dan muestra de fe, de fortaleza, de terror de imponente fuerza y de grandes dinastías que pasaron allí su vida, ahora solo es una casa vacía con dos o tres soldados taciturnos, fieles a la casa, fieles a sus convicciones pero a su vez muertos en vida, saben que su fin está cerca y que nada podrán hacer para salvar el legado ni mucho menos sus vidas. Es allí donde las remembranzas de viejos tiempos suenan como la melodía de un arpa en sus oídos, cuando eran fuertes, intimidantes, cuando se creían intocables, un gran ejercito digno de alabanza, y ahora hecho trizas. Lo único que queda de esa memoria es su crianza y fidelidad hacia el abuelo y ahora hacia Core. En cuanto aquellos dos viajeros lleguen la muerte tocará a su puerta y reclamará como suyas sus almas, porque no hay otra forma de saber si aquellos dos viajeros son lo suficientemente fuertes como para llevar a cabo dicha misión, la única opción atacarlos hasta ver su fuerza verdadera. Existen en este mundo muchos guerreros solitarios, fuertes decididos y lamentablemente muchos de ellos al servicio de casas cuyo oscuro propósito es el legado. La noticia de la muerte del jefe corre como el viento y muchos clanes se preparan para intentar obtener su botín.


CORE Y LA TIERRA DE DINAS¡Lee esta historia GRATIS!