Primer llanto

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Cada día era la misma porquería. Me levanté y vi, como siempre, a mi alcohólico y deplorable padre tirado al frente de la puerta de su habitación. Este había sido echado de su empleo como abogado años atrás. Para ayudar con las cuentas de la casa, mi padre decidió trabajar en un pequeño supermercado. Obviamente, solo destinaba un 20% a las cuentas de la casa, el resto se iba al alcohol que aliviaba su frustración laboral y sexual.

Mi madre no había llegado aún a casa.
Desde que mi padre ya no la satisfacía sexualmente, decidió prostituirse. Su salario era de casi 1000 a 3000 dólares la noche. Ella podía pagar con eso las cuentas y el instituto.

Me preparé el desayuno, nada lujoso, solo un jugo de naranja y unas tostadas. Al terminar, me dirigí hasta el baño para poder tomar una ducha. Mientras esta calentaba, comencé a quitarme la ropa. Pude ver mi rostro en el espejo, aquel asqueroso y deforme rostro.
A pesar de que la mayoría me considere apuesto, yo lo único que veía era el rostro de un chico triste que había sido criado como un monstruo.
Tenia el pelo negro, una piel pálida y tersa cuán porcelana, unos ojos color negro que, según la mayoría solo conducían a un abismo negro que era mi alma. Era alto, media alrededor de 1.70 metros y era delgado.

Ya dentro de la ducha, al frotar mis muñecas, pude sentir las cicatrices de los cortes que me había hecho hace tiempo. Por lo general, siempre las cubría con pulseras o con sudaderas manga larga.

Me sequé el pelo y el cuerpo antes de ponerme mi ropa. Por lo general utilizaba alguna sudadera negra, mis jeans color negro y unos converse del mismo color. Estaba preparado para ir a la escuela. Ya estaba en la puerta principal a punto de salir, pero mi madre llegó.

- ¿A dónde rayos crees que vas, fenómeno? - me preguntó amenazadora

- Al instituto - le respondí sin mirarle a la cara

- Pedazo de basura, mirame a la cara cuando hablo - me reprochó, dándome un golpe en la cara - tu siempre fuiste un error. No deberías haber nacido. Debería haber aceptado aquella oferta para abortarte. Así tu padre y yo podríamos haber tenido una vida más tranquila y lujosa.

Esas frases fueron la gota que rebasó el vaso. Mi madre había llegado muy lejos. Ya estaba acostumbrado a cargar con aquellos comentarios que me herían, incluso, deje de sentir el dolor de estos, pero esto...

Empujé a mi madre para abrirme paso hacia la salida de aquel infierno. Cuando iba corriendo por la calle, sólo escuche las palabras de mi madre diciendo

- Espero que te mueras. Así nos harías la vida más fácil.

Unas lágrimas cayeron por mis mejillas hasta chocar con el frío asfalto. Corrí por muchas horas hasta parar en una pequeña cafetería. Entré allí y pedí un café para llenar mi estómago que ordenaba algo de comer. El mesero que me atendió era alguien alto, mucho mas que yo, pelo castaño y unos hermosos ojos color miel que eran cubiertos por unas gafas.
En su plaqueta decía "Caleb".

- Muchas gracias por esperar, aquí tiene su café - me dijo con una gran sonrisa en su rostro

- Gracias - le dije desanimado.

Cuando se retiró, volteo a ver a donde yo me encontraba sentado. Al parecer pudo notar que estaba muy triste. Terminado mi café, me dirigí hasta el mostrador para pagar. Mientras que el muchacho contaba el dinero que le di, miré a mi alrededor buscando un reloj. Al encontrarlo, este marcaba las 6 de la tarde.

Al salir de la cafetería, comencé a caminar en línea recta pensando en las cosas que mi madre me dijo, en los errores que cometí. Pero lo que me carcomía por dentro era la culpa. Si yo no hubiera nacido, mis padres tendrían una mejor vida. Si no hubiera nacido, los chicos del instituto tendrían una vida mejor. Todo seria mejor si no hubiera nacido.

Cuando volví en sí, me encontraba caminando en el puente principal. Fue allí cuando decidí terminar las cosas por mi mismo.
Me puse al borde del puente dispuesto a saltar.

Antes de hacerlo, una lágrima salió. Me despedí de aquel cruel mundo en el que me tocó nacer. Cerré mis ojos y esperé tocar aquel liquido donde no sentiría mas dolor: el agua

Una mano me jaló y me pegó a su cuerpo, evitando caer de aquel alto lugar. Cuando abri mis ojos, pude divisar a aquel muchacho de la cafetería: Caleb

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Hola mis queridas fangirls y queridos fanboys :)
Al fin comencé la novela.
Espero que les guste.

Las y los quiere

Natty_B <3

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