Capítulo 3

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Llego a casa ya casi anocheciendo, pero no me importa. No me importa que esté por desmayarme del cansancio y de hambre porque llevo en mis manos las medicinas para mi abuelita. Ella es la única familia que tengo aparte de Max y no quiero perderla. Si tengo que volver a rogar o a pedir en la calle para conseguir sus medicinas, lo haré. Haré cualquier cosa por ella.

Cuando salí del taller de mecánica Baxter con la amenaza de Max aún fresca en mi mente, me fui corriendo a la parada de autobús. Cuando estuve adentro y sentada en lo últimos asientos, abrí mi mano, en donde todavía tenía el dinero fuertemente apretado en un puño por miedo a perderlo y lo conté. Entonces me fijé en que Daniel, el chico malo, pero mi salvador en ese momento, me dio más dinero del que le dije que necesitaba. Suspiré tan aliviada que de no estar sentada, me hubiera caído al suelo. Me detuve en la farmacia para comprar las medicinas de la abuela y después fui a la tienda de comestibles de Don Raúl para comprar algunos alimentos. Estoy tranquila porque también me sobró algo de dinero y lo podré utilizar más adelante.

Con todo lo que compré, haré una buena sopa para la cena y mi abuela y yo podemos irnos a la cama con la panza llena. También quiero hacer unos cupcakes de chocolate rellenos de fresa, porque son los favoritos de mi Abu. Ella me enseñó cómo hacerlos. Ella me enseñó todo.

Abro la puerta de la vieja casa de la abuela, entro y dejo las bolsas de compra en el suelo. Saco las medicinas y me dirijo a su cuarto. Abro la destartalada puerta con cuidado de no hacer ruido y la veo en su cama...Dios mío, sé que tengo que ser fuerte para que no vea que me estoy rompiendo en pedazos, pero es tan difícil. Dejando la tristeza detrás de la puerta, entro y sonrió.

—Hola, ¿cómo está mi nana favorita? —pregunto besando su arrugada mejilla. Sé que está agotada de tanto luchar y esa luz que siempre la rodeaba, ya está extinguiéndose, pero me niego a aceptarlo.

—Mi niña, ¿dónde has estado todo el día? Estaba preocupada. —dice con voz cansada y la culpa me consume porque la dejé sola por mucho tiempo. Me siento a su lado en la cama, tomo su mano y le digo:

—Fui a ver a Max al taller donde trabaja con esos moteros, Abu.

—¡Pero ese taller queda muy lejos! —exclama con los ojos muy abiertos y aún preocupada, pregunta: —¿Y fuiste sola?

—Sí abuela, fui sola, pero no te preocupes. Como ves, regresé sana y salva. —le digo con una sonrisa que esconde lo cansada que estoy. Ella asiente no muy convencida y me pregunta:

—¿Cómo está él?

—Igual que siempre. —respondo encogiéndome de hombros.

—Ah, ese muchacho nunca aprende. Siempre fue un rebelde y no por falta de consejos.

—Lo sé, pero ya nada podemos hacer. Max ya es un hombre hecho y derecho y sabe lo que hace, pero hablando de otra cosa, fui a la farmacia por tus medicamentos y a la tienda de don Raúl por algo de víveres. Te daré tus medicinas y quiero que descanses un rato en lo que preparo la cena.

—¿Ya llegó el dinero de mi pensión o conseguiste un trabajo?—pregunta confundida y le contesto:

—No Abu, aún faltan dos semanas para que llegue tu cheque y no, no he podido conseguir un trabajo. ¿Por qué todo es tan difícil? —me lamento con impotencia. Mi abuela aprieta mi mano y me anima:

—Vendrán tiempos mejores, dulce niña, ya lo verás. Sé que has detenido toda tu vida y tus planes por cuidar de mí y aunque te lo agradezco infinitamente, me siento culpable. Soy la razón de que no progreses, de que no vayas a cumplir tu sueño de estudiar repostería y quiero que lo logres.

—¡No digas eso abuela! Eres todo lo que tengo y es mi deber cuidarte como tú lo hiciste conmigo mientras crecía. Lo hago con el alma y con el corazón, lo demás carece de importancia siempre y cuando estemos juntas. —le digo con vehemencia y ella, al escuchar mis palabras, dice con voz quebrada:

—Oh, mi niña, eres tan hermosa, tan buena y de alguna manera serás recompensada por todo lo que haces. Serás feliz y lograrás tus sueños. Acuérdate de mis palabras, Samantha. —asiento con una sonrisa acuosa y sus palabras se quedan grabadas en mi corazón. 

Ella me pregunta con suspicacia:

—Entonces, ya que no conseguiste un trabajo, ¿de dónde sacaste el dinero? Porque con todas las facturas que pagamos no nos alcanza para comprar alimentos dos veces al mes.

—Yo...hum...

—Y no me mientas, jovencita.

—Sabes que no lo hago Abu, no a ti.

—Lo sé, bonita. Eres muy honesta, en cambio tú hermano...—suspira con resignación y sigue diciendo: —Cuando tu madre se fue...

—Cuando nos abandonó. —la interrumpo molesta porque odio que hable de ella.

—Sí, tienes razón. No sé cómo mi hija pudo haber hecho una cosa tan atroz. Enamorarse de un tonto con dinero y dejarlos tirados conmigo. Ella me dijo que volvería por ustedes.

—¡Pero nunca volvió, abuela! Al igual que nuestro padre. Él se fue cuando éramos tan solo unos niños. —digo con resentimiento.

—Lamentablemente, así fue Sam. De todos modos, quiero que sepas que nunca me arrepiento de haberlos acogido a ti y a Maximiliano aquí en mi casa. Ustedes son lo único que tengo y más que mis nietos, son mis hijos y los amo con todo mi corazón.

—Lo sabemos y también te amamos mami-abu. —"aunque Max se haya olvidado de nosotras por preferir a ese estúpido club".—pienso en silencio porque no quiero angustiarla más. Ella interrumpe mis pensamientos cuando dice:

—Estoy esperando, corazón.

—Eh...¿qué cosa abuela?

—A que me digas de dónde sacaste el dinero para medicinas, alimentos y por qué tienes marcas en tu cuello. —dice preocupada y no me sorprende que se haya dado cuenta. Mi abuela Elizabeth es muy perspicaz y a ella no puedo mentirle.

—El dinero me lo dio un amigo de Max. Fui a pedirle dinero a él, pero no quiso dármelo. Después todo fue un malentendido y...ya no quiero hablar de eso abuela y no quiero que te preocupes. Además, ¡me muero de hambre! Iré hacer la cena para las dos, tú descansa que ya vuelvo. 

Me levanto de la cama y antes de salir por la puerta, su voz cansada me detiene cuando dice con amor:

—Te amo, mi niña. Recuérdalo siempre.





Cuidando de ti©  (Dragon's Family #1)¡Lee esta historia GRATIS!