Capítulo 23.

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Tecleé en mi celular: Rodeo Drive.

No había podido caer a la realidad todavía. La casa de Julián en Los Ángeles era increíblemente lujosa y enorme. Leí en mi celular qué era el barrio más sofisticado del lugar. No había que estudiar mucho para saberlo, bastaba con salir a la puerta y mirar alrededor.

Bloqueé mi celular y me acosté en la cama aturdida. Todo para él era normal. Todo para mí era nuevo.

Julián y Paul habían discutido un rato atrás. Cuándo logramos salir del estacionamiento del aeropuerto, condujo directo a su casa para encontrarse con él y enterarse que no había arrendado ningún departamento para mí.

Todavía estaba furioso cuando llegamos a su extraordinaria mansión. Me guió hasta su habitación para que tomara un baño y cambiara mi ropa.

Me senté en su cama para echar un vistazo.

Bueno, al menos este cuarto estaba habitado. Se notaba que alguien vivía allí, no como la habitación de Miami. Así que, supuse, Julián pasaría la mayor parte de su vida acá.

—Oriana —llamó a la puerta y miré.

Me miré en el espejo frente a la cama. Estaba en ropa interior, con un top que no me tapaba mucho. ¿En qué momento había tomado tanta confianza cómo para encerrarme en su pieza a pensar por el tiempo que se me daba la gana?

—Ya salgo —la voz me tembló.

Me había puesto nerviosa con su tono autoritario. Lograba ponerme incómoda incluso sin verme.

— ¿Qué ocurre? —preguntó desde el otro.

—Nada —me limité a responder.

—Voy a entrar —advirtió, sin pedir permiso y vi cómo el picaporte bajó.

–No, ni se te ocurra —chillé histérica.

Salté de la cama y me puse de pie para correr hasta la puerta e impedir que la abra. Llegué tarde. Y sólo quedé en paños menores frente suyo.

—Qué bueno que se me ocurrió —exclamó examinándome de arriba abajo. Revoleé los ojos. Hizo una cara divertida—. Soy un no-novio jodidamente suertudo.

Caminó a través de la habitación y se sentó en su cama. Me crucé de brazos. Me mordí el labio al verme tan expuesta frente a él.

— ¿Necesitas algo o puedo cambiarme?

¿Con qué tupé me hacía la histérica en su casa, su habitación?

—No necesito nada y no, no te cambies —buscó un par de zapatillas en una cosa rara que salía debajo de la cama. Levantó la mirada para mirarme de arriba abajo una vez más, antes de relamerse los labios—. Venía a avisarte que el vuelo de los chicos llega mañana.

Asentí. Me había dicho que Maxi y Agustín pasarían unas semanas acá, con él.

— ¿Cuándo llega tu amiga? —preguntó intrigado, mientras se ataba los cordones.

Alcé de hombros.

—Tenía un vuelo a Miami.

Mi cara se transformó. No me había puesto a pensar un segundo en mi amiga, que tendría que cambiar todos sus planes a último momento.

—Yo me encargo de eso. Tendrán el departamento para cuándo viaje —dijo firme, mientras se calzaba la segunda zapatilla.

Yo observaba todos sus movimientos cómo si estuviese haciendo algo espectacular. Hasta me había olvidado que estaba en ropa interior.

—Perdón por lo de recién —exclamó—. Era lo único que le había pedido al idiota y lo olvidó.

Sí, confirmado: su relación con Paul no era la mejor.

— ¿Te gusta la casa?

¿Cómo podía estar tan tranquilo, hablar de tantos temas y atarse las zapatillas al mismo tiempo? Yo no había logrado mover un músculo desde que lo vi sentarse en la cama.

— ¿Bromeas? Es hermosa... y enorme.

Observé una vez más todo a mí alrededor. La habitación de Julián, sin el baño incluido, era más grande que mi departamento en Miami.

—Para vivir solo, que irónico—susurré.

Ese tipo de pensamientos estaban saliendo de mi boca casi de forma inconsciente y quería reprimirlos, Julián iba a pensar que sólo estaría tomándole el pelo.

Me tranquilicé cuando una sonrisa apareció en su rostro.

—Si esa fue tu forma sutil de preguntar sí podes vivir conmigo: sí, podes mudarte cuándo quieras. Acepto—. bromeó poniéndose de pie. Rodeé los ojos divertida—. Me encantaría que te quedaras así toda la vida pero quiero mostrarte un lugar así que cambiate —ordenó.

—Sí, señor.

Me mostró todos sus dientes cuándo una carcajada salió de tu boca. Nota mental: Hacer el ridículo para verlo reír.

Salió de la habitación no sin antes silbarme. Corrí hasta la valija para vestirme cuanto antes. Julián me había dicho que siempre acá hacía calor. Pero yo estaba muerta de frío, quizá por los nervios.

Opté por un jean, lo arremangué un poco para que se vean mis tobillos y calcé mis amadas zapatillas. Busqué una remera pero ninguna me convencía. Terminé dejándome puesto el top que vestía.

Cepillé mi pelo frente al espejo. Tenía una sonrisa de oreja a oreja. Respiré hondo intentando calmar mis ansias.

Bajé corriendo las escaleras y, a los pocos segundos, ya estábamos en camino.

—Bienvenida a la capital de las pandillas —exclamó señalando una pintada en la pared.

Rió divertido. Yo me limité a acomodarme en el asiento para poder observarlo mejor mientras manejaba.

No aguanté y tuve la necesidad de sacarle una foto. Enseguida giró su cabeza para mirarme.

—No podes ni disimularlo —largó divertido.

Reí. La súper estrella inundaba la camioneta con su ego.

—Voy a subirla a mis redes —dije.

Alzó una ceja sorprendido. Me encogí de hombros.

Julián me gustaba incluso más después de la charla en el avión. Y teníamos que seguir mostrando nuestra "relación". Prefería las redes sociales y no los fotógrafos.

— ¿Cuántos tipos de mujeres crees que hay? —pregunté guardando mi celular. Me miró confundido.

Estábamos parados en un semáforo y no podía dejar de observar la mezcla de gente que vivía allí. Había mujeres casi desnudas, otras muy elegantes. Unas pretendiendo ser serias, otras riendo a carcajadas mientras fumaban marihuana.

De sólo mirarlas podías ver que sus personalidades eran muy diferentes.

—No lo sé, supongo que hay un tipo por cada mujer en el mundo. Aunque hay mujeres seguras, otras no tanto, hay sexys por naturaleza, aburridas... todas son distintas —dijo pensativo.

Reí al darme cuenta de la extraña conversación que estábamos teniendo, y de lo metido en el tema que él estaba.

— ¿Cuáles te gustan a vos? —pregunté, sin darle mucha importancia.

— No lo sé —pensó unos segundos—. ¿En qué grupo entrás vos?

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