Louis podría jurar hasta ese momento, que jamás se había sentido tan feliz como cuando Harry aceptó ser su novio aquella mañana en el patio de la escuela. Pero aún tenía cierta incertidumbre sobre el futuro. Después de todo, él jamás había sido una persona de relaciones duraderas, le gustaban las aventuras rápidas y el sexo casual, nunca había encontrado a alguien con quien valiera la pena establecerse y sentar cabeza.

Había tenido todo un mes para conocer a Harry, por lo menos hasta donde él se lo permitió, y aprovechó ese tiempo para averiguar todo lo que pudiera sobre él, y conforme más sabía, más le gustaba. Imposible no sentir esa felicidad ahora que por fin tenían algo formal. A pesar de que él no sabía tener algo formal.

Al quinto día tenían una cita, en el autocine estaban proyectando Star Trek, y en los primeros treinta minutos ya anochecía. Louis metió la mano en su cubo de palomitas y sacó un puño grande, se disponía a comerlas cuando sintió la presión en su hombro. Volteó para encontrar a Harry apoyando su cabeza en él, al parecer se estaba quedando dormido y el movimiento de Louis lo despertó, pero no hizo esfuerzo alguno por incorporarse, solo se acomodó más.

—¿Debería cortarme el cabello? —preguntó de la nada tomando entre sus dedos un mechón rizado.

—¿Qué? ¡No! —exclamó, tosió un par de veces después al darse cuenta de que su tono tal vez había sonado muy alto—. Quiero decir, no, estás guapo así.

—Lo sé —Harry rió—. En realidad no iba a cortarlo, solo quería saber qué pensabas.

—¿Siempre eres tan modesto? —arqueó una ceja.

—Todo el tiempo —Harry suspiró acurrucándose más contra Louis—, vete acostumbrando.

Un rato después Louis escuchó los ligeros ronquidos de su ahora novio. Terminó por acomodar el cubo de palomitas entre sus piernas, para tener una mano libre para seguir comiendo, y la otra para rodearlo por los hombros y mantenerlo cerca suyo.

Pero ¿por qué demonios Harry no estaba por lo menos fingiendo que le interesaba la película? Era Louis Tomlinson, nadie evidenciaba aburrimiento a su lado solo por tratarse de él, vaya que a este chico le daba igual. Pero bah, la película en realidad era aburrida, el mismo Louis terminó por alejar la mirada de enfrente y concentrarla en Harry, dormido pacíficamente entre su abrazo.

Y mierda, no, nunca debía cortar su cabello porque era perfecto así.

Mientras acariciaba suavemente su mejilla, Louis se sobresaltó sólo. Tenía poco más de un mes de conocerlo, solo eso, lo suficiente para haberse aburrido de una persona ya, tratándose de él. Pero aún no se había aburrido. Cada minuto solo quería más de Harry, quería conocerlo todo, y a la vez seguir conservando esa sensación hipnotizante de encanto que lo abrumaba cada que lo tenía cerca.

Él siempre dijo que no sabía querer a alguien. Claro que sabía, quería a su padre, a su abuela, y quería a Zayn. Pero no de esa manera, no para entregar su vida y exponer todos sus puntos débiles, no para entregar una granada de destrucción con toda la confianza de que no lo lastimarían. Había perdido la cuenta de las veces que lo juró, asegurando también que en realidad, el amor romántico no existía.

Pero teniendo a Harry así, se sorprendió a sí mismo suspirando. Y puede que ese chico, con sus pocos días juntos, el admirador de Salvador Dalí, que escuchaba viniles de David Bowie y comía caramelos de cereza entre clases; con su difícil temperamento y comentarios egocéntricos... puede que él fuera una excepción.

Y tal vez, solo tal vez, puede que Louis se estuviera enamorando de Harry.

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Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!