Capítulo 1: Mi muerte y mi renacimiento

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Odio, rencor, repulsión, aversión, todos esos sentimientos unidos durante días, meses, quién sabe si años; en un mismo lugar. Mi corazón. Encerrada como un monstruo, tratada como un fantasma deambulan mis pensamientos de destrucción en la habitación. Sé dónde está cada mancha, cada grieta, cada insecto que cruza la habitación. Gracias a la inyección verdosa que me introdujeron en el cuerpo, mis reflejos han mejorado, puedo oír a una mosca zumbar a varios metros de mí y saber sus siguientes movimientos. Llevo tanto tiempo consumiéndome aquí sola, sin hablar ni ver a nadie que por momentos pienso que estoy loca. Loca de odio hacia ellos, hacia los humanos. Seres traicioneros sin corazón que buscan la ambición y el poder. La antigua mujer que habitaba este cuerpo soñaba con sueños irreales y películas de príncipes y princesas con un y comieron perdices. Creía que el amor, el enamoramiento era la experiencia más hermosa que podía tener el ser humano. Ahora estoy segura que estaba irrevocablemente equivocada.

El amor te hace débil, insensato; incluso el amor hacia la familia. ¿Por qué los humanos se obligan a sí mismos a estar atados a alguien cuando tarde o temprano les romperán el corazón? Yo no soy como ellos, como vosotros los humanos y ahora me he dado cuenta. No lo entenderéis, no me comprenderéis; pero algunas veces hay que dejar tu existencia para ser libre.

Dicen que la venganza no es buena, que mata las almas de la gente y lo envenena lentamente; pero yo no tengo alma, hace tiempo que murió. Solo rabia en las venas.

Ley de Talión. <<Ojo por ojo, diente por diente.>> Les haré pagar cada herida, cada lágrima que derrame por ellos con intereses. Y cuando me vengue sé que sentiré placer. Iré uno detrás de otro, y aunque se escondan los encontraré.

Solo espero el momento adecuado para escapar, un segundo y el juego comienza.

Las serpientes han crecido durante este tiempo, son gruesas y me llegan por los hombros. Pero ya no me muerden, se han convertido en parte de mi ser. Todos los días silban, moviéndose de un lado a otro aburridas de no ver más que cuatro paredes. La verdad que yo también me aburro un poco, pero no abro la boca; solamente pienso en la venganza. Cada paso, cada palabra que haré y diré. Tengo mucho tiempo para pensar. Planes, millones de planes desde la A hasta la Z; esperando a que abran la puerta para poder abrir por fin los ojos.

Me dan la comida por vía intravenosa, eso es lo que me da más asco; hace tanto tiempo que no veo ni huelo algo fresco. Mmm, la comida de mi madre. Todavía puedo saborearla en el paladar, jugosa con la salsa suficiente que te recorría la barbilla para luego poder chuparse los dedos. Y en tu interior gemir de placer. Ya no tengo ni eso, solo pequeñas imágenes en mis recuerdos. Soy su ganado industrial, alimentado y hospedado en cautividad. Su arma de destrucción mutada, me crearon por error; ellos no querían un monstruo solo alguien más fuerte, alguien sin capacidad de sentir o amar. Han olvidado mis últimos pensamientos de humanidad, que son más fuertes que todo el dolor del mundo, el deseo de venganza. Craso error.

El día que abrieron la puerta, mi cuerpo no se movió pero por dentro la sangre me circulaba más deprisa, nerviosa. No de lo que iban a hacerme o decirme, eso ya me daba igual; solo el echo de sentir aire nuevo circular por mis pulmones era una sensación refrescante. Cogí toda una bocanada de aire gigante como si por segundos me fueran a quitar ese momento, pero no ocurrió nada. No oía pasos ni ninguna respiración más que la mía. Estaba sola, pero sentía que la puerta que tenía delante mío estaba abierta. ¿Querían divertirse conmigo y hacerme creer que tenía la libertad delante sin poder hacer nada? Mis serpientes ansiosas silban mientras se entrecruzan entre sí en la cabeza, dirigiéndose hacia la luz. Yo en cambio, tengo que imaginármela. ¿Será amarilla o anaranjada? Hecho de menos poder sentir el calor de los rayos del Sol. En esa situación tan extraña siento que me queman los ojos, hace tiempo que no me ocurre y eso me hace pensar lo que ocurrió hace pocos días o el tiempo que he estado aquí. Frunzo la ceja y niego con la cabeza para no pensar. La soledad es para los valientes.

Talión ©¡Lee esta historia GRATIS!