Capítulo 64

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Grayson

La reunión con Steffano ha ido bien, bastante bien. Tenemos organizado el proyecto que vamos a hacer, como tenemos que repartir y cuando va ser todo lo que hemos organizado.
Debemos estar al tanto y tener todo hecho a medida si no queremos que algo se tuerza y la policía venga detrás de nosotros y nos pille.

Hay que hacer cada paso con cabeza, teniendo la mejor vigilancia que podamos. Y con la ayuda de unos trabajadores podremos conseguirlo o al menos eso espero, aquí se juega demasiado dinero y tenemos que tener todo pensado a la perfección.
Es una de nuestra mejor oportunidad.

Dejo los papeles del proyecto en una carpeta debajo de un libro cuando veo a Rebecca entra por la puerta sonriéndome y dejando las bolsas de comida y cerveza que le había pedido encima de la isleta de la cocina.

Siempre hace la compra una mujer que me cuida la casa , pero ella estaba de paso en el supermercado y le he pedido que me traiga unas cuántas cosas tras su insistimiento.

—¿Sabes? Me ha parecido ver a Sophie en la cafetería de Daniel’s esa tienda que venden cafés y dulces.
–dice mientras saca la comida de las bolsas dejándola en la isleta– Cuando ha salido de la tienda tenía los ojos cristalizados.
–continúa.

¿Ojos cristalizados?
Eso significa que ha llorado o ha estado apunto de hacerlo. ¿Pero por que motivo?

Camino hacia la cocina y abro la nevera antes de que la puerta se cierre y agarro la única lata de cerveza fría y vuelvo al salón sentandome en el sofá.
Saco la cajetilla de tabaco, saco un cigarro y lo posiciono en mis labios para encenderlo.

—Deberías dejar de fumar, es malo para la salud y seguro  que Sophie no fuma y no le gusta que lo hagas.
–dice sentándose en el sofá de al lado.

—No, no fuma. Odia el tabaco.

(Flashback)

Saco la cajetilla de tabaco, agarro un cigarro y lo prendo con el mechero.

Intento abrir la puerta una vez más pero esta cerrada y tampoco quiero romperla, busco en mis bolsillos alguna mierda que pudiera funcionar y encuentro una pequeña navaja, me puede servir. Sonrío victorioso y con un truco que aprendí hace años, abro la puerta y entro.

Camino hacia su habitación, abro la puerta lentamente y ahí está en ropa interior colocándose el pijama.
Me acerco a ella por detrás y le agarro por la cintura, un grito derrepente sale de su parte al no esperarse que hubiera nadie en la casa aparte de ella. Le suelto y se gira hacía mi con el ceño fruncido, al verme con el cigarro frunce el ceño y se acerco a mi dándome un pequeño empujón hacia atrás.

¿Te crees que puedes entrar en mi casa como nada, darme un susto de muerte y fumar? ¡Aquí no se fuma!
–dice apuntándome con el dedo índice.

Rio a carcajadas.

Sophie se acerca a mí, toma el cigarro de entre mis labios, lo tira al suelo y con la zapatilla de estar por casa dá un pisotón apagandolo.
Al darse la vuelta, se pone el pijama, arregla la cama y al darse la vuelta frunce de nuevo el ceño.

He sacado y encendido otro cigarro para molestarla, me gusta ver cuando se enfada.
Se acerca a mi otra vez y entonces tiro lentamente todo el humo del cigarro a su rostro. Comienza a toser mientras yo me rio a carcajadas.

Nadie me dice lo que tengo que hacer, nena.

Barbie frunce el ceño y se acerca a mi dándome un pequeño y débil golpe en el pecho que solo hace que suelte una carcajada.
La tomo de las caderas y la junto a mí, para besar esos labios que me vuelven jodidamente loco.

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