Capítulo 20.

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Mis manos sudaban, sentía frío a pesar de la calefacción, la silla me resultaba incómoda, no podía dejar mi vista fija en ninguna parte de la habitación. Sentía el apoyo moral de Harry a mí lado, aunque quisiera hacer esto por mi sola. Pues, yo sola decidí presentar el examen de la universidad. Fue mi desición y voy a afrontarla.

Tenía minutos esperando con mis brazos apoyados sobre la mesa. El ruido suave de las tazas en la cocina me desesperaba, quería salir de esto. Al levantarme por la mañana, me encontré con mi amigo viéndome insistentemente. Dulcemente me obligó a bañarme para traerme hasta aquí, a donde estuve evitando venir durante algunos días. Mi humilde casa. Harry me trajo para hablar con mamá. Infinito amor al ruloso.

Noté a mi madre entrar al comedor con tazas de café. Le agradecí enteramente por eso, necesitaba calmarme para poder hablar bien. Sentí por momento que ella estaba predispuesta ante la conversación que indudablemente iba a suceder.

Con delicadeza tomó asiento frente a mi y luego de un trago de aquella deliciosa bebida habló.

- "¿Qué tienes para decirme?". Preguntó con mirada dura.

- "Antes de que comiences a regañarme quiero contarte cómo fue todo realmente y luego puedes decir lo que quieras, lo entenderé". Intenté sonar lo más sumisa posible para que las cosas no resultaran peor.

- "No me digas lo que tengo que hacer, Ashley. No estás en el derecho de hacerlo". Respondió crudamente. Iba a comenzar a gritar cuando Harry colocó su mano sobre mí muslo y lo acarició en un intento de calmarme.

- "Quiero ir a la universidad. Presenté sin decir nada porque estaba casi segura de que no iba a quedar. Fue una prueba on-line y mis probabilidades eran nulas. Pero quedé, mamá, y me siento orgullosa de mí misma. Además, me tomó semanas pensar en hacerlo o no. No quiero dejarte sola".

Su rostro seguía siendo el mismo, una expresión de rudeza y puro enfado. Se tomó algunos segundos para respirar y tomar otro trago de café. Su mirada no dejaba la mía. Sentía que iba a morir. Mi madre me estaba matando visualmente.

- "¿Cómo vas a costearte los gastos?". Preguntó con sencillez.

- "Tengo algunos ahorros para eso". Respondí con rapidez.

- "¿Y cuando se acaben?". Estaba segura que su plan era desmotivarme.


- "Trabajaré en algo para ganar lo necesario". Respondí duramente. Comenzaba a molestarme su actitud.

- "Por supuesto, Ashley". Rió cínicamente .

- "Ehmm... Si me permite la palabra, Sra Katherine, está en mis planes desde que Ashley quedó ayudarla cuando lo necesite". Habló Harry con suavidad.

La cara de mi madre tuvo una mezcla de emociones que no pude decifrar. Y la justifico, yo tampoco esperaba ese comentario de mi amigo. ¿Qué se supone que fue eso? ¿Ayudarme cuando lo necesite?

- "Harry... No, no es necesario".

- "Claro que lo es. Yo quiero ayudarte cuando lo necesites, para mi no es gran problema". Tranquilizó.

- "No me parece adecuado, Harry. Ashley es mí hija y es sólo tu amiga. No está en tu deber ayudarla en algo". Comentó mi madre tranquilamente.

- "Y no la cuestiono, Sra Katherine. Pero quiero hacerlo". Insistió.

- "Bueno, ya hablaremos de eso. Ahora, Ashley, quiero que escuches algo con mucha atención, ¿de acuerdo?". Su mirada había dejado de ser fría para ser inconforme.

- "Te escucho, mamá". Respondí con normalidad.

- "Asumir una responsabilidad de ese tamaño y no tomar en cuenta un factor tan fundamental como lo es el dinero, me parece algo irresponsable de tu parte". 

- "Sí tomé en cuenta el dinero, madre. Planeo comenzar a trabajar como cualquier otro estudiante y costear mis gastos por mi misma. Además, es algo que quiero y voy a hacer". Aseguré con fuerza, pero sin llegar a ser grosera.

- "Bueno, no se hablará más del tema. Eres grande para hacer lo que quieras".


Me encontraba en el asiento de copiloto del auto de Harry. Al terminar la conversación nos despedirnos. Mamá seguía reacia al hecho de que me fuera de casa, pero igual lo haría porque realmente quería estudiar y formarme profesionalmente. Mi amigo sujetaba el volante con un poco de fuerza, era evidente que algo le sucedía, así que me dispuse a hablar.

- "Ehm... ¿Está todo bien?". 

- "No lo sé, ¿lo está?". Preguntó de vuelta.

- "Uhm... Harry, yo pregunté primero". Respondí con una leve sonrisa.

- "Escucha, Ash. Iremos por algo de comer a un restaurante de comida italiana que está cerca de casa. Ahí podremos hablar mejor y calmarnos, ¿te parece?". Propuso.

- "Lo de comer suena genial, pero Harry, aquí hay más privacidad, ¿no?". 

- "Perfecto, comida italiana será". Respondió con una sonrisa y sin responder mi pregunta.


A veces resultaba incomodo la manera en la que Harry jugaba con la palabra. Siempre tenía respuesta para todo y manejaba muy bien la mente de la persona con la que hablaba, por lo menos la mía. El resto de camino fue realmente silencioso, salvo por las canciones aleatorias que colocaban en la radio. Para no aburrirme, ni dormirme, comencé a cantar las que me sabía. El paisaje a mi alrededor no eran más que casas y edificios, una especie de suburbio. 

Unas calles más y Harry cruzó a la izquierda para llegar a un hermoso restaurante hecho de lo que parecía madera oscura y el nombre en lo alto resaltaba ante todo lo demás. Con cuidado bajé del auto y acomodé mi chaqueta para comenzar a caminar a la puerta, no sin antes sentir la mano de mi amigo en mi espalda baja. En la entrada estaba una chica vestida con unos pantalones bastante elegantes y una camisa a juego.

- "Bienvenidos a Pulcinella. ¿Tienen alguna reservación?". Preguntó cortesmente.

- "Sí, claro. A nombre de Styles". Se apresuró a responder.

- "Mesa para dos, perfecto. Por aquí, por favor". Respondió luego de ver una lista que se situaba encima de un podio. 


¿Reservación? ¿Mesa para dos? ¿De qué iba todo esto? Se supone que era algo de momento, es decir, fue algo que surgió al salir de casa de mamá. No comprendo por qué planificó todo con anterioridad. Me senté en una silla justo a su lado y él comenzó a hablar.

- "Bueno, supongo que te preguntas por qué te traje aquí y por qué reserve esto antes". Dijo con sus ojos fijos en los míos. 



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