Capítulo 10

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Cuando siento que me falta el aire, me separo.
Me relamo los labios y con un sonrojo, sonrío.

-Ea, ya es mío.

James se ríe y luego me acaricia la mejilla.

-¿Ves? Esto es lo que me gusta de ti.

Me río nervioso y luego le miro.

-Ruben... Me encanta cuando te sonrojas.
-¿Que? -me toco la cara y el de ríe de nuevo.
-Anda ven, tonto. Voy a preparar la comida.
Me agarra de la mano y yo me dejo llevar como por encanto.
Abre la nevera y eso es el paraíso. Hay absolutamente de todo lo que pueda haber. Creo que hay hasta un supermercado.

-Creo que con esto hay para un banquete real, o para 7.
-Me encargué personalmente de comprarlo todo. Dime que te apetece y lo prepararé.
-¿Que eres, una especie de mezcla entre un chef profesional y un modelo de pasarela?
-Bueno, puede ser, puede ser. Entonces, ¿Que te apetece?
-¿Sabes hacer sushi?
-Uy, vaya. Justo me salté esa clase.

Le doy un golpe suave en el brazo y me río.
-Pues algo ligero. Pero si luego hay tarta, me ganas.
-Eso está hecho.

Finalmente comemos una ensalada ligera, y saca de la cámara frigorífica una tarta de nata y fresas (que me termino casi yo solo).
James me mancha de nata los labios y la nariz. Los labios me los relamo, y el pasa la punta de su lengua por mi nariz.

-Tío, que asco. -me río y me separo un poco.

Cuando terminamos, después de insistir mucho, consigo que me deje fregar poniendo la excusa de que "ya había hecho mucho por mi".

Nos tumbamos en la alfombra, cómodos con almohadas detrás de la cabeza, y viendo una película, que no es otra que "La Casa del Lago".

En cierto momento me acuerdo de poner mi cabeza sobre su pecho, y él la acariciaba.

Cuando termina, me estiro para no agarrotarme, y le miro.

-Lo que no me he traído es pijama.
-No te preocupes, te dejo algo mio.
-¿Y donde voy a dormir? -digo alzando una ceja.
-Había pensado que durmieses en una de las habitaciones. Hay tres.
-Vale. Voy a asearme.

Me levanto y me dirijo al baño, para darme una ducha antes de dormir. Me quito la ropa antes de meterme en la ducha, encendiendo el agua caliente para relajarme, dejándome llevar por el vapor y el caliente liquido resbalando por mi piel.

Entonces me doy cuenta que no le he pedido a James el pijama. Salgo de la ducha y cuando voy a enrrollarme una toalla, veo una camiseta de color negro, y con una frase que bien recuerdo, y unos boxers negros.

En cuanto me lo pongo, salgo del baño y me dirijo al salón, buscando a James para que me indicase donde dormir. No le veo. Lo busco y lo encuentro en el porche, asomado por el balcón.

-Pensé que te habías ido a dormir.
-No. Me gusta asomarme aquí antes de ir a dormir para poner en orden mis pensamientos.
-Vaya... Entonces, si no te importa, voy a dormir.
-Vale. Te enseñaré donde puedes dormir. -se acerca a mi y me sonríe- Espero que no te sientas incómodo.

Dicho esto, entra en la casa y le sigo hasta una habitación, la que supongo que es la mía.

La habitación era cuanto menos amplia, con un gran ventanal que daba a una terraza y al lago. Las paredes, de tonos neutros, armonizaban con el resto del mobiliario. La cama, sencilla, con una sabanas de apariencia suave.

Lentamente, me interno en el dormitorio con cierto miedo, pero a la vez con curiosidad y algo de expectación.

-Dime, Ruben. ¿Que te parece el lugar donde vas a pasar el fin de semana? -me comenta con una sonrisa en los labios.

-Bueno... Es.... -me quedo algo traspuesto: se ha colocado detrás mía, y coloca sus manos en mis hombros de forma fraternal.- Grande.

Entro de todo, con paso firme ahora, e inexplicablemente tengo ganas de lanzarme de plancha a la cama. Cosa que hago, obviamente.

James se rie, y se acerca con paso de guepardo, y yo soy la gacela. Yo me había tumbado mirando hacia el techo, y ahora era James quien ocupaba mi campo visual.

-James... -digo al notarle tan cerca, casi como si tratase de meterse dentro de mi.

-Dime, cachorrito.

¿Cachorrito? Es un apodo cuanto menos raro. Decido ignorarlo.

No me salían las palabras.

-Parece que al cachorrito se le ha comido la lengua el gato... -y acto seguido me besa de nuevo.

Yours Truly¡Lee esta historia GRATIS!