Capitulo 9

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Después de clases, James me acompañó a la salida. De camino a ella, oía cuchicheos del tipo "Que guapo es el pelirrojo", "Hacen buena pareja" y demás. Yo solo me sonrojaba y escondía mi cara.

-No te preocupes. -me repite él. Tenía el brazo sobre mis hombros, pegándome a él.

Cuando salimos, me coge de la mamo y tira de mi.

-¿Donde vas? -digo nervioso.
-Quiero agradecerte lo de las tortitas llevándote a comer algo por ahí.
-No es necesario, de verdad.
-Claro que lo es.

Llegamos a su coche, y cuando estamos al lado, me abre la puerta de forma caballerosa.

-Si me permite, señor... -y hace una reverencia.
-Gracias, caballero.
Me siento en el asiento, de cuero color crema, sedoso y cómodo. Cierro la puerta cuando él da la vuelta. El inglés entra, y cierra la puerta también.

-Y bien... ¿Donde tienes pensado ir? -mi curiosidad iba en aumento.
-Bueno, había pensado que podría prepararte algo en mi casa.

Pone la radio, y suena "Style" de Taylor Swift. Lo miro con la boca abierta, y el mira hacia el frente, pero se le notan los nervios a la legua.

Cuando arranca, pone el volumen más alto y se pone a cantar. Yo solo puedo reírme, ya que parece vivirlo.

-Just take me out! -Dice mirándome y sonriendo.
-Mira a la carretera, memo. Que nos vamos a matar. -le empujo con la mano en la cara para que mire hacia adelante.

El resto del trayecto es más de lo mismo. En algún momento nos ponemos a cantar los dos. Entonces me doy cuenta que no vamos a la casa donde vive.

-Oye, ¿Donde vamos?
-Tengo una casa propia. Aunque viva con mi familia, la tenemos como casa vacacional.
-Oh, eso está genial.

Seguimos hablando de lo que íbamos a hacer en las vacaciones de invierno, que estaban cerca.

-A lo mejor vuelvo a Londres. Un amigo me ha invitado a su casa y bueno, así veo a mis abuelos. ¿Y tu? -pregunta curioso.

No tenía planes para el invierno. Mi madre se iría a Berlín de nuevo, quería arreglar unas cosas en la tienda. Yo me quedaría en casa.

-Mi madre se va a cambiar unas cosas en la tienda en Berlín, y yo me quedaré cuidando la casa. Quizás invite a Lena y a Billie a pasar las vacaciones.

Puedo notar un pequeño gesto de decepción en su cara.

-Oh, eso está bien.
-Y... Si al final... Bueno, si cambias de opinión, solo avisame.

Sus ojos brillan.

-Vale, lo tendré en cuenta. -dice con una sonrisilla.

No noto cuando llegamos. Solo nota que para y me mira.

-Quiero contarte algo. Pero tienes que venir conmigo sin decir nada, y prometerme que no se lo vas a contar a nadie.

Por un momento pienso que tiene una ristra de cadáveres en su habitación.

-Mientras sea algo legal, no es algo que vaya a contar.

Abre su puerta y yo abro la mía. Delante de nosotros esta la Casa del Lago. Es exacta a la de la pelicula.

-Ahora me dirás que Sandra Bullock te vendió la casa.
-No, pero era un capricho. Me encanta esa película, y quería tenerla.
-Pues en ese caso, no hace falta que me la enseñes, si es igual.

Caminamos hasta la entrada y abre la puerta, para entrar.

-Hoy es viernes, ¿no?
-Si. ¿Por?

Se acerca un poco, pero no de forma intimidatoria.

-Te he "raptado" con ayuda de Lena y Billie para que pasemos un fin de semana los dos.

Ahora arrancaba los pelos a las dos. Y luego las mato.

-Pero no te preocupes, solo un fin de semana como amigos.
-Es que... Mañana he quedado con Billie para ir de fiesta.
-Entonces puedo llevaros.
-Pensé que no te gustaba la fiesta.
-Bueno, al menos podré llevaros a casa sin problemas.
-Bueno, si no es molestia...

Entonces se dirige al sofá, se apoya en él y me mira con los brazos cruzados.

-Bueno, ahora viene lo que te quería contar.

Trago saliva nervioso, y asiento.

-Dime. -digo sin más-
-Te quité deliberadamente la camiseta para volver a verte.

Me sorprende, pero no entiendo el porque tanto secretismo.

-Entonces... ¿Lo hiciste adrede para verme de nuevo? ¿Porqué?
-En un primer momento no supe entenderlo. Pero me caíste bien, me gustó tu forma de ser, y no quería que aquello quedase en un polvo en Año Nuevo.
-Vaya... N-No se que decir...
-Solo quería que lo supieras.

Cuando dice eso, mi primer impulso es acercarme a él y abrazarle. Con fuerza y con cariño. Él pasa sus brazos por entre los mios y también me abraza.

-Necesitaba este abrazo. Gracias.

Nos separamos un poco y nos miramos a los ojos. Entonces, decido arriesgarme y sonrío.

-Déjame recuperar lo que me quitaste el otro día.
-¿El qu...?

No le dejo terminar la frase. Le beso en los labios con rapidez pero con algo de... No se. Quería hacerlo.




Yours Truly¡Lee esta historia GRATIS!