Capítulo 18.

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—Estuve hablando con personas de la agencia que viven en Los Ángeles para que se encarguen de mantenerte al tanto de todo. Por lo pronto, tenes un desfile en un par de días.

—Genial —susurré.

Entendía el esfuerzo que había hecho David para motivarme con todo esto del viaje, pero no podía prestarle mucha atención cuando una carpeta muy pintoresca descansaba sobre el escritorio.

—Oh —exclamó, siguiendo mi mirada. Agarró la carpeta entre sus manos para sacar de ella ese maldito papel—. Veo que no aguantas más —dijo divertido.

"Oh sí, no veo la hora de firmarlo", pensé irónica.

Lo dejó sobre el escritorio mientras agarraba una lapicera. Rápidamente tomé las hojas y llegué a la última dónde ya estaba la impecable firma de Julián. Sonreí melancólica recordando qué, en un momento, había pensando que al menos se iba a acercar para que lo firmemos juntos. Tomé la lapicera sin dudas y David agarró mi muñeca de un golpe.

— ¿No vas a leerlo? —preguntó sorprendido.

—No me interesa lo que diga —largué rápidamente mientras estampaba mi firma en él.

Asintió con su cabeza. Cuando se lo devolví, lo volvió a poner dentro de la carpeta.

—Paul me comentó que Julián se encargó de redactar él mismo una cláusula para aclarar que podes terminar con esto cuando se te dé la gana.

Qué bien, muy gentil de su parte ¿de qué me servía ahora que se quisiera hacer el que se preocupaba por mí si ayer me había echado a patadas de su casa?

Asentí solo para que dejara de hablar y me puse de pie para salir de ese lugar. Era ya de noche así que me subí al primer taxi que pasó para llegar rápido a casa.

Después de haber cenado y tomado un baño que había logrado cesar mi mal humor, estaba muy relajada en el sofá tomando un café mientras miraba un capítulo de Pretty Little Liars. Cómo era de esperarse, alguien tenía que interrumpir mi momento de tranquilidad.

Mi celular no dejaba de vibrar sobre la mesa de la cocina. Tiré mi cabeza para atrás mientras rogaba que se detenga. Eso hizo. Sonreí triunfante.

Pocos segundos pasaron cuando empezó a vibrar una vez más. Maldije en voz alta mientras me paraba y caminaba hasta la cocina. De pasada miré la hora en el reloj de la pared: 2:40 AM. Arqueé una ceja intrigada mientras atendía la llamada de un número desconocido.

Me importa una mierda ese estúpido contrato —se escuchó del otro lado del teléfono.

Sólo me tomó unos segundos darme cuenta de cómo estiraba las "r". Completamente borracho.

Revoleé los ojos, ¿por qué me a mí?

— ¿Con quién estás? —me limité a preguntar, ignorando sus palabras.

Solo, como siempre —se rió apenado.

"Julián Serrano, sólo, bebiendo en público como si no hubiese mañana." No, no era un buen titular. No quería imaginarme el reto que iba a darle Paul si esas noticias se publicaban.

Nunca había tardado menos en tomar una decisión:

— ¿Dónde estás, Julián? —pregunté lento, como si estuviese hablándole a un nene.

Mmh, no lo sé —dijo después de pensar y titubear por unos segundos. Se escuchó un ruido. Arqueé las cejas intrigada—. Fox's Lou..nge. Sí, Lounge. Fox's Lounge. Eso dice la servilleta —carcajeó como un loco.

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