1: "Maldito día"

1.8K 56 27
                                    

                  

He estado en clases todo el día, así que durante la última hora de clases, ya no me quedaban energías, además, no dormí casi nada la noche anterior, ya que estuve estudiando casi toda la noche para mi examen de Anatomía Patológica, en el cual me fue relativamente bien. O bueno eso creo porque uno nunca sabe que esperar en la Universidad. Así que cuando mi profesor de ética clínica empezó a hacer la clase no le tomé atención en lo absoluto. El sueño me comenzó a vencer. Así que me dejé llevar por los brazos de Morfeo y no supe nada más hasta que...

—Señorita Montés.—escuché una voz lejana que me hablaba—Señorita Montés—abrí mis ojos y me encontré con que todo el curso me estaba mirando y con la mirada inquisitiva de mi profesor, el Dr. Krausse. Lo miré expectante, puesto no sabía por qué había interrumpido mi dulce sueño—¿Puede responder la pregunta que le hice?

—Emm... ¿me podría repetir la pregunta? Por favor—le puse ojos suplicantes, pero él me miró de manera dura.

—Concéntrese señorita, no la quiero ver más durmiendo en mi clase—dijo de manera demandante y amenazadora.

—Sí, señor—le dije. Luego continuó con su clase.

El doctor Krausse, mi profesor, era el sueño de todas las alumnas del área de la salud de la Universidad de Chile, era joven, no pasaba de los 33 años,  sus ojos eran de un celeste intenso, eran hipnotizantes, tenía el cabello rubio, y siempre tenía una barba insipiente que lo hacía muy atractivo, pero su cara no era lo único bonito, sino que también su cuerpo, tenía una figura imponente, medía aproximadamente un metro con ochenta, y era muy musculoso. A todas nos encantaba ese profesor, obviamente me incluyo, es que nadie se podía a resistir a admirar su belleza. Y además de ser un bombón, era muy inteligente, era traumatólogo e hizo su especialización en Alemania, era demasiado bueno en lo que hacía, a mí me gustaría alguna vez poder llegar a ser como él, era como mi modelo a seguir, porque a su corta edad había conseguido mucho.

—La clase ha terminado—dijo el profesor Krausse.—Pueden retirarse—empecé a arreglar mis cosas, el profesor fue a su escritorio, miró un papel y dijo:—Todos excepto Montés y Zaror—paré con lo que hacía y me quedé ahí sentada, miré a mi compañero con cara de interrogación y él se encogió de hombros.

                No creo que sea nada malo ¿o sí? Si yo no he hecho nada, bueno excepto quedarme dormida en su clase... Pero mi compañero Matías Zaror no creo que haya hecho nada, porque no mata ni una mosca, es un nerd y es el mejor de la generación.

—No me miren con esa cara de susto si no es nada malo—dijo mi profesor. Expulsé todo el aire que no me había dado cuenta que retenía—Bueno los llamé a ustedes dos, porque son los mejores de mi clase, y me gustaría invitarlos a que conozcan más el trabajo que hace un traumatólogo. Sería como una especie de práctica antes de que lleguen al momento del internado, además me encantaría que ustedes como son los mejores elijan mi especialidad en el electivo en internado.

                Traumatología era una especialidad optativa en internado, antes él que dirigía esa clase era un viejo que era demasiado exigente y muy pesado, por eso solo lo tomaban personas a las que realmente les gustaba la traumatología, pero desde este año el doctor Krausse se está haciendo cargo de la asignatura, hubo un aumento en los inscritos por el cambio de profesor, pero no mucho, por eso creo que está tomando estas medidas para que más personas se interesen por su clase. Aunque a mí me faltan dos años todavía para llegar a la etapa del internado aún voy en cuarto año.

—¿No van a decir nada?—preguntó.

—¿Y qué tenemos que hacer?—preguntó mi compañero.

You Belong with me || Ángelo HenríquezDonde viven las historias. Descúbrelo ahora