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La fila se veía interminable. Antony miró a Shawn y este hizo una mueca.
-Solo unos autógrafos y listo. No tenemos tanto tiempo.-dijo Simón.
Los flashes los dejaban enceguecidos y las manos les dolían pero debían hacerlo. Miles y miles de fans desfilaban ante sus ojos cada día pero ellos lo disfrutaban, salvo cuando debían sentarse a firmar autógrafos hasta que sus manos dolieran.
Cuando eso ocurrió, dieron todo por terminado y fueron llevados a sus camerinos, donde los prepararían para el concierto.
Canción tras canción fueron sintiéndose más y más agotados y, cuando se despidieron, un suspiro de alivio escapó de los labios de Jackson.
-Estoy muerto.-dijo y se dejó caer en el pequeño sillón.
-Michael, vamos a ver que quedó en el escenario.-dijo Antony y el moreno gruñó en respuesta.- Bueno. Voy yo solo.
-Te acompaño.-dijo Landon y ambos salieron.
Ya no quedaban fans en el estadio, lo que lograba que ellos pudieran jugar un rato allí.
-Mirá este oso.-dijo Antony riendo y tomándolo.

Antony Clairy tenía ya veinticuatro años, siendo así, es más chico de la banda con la cual triunfaba junto a sus cuatro mejores amigos. Su cabello era rubio, casi blanco, y lo acompañaba con unos hipnotizantes ojos celestes que traían locas a las fans. Si, Antony no solo era el más alegre, si no que era aquel del cual muchas rogaban una mirada y él, como todo caballero, se las daba. Pero, tras su lado conquistador, también estaba el joven emocionado por un estadio vacío luego del concierto.

-Antony....
-Hay un montón de cosas hoy.
-Antony, hay una nena.
-¿Qué?
-Hay una nena.
El rubio miró en la misma dirección que su amigo y ambos bajaron del escenario, llegando hacia una pequeña que lloraba, abrazando sus piernas. No debía tener más de dos años y no comprendían cómo es que había llegado allí.
-Hola.-dijo Landon.- ¿Qué pasa, preciosa?

El joven de veintiséis años, grandes ojos color avellana y cabellos teñidos de negro, se paró a su lado, dudando unos segundos entre agacharse o no hacerlo.

Ella alzó su mirada dejando a la vista unos enormes ojos verdes adornados por unas hermosas pestañas oscuras que parecían larguísimas. Tenía la piel muy blanca y los labios rosados y finos. Llevaba el pelo largo y castaño cayendo por su espalda y cargaba con una pequeña mochila.
-¿Dónde está tu mami?-ella siguió llorando sin responder y Antony la tomó en brazos. Ella se soltó y cayó, para luego correr hacia la valla y volver a sentarse a llorar.
Landon se sentó a su lado y la imitó. La niña lo miró de reojo y comenzó a calmar su llanto. Él, en cambio, no lo hacía. La pequeña se paró y lo miró haciendo puchero. Al ver que no funcionaba, lo abrazó.
Antony sonreía al verla. Ella volvió a mirar a Landon y este guardo silencio. Ella le tomó las mejillas y se le acercó con el ceño fruncido.
-No, no, no.-dijo.- No llores.
-Vos también lloras.-dijo él, haciendo puchero y los ojos de ellas se volvieron a llenar de lágrimas.
-¿A vos también te trajo tu mami?-él la miró.- Mi mami dijo que iba a volver. Podemos buscar a la tuya.
-¿De verdad?-preguntó él. Ella asintió.-¿Dónde está tu mami?
-No sé.-las lágrimas se escaparon de sus ojos.- Ella dijo que entrara ahí y que me iba a buscar pero la tía dijo a mamá que no le mienta a Lena. ¿Mami me mintió?
Landon la tomó en brazos y miró a Antony con los ojos muy abiertos. No podía ser cierto. Abrió la mochila y encontró un papel que lo comprobaba.

Mi nombre es Lena, por favor cuídeme mucho. Tengo dos años y cumplo el tres de febrero. Mi mamá no puede mantenerme y ahora estoy sola.

-Ay, Dios mío. -dijo Landon, sujetando a la pequeña contra su pecho.
-Mami nunca llega tarde.-lloró ella.
-¿Y tu papá? -preguntó Antony.- Lena, ¿Dónde está tu papá?
-Mi papi viaja y canta. La tía me dijo que no me quiere y por eso se fue.-lloró ella.
-¿Cómo se llama?-preguntó Landon.
Lena no paraba de llorar y los chicos decidieron llevarla al camerino.
-¿Quién es?-preguntó Shawn, sorprendido.
Landon la sentó en sus piernas y ella se quedó mirando a Michael, el moreno de los ojos oscuros y la campera de cuero, mientras lloraba en silencio. Antony le tendió la carta a los demás y ellos la miraron apenados.
-¿Por qué me mira así? -preguntó Michael, incómodo.
-¿Lena?-llamó Landon.- ¿Qué pasa?
Ella volteó y se ocultó en su pecho, llorando. Antony tomó la mochila de ella y encontró que había ropa y unas fotos.
-Oh.-susurró y miró a Michael.
-¿Qué?
Él volteó la foto, era él abrazado a una mujer. Ambos dormían abrazados, cubiertos por una fina manta. Debajo había una fecha que coincidía con su estadía en Francia, hacía dos años.
El moreno salió del camerino seguido por Jackson. Lena aún lloraba en brazos de Landon.
-Dormí, preciosa.-susurró él.- Dormí que todo va a estar bien.
-Ça va bien.-susurró ella con un excelente francés y se quedó dormida entre lágrimas.
-Creo que tenemos un pequeño problema.-dijo Shawn, apartando los rizos castaños de sus ojos color esmeralda, con gesto nervioso.
-Mike va a tener que hacerse cargo.
-¿Y si no es de él? -preguntó Antony.
-Por como reaccionó, es de él. -murmuró Landon, con sus ojos puestos en la pequeña.


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