For every story tagged #WattPride this month, Wattpad will donate $1 to the ILGA
Pen Your Pride

Capitulo 1 "Nuevos comienzos"

13.8K 398 25

Miro hacia arriba y quedo atónita con la mansión frente a mi. Bueno no se si llamarla mansión exactamente ya que no es una casa de esas estilo estrella de hollywood, pero en fin, es una casa muy grande. ¿Y que hago aquí se preguntarán?, bueno esa es una historia muy interesante así que mejor comenzamos por el principio.

Mi nombre es Arabella Morelli, pero todos me dicen Abi. Solía vivir con mis conservadores padres hasta que cumplí veinte años, eso fue hace dos semanas. ¿Porqué me fui de casa? se preguntarán. Bueno esa respuesta es muy simple, no soportaba un minuto más estar cerca de ellos. Siempre fui la oveja negra de la familia por así decirlo. Mis padres, ambos son personas muy religiosas, anticuadas. En cambio yo soy una libertina, en el buen sentido. Me gustan cosas que a ellos les parece obra del demonio o algo así. Por ejemplo, soy una persona que adora salir de fiesta, divertirse y vivir la vida al máximo, aunque a veces eso conlleve riesgos. Pero bueno, a las personas de mi edad les gusta eso ¿verdad?. El caso es que mis padres no están de acuerdo con mi conducta y me lo han dejado muy claro muchas veces. La última vez que discutimos fue el día en que decidí marcharme, fue algo triste a decir verdad.

Había salido de fiesta toda la noche y volví muy temprano en la mañana. Creía que ellos seguían dormidos todavía así que entré a la casa lo más sigilosamente posible. ¿Mi error?, no verificar que realmente estaban dormidos. Por lo general cuando salgo a escondidas en la noche me aseguro de que ambos estén plácidamente durmiendo en su cuarto. Pero esta vez se me pasó. Así que cuando abrí la puerta por la mañana ambos me esperaban en la sala. Sentados en el sofá con los brazos cruzados y ceños fruncidos en sus malhumorados y arrugados rostros.

- Hoola. - Digo suavemente para evitar alterarlos. No funcionó ya que mi querida madre se levantó de golpe y comenzó a a gritar de una manera que hasta los vecinos de la siguiente cuadra la oyeron.

- ¡¡¿Dónde estabas?!!, ¡Creía que habíamos hablado sobre esto Abi, prometiste dejar de comportarte como una mujerzuela!. - Me miró desaprovadoramente y me encogí de hombros. Me importaba poco su opinión. - ¿Y qué traes puesto?, mirarla John, parece una prostituta vestida así. - Se deja caer en el sofá nuevamente y comienza a llorar. - ¿Qué fue lo que hicimos para merecer una hija así? - Sollozó. La miré con rabia, ¿qué hizo para merecer una hija como yo?

- ¡¡Si te hubieras comportado más como una madre, te aseguro que no sería así, pero claro lo único que querías era que fuera igual que tú, ¿cierto?, una infeliz mujer que no sabe disfrutar de la vida. Te la pasas encerrada gruñendo le a todo el mundo. ¿Alguna vez te preocupaste sinceramente por mi?, no, claro que no. Por la única razón que me tuvieron fue para formar la perfecta familia ¿no?, ¿pues saben qué?. Esta familia es una mierda, y estoy harta de ello!! - Grité soltando algo de todo lo que tenía guardado desde hace tiempo. Subí corriendo las escaleras y me encerré en mi cuarto.

Odio mi vida, los odio a todos. ¿Es que no entienden que esto me lastima?, no recuerdo una vez en la que mi madre se sentara cinco minutos conmigo para hablar de cosas que no sean regaños por mis acciones. Acciones que todo el mundo hace ya que es lo más normal en la vida. No podía jugar con los niños de mi barrio porque mamá decían que sus padres eran personas indecentes, por lo tanto sus hijos también lo eran. No pude ir a un colegio normal porque los niños de allí eran una salvajes que no se comportaban como era debido. ¿Y que era lo debido para ella? preguntarán. Pues lo debido para mi malditamente desadorada madre era pasarme todo el día internada en un colegio de monjas leyendo y analizando cada fragmento de la biblia. Mi infancia fue una mierda, mi familia es una mierda, ¡mi vida es una mierda!.

Me tiro en la cama y miro el techo. Cuando cumplí diez años les pedí con todo mi corazón a mis padres que me dejaran decorar mi habitación. Era muy fea, todas las paredes blancas y la alfombra del suelo beige. Muy clásico y sin vida. Ellos no estuvieron de acuerdo al principio pero luego de pasarme todo el día rogándoles aceptaron. Lo primero que hice fue pintar las paredes de lavanda. Adoro ese color, es tan suave y delicado, me hace sentir como si estuviera en otra dimensión donde tengo una vida normal. ¿Que lindo es soñar no?. Lo segundo que hice fue pintar el techo de un azul oscuro, se que suena raro pero todo era intencionalmente. Lo que hice fue comprar pintura ultravioleta y dibujar estrellas sobre el azulado techo. En el día no se notaban los dibujos pero en la noche era un espectáculo digno de ver. El techo se iluminaba por el sin fin de estrellas pintadas en él. Se sentía como dormir al aire libre mirando el cielo. Era perfecto, o lo fue hasta unos años después cuando llegué a casa del colegio solo para ver que mi madre había tapado mi obra de arte con una pálida pintura blanca. Ese día fue el peor de todos. Discutimos y no hubo manera de hacerle entrar en razón que lo que hizo me dolió muchísimo. Pero bueno es una mujer sin sentimientos así que....no tuvo ningún remordimiento cuando me dijo que lo había echo por mi bien. ¿Que bien me hizo eso?, ninguno. Cada día me volvía más rebelde. Les gritaba y me escapa de casa por las noches. Así fueron los siguientes años hasta hoy.

Sueños Salvajes¡Lee esta historia GRATIS!