Capítulo 17.

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No me dirigió una sola palabra en todo el camino hasta su casa. No me incomodó la situación, dado a que no podía dejar de pensar en todo lo que había pasado. ¿A dónde iría Maxi ahora?

¿Por qué Julián había reaccionado de esa manera? "Sabes que estoy interesado en Oriana", de solo pensarlo la piel se me erizó. "¿Estás tratando de robármela?" Hablaba...como si yo le perteneciera.

"No pensar", imposible. Mi día de no pensar no había durado mucho.

—Paul —escuché y volví al mundo. Por un segundo me había olvidado que estaba a mi lado. Su voz era firme. Acomodó su celular en su hombro para agarrar el volante con las dos manos, y entrar la Range Rover al garaje de su casa—. ¿Podes prepararme lo que te pedí para mañana, a primera hora? Gracias —dijo para finalizar la llamada.

Se bajó de la camioneta dejándome sola. Me tomó unos segundos darme cuenta de que estaba muy enojado como para abrirme la puerta cómo siempre lo hacía o simplemente dirigirme la palabra, así que bajé de la gran nave sola.

Entré a la sala con algo de vergüenza. Agustín no estaba, al menos no en la planta baja, y el hecho de estar sola con él en este estado me ponía nerviosa.

—Julián —lo llamé, viendo que no iba a comenzar de ningún modo. Giró sobre sus piernas y levantó su mirada. Estaba expectante—. Lo que pasó con Maxi... –intenté aclarar.

Rápidamente negó con su cabeza y me interrumpió.

—Me importa una mierda.

Suspiré. La súper estrella estaba enojada.

— ¿Podes, al menos, escucharme? —rogué.

—No me interesa hablar esto con vos, Oriana. Es un tema entre él y yo, te dije de venir acá porque tenía que hablar con vos de otra cosa.

Un tema entre los dos. Cerré los ojos de solo imaginarlos discutiendo, completamente sacados.

No tenía idea de lo que quería hablar, así que abrí las manos haciendo un gesto para que me explicara.

—Le pedí a Paul que se encargue del contrato. Quiero firmarlo cuanto antes —dijo completamente serio y seguro, y el mundo se me vino abajo.

Un contrato.

Eso era lo único que quería.

Un papel que certifique ciertas cosas, con la firma de los dos estampadas en él. Un papel que diga que toda esta mentira estaba respaldada. Un papel, luego de que me pidiera que no me torture por darle un beso.

Me tranquilicé por un segundo y, lejos de dar un brazo a torcer, lo miré. Quería estar tan firme como él pero era imposible. Su distancia y su frialdad me sorprendían, ¿este era el precio de la fama?

—No me interesa firmar un contrato con vos —largué. Bufó sin abrir su boca y me miró, cansado—. Puedo hacer esto sin un papel de por medio. Me parece lo más estúpido que escuché en mi vida —festejé por dentro ya que no me había temblado la voz para decírselo.

—Los últimos días prácticamente fueron para nosotros, no para los medios. Eso no era lo que habíamos acordado. Nos estamos desviando del objetivo —dijo sin muecas en su rostro.

Alto ahí.

— ¿Perdón? —pregunté sarcástica.

Él me había invitado a quedarme en su casa, a salir juntos.  Me había besado como nunca antes nadie y sus primeras palabras después del beso eran sobre un estúpido contrato. ¿Qué le pasaba?

—Me gustas mucho —largó como si nada. De un segundo al otro bajé la guardia y ahora me encontraba de pie casi por un milagro—. Y yo te gusto, lo sé por la manera en que temblas cuando estoy cerca tuyo.

Genial, Oriana. Apestas para disimular.

—Ayer creí que era bueno que deseáramos estar juntos, me parecía normal que unos chicos de nuestra edad después de estar tanto tiempo juntos quieran...descargar.

Sus hormonas alborotadas no lo dejaban pensar, por lo visto.

—Pero...esto no es normal —dijo señalándonos y no supe bien a qué se refería—. No es normal que esté preocupándome porque saliste a comer con mi amigo. Que, hey, no lo culpo. Solo mirate.

¿Todo esto era por Maxi?

—No quiero pelearme con él por mezclar las cosas. No quiero mezclar las cosas. Y me parece que esta es la mejor forma que tengo de recordármelo.

Mucha información para procesar.

—Lo que no es normal es tu vida, Julián.

Solté. Me miró como si lo hubiese herido. Oriana 1, Julián 0.

—Tu vida no es normal. ¿Cómo podes decir que algo es normal si levantaste un teléfono para contratar a una chica para que sea tu novia?

—Hey, yo solo levanté el teléfono, no acepté.

Retrucó. Oriana 1, Julián 1.

Caminó unos pasos y entró a la cocina. Me quedé parada en mi lugar mirando el suelo. No iba a llorar, no. Pero toda esta situación era mucho para mí. No tenía idea de cómo manejarlo. Gente tan poderosa y millonaria, contratando personas para que los demás creyeran en una vida paralela, ¿en qué momento me había metido en esto?

Me adelanté un poco para sentarme en el sofá, estaba aturdida y creo que él se dio cuenta porque volvió con un vaso de agua y me lo ofreció.

Lo odié por ser posesivo y caballero incluso en un momento así.

—Me hubiese gustado que todo sea distinto —me sinceré para perder mi dignidad. Él me miró desde lejos. Había tomado una distancia que era tan notoria como ridícula—. Me hubiese gustado que...tan solo nos hubiésemos encontrado en ese evento y, que las cosas que hubiesen dado de otra forma. De una forma más...

No quería decirlo pero era imposible.

—Más normal —completó la frase. Levanté la vista para mirarlo y asentir. Hizo una sonrisa sarcástica—. Querés una relación normal y yo no puedo darte eso. Ojala pudiera. Pero mi vida hoy es esta, no puedo cambiarla.

Oriana 1, Julián 1 millón.

Permanecí con mi mirada en el vaso de agua por unos minutos. Sus palabras eran imposibles de retrucar pero al menos quería intentarlo.

—Bien, entonces voy a estampar mi firma.

Abrió solo un poco sus ojos y asintió.

—Perfecto —acotó serio. Nada podía ser peor que esto—. Ahora, ¿te podes ir? Quiero estar solo —preguntó frívolo.

Sí, podía ser peor. Me estaba echando de su casa.

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