Capítulo 15.

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Abrí los ojos de golpe cuando un martillazo del edificio lindero me aturdió.

¿No podían trabajar otro día? ¿Qué no pensaban en la gente que se había ido de fiesta la noche anterior? ¿Por qué motivo trabajaban un domingo?

Intenté olvidarme de la noche y no pensar en nada de lo ocurrido.

Me senté en la cama y tomé mi celular. Mientras ponía a descargar la aplicación de Twitter, busqué su nombre en Google.

Sí, cómo lo supuse, ahí estaban.

Las fotos de Julián arrastrándome al boliche, tomando mi mano y mi cintura con una firmeza increíble. Me detuve en las que tomaba mi mano y aumenté la imagen solo para ver qué tan verdaderos novios parecíamos. Alcé las cejas. Estábamos haciendo un buen trabajo.

Bloqueé el celular unos momentos para procesar toda la información. Me había quemado demasiado ayer. ¿Qué otra prueba más que las enormes marcas en mi cuello necesitaba?

Cerré los ojos.

Julián me había besado cuando llegamos a destino, ¿por qué me había besado otra vez?

Recordé el beso. Había sido completamente distinto al del boliche. Más pausado, lento...más delicado. Desapareció en su gran Range Rover un segundo después de despegar sus labios, sin decir una palabra. Negué con mi cabeza. Todo estaba increíblemente mal.

Me concentré en mi celular para evadir mis pensamientos. Hoy era el día de no pensar. "No pensar. No pensar", me repetí.

Abrí mi Instagram cuando vi la notificación.

Que...demonios.

21.000 Likes.

Miles y miles de comentarios. No sé por qué motivo empecé a leerlos.

"Perra."

"Está con Maxi y Agustín, eso solo significa que esta idiota está pasando su tiempo con Julián"

"Julián permanecerá a tu lado hasta que pueda llevarte a la cama."

"¿Por qué Julián sigue pasando tiempo con vos?"

"Pareces simpática".

Un comentario llamó mi atención: "MaxiEspindola: Me perdí una parte."

Sonreí cuando vi en mis notificaciones que me había seguido. Entré a su perfil para seguirlo yo también. Me detuve en sus fotos. Aproveché las etiquetas para seguir a Agustín y a Julián. ¿A quién queríamos venderle la relación si ni siquiera nos seguíamos en las redes sociales?

"No pensar", y cerré los ojos.

No iba a dejar que todos esos comentarios me afectaran, claro que no. Pero era...extraño. Toda esa gente, sacando conclusiones y hablando sobre mí...cómo si me conocieran de toda la vida. Cómo si buscaran venganza contra mí, como si les habría hecho algo y arruinado su vida.

El timbre me sacó de mis pensamientos.

Arqué una ceja, no esperaba a nadie. Salí de la cama y caminé hasta el portero.

— ¿Sí?

—Ori, soy yo.

¿Qué hacía acá?

—Perdón por tomarme el atrevimiento pero...

Lo interrumpí con el ruido del timbre, permitiéndole la entrada al edificio. Lo escuché reír mientras abría la puerta.

Apenas colgué corrí hasta mi habitación para vestirme. Me calcé mis jeans y una remera que había por ahí. Fui al baño para lavarme los dientes y la cara, aproveché para mojar un poco mi pelo que estaba completamente fuera de control. Opté por atarlo.

Abrí la puerta cuando escuché el ascensor llegar al piso.

—Hey, no te esperaba.

Metió sus manos en los bolsillos un poco vergonzoso.

—Perdón por mandarme así. Y por investigar tu dirección y número de piso como un completo stalkerdijo y yo largué una carcajada—. Es solo qué...necesito hablar con vos.

Le hice una seña para que pasara, no iba a dejarlo en la puerta todo el rato. Enseguida negó con su cabeza, levanté una ceja confundida.

— ¿Te parece si almorzamos en algún lado? —me preguntó.

— ¿Qué tan raro sería para la gente si ve que salgo a almorzar sola con el amigo de mi novio? —dije la última palabra mientras hacía unas comillas con mi mano.

—Supongo que es normal, pensarán que tenemos confianza o algo así —concluyó y se encogió de hombros.

Bueno, sonaba convincente. Asentí. "No pensar". Bien, no iba a pensar. Iba a hacer las cosas que tenía ganas de hacer. Y sí, pasar un rato, charlar y almorzar con Maxi me parecía una buena idea.

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