Habíamos cenado en un pequeño restaurante que encontramos por ahí mientras Caminábamos. no había mucho de que hablar. Caminábamos en la orilla del mar escuchando como las olas rompían al llegar a su destino.

—Todo esto es hermoso, nadie había hecho esto, eres el primero, te lo agradezco.—dijo viéndome a los ojos. Ella era inocente y muy en el fondo no quería lastimarla.

—Me agrada que te haya gustado, también eres a la primera chica a quien le hago algo así—dije sin pena ella debería sentirse importante al saber que era la única.

—¿Nunca has tenido una novia?, porque sinceramente yo creo que sí.—pregunto con un toque de diversión pero para mi era serio el tema.

—No, no he tenido novia, si te soy sincero las mujeres solo han sido de una sola noche.— decepción era lo que había en sus ojos. Ella había bajado si mirada al suelo. Y supe que lo había arruinado.

Entre mis dedos tome su mentón sus ojos eran tristes y era lo último que quería ver.

—Tu eres más que una sola y simple noche. Eres más que eso. —tome su rostro y la bese ella me siguió y fue un beso cálido como si las horas y la noción del tiempo no estuvieran presentes.

—Quiero que me prometas que si algún día llegas a aburrirte de mi me lo digas.—dijo cerrando los ojos como si le hubiera costado decírmelo.

—Tal vez.— dije y la volví a besar pero esta vez un poco más urgido, no había nadie en esa playa, nadie nos vería.

Ella se aferró a mi. Paso sus brazos por mi cuello y ese simple roce estremeció mi piel. La bese, y no era igual sentía la diferencia entre otros besos y los de ella. Me asustaba. Ella me dio paso a un camino de besos en su cuello, ella jugaba con mi cabello. La necesitaba pero no creo que ella sienta la misma necesidad y tampoco era el momento tendría que esperar un poco más en el contrato no decía que no podía disfrutarla mientras ella estuviera conmigo.

—Ya es tarde, necesito regresar a casa.—dijo mientras se soltaba de mi agarre. Bajo su cabeza y se sentó en el suelo su mirada se encontraba pérdida sabia que eso le incomodo de algún modo.

Fui hasta ella y no me miraba tenía vergüenza o eso era lo que yo creía

Tomé su mentón y alce para encontrarme con unos ojos cálidos—Perdón si te incomode, no fue mi intención .—dije.

Ella me miró y solo sonrió tiernamente. Ella era dulce aunque también escondía un pasado que tal vez la afectó.

Su sorpresa había acabado, era hora de regresar, íbamos en el camino hablando de cualquier tontería que nos pasaba por la mente. Ella sonreía y cada ves que lo hacía mí estomago hacia algo raro.

—¿Color favorito? —preguntó ella ya que dijo que jugáramos a hacernos preguntas.

—Negro.—

—Eres amargado, ese color es muy para una persona sin vida... Como tu—soltó una pequeña risa y yo la mire fingiendo estar ofendido.— No es cierto, el negro me parece bien, queda contigo. —ahora era yo quien reía. Era mi turno.

—¿Día de tu cumpleaños?—pregunté era una pregunta tonta pero la distraía para no llegar a una pregunta a la cual no quiero contestar.

— 13 de marzo.—dijo.—¿El tuyo?.—

— 14 de noviembre— Dije mientras conducía.

—¿De qué trabajas? — sentí mis músculos tensarse, no podía decirle « soy un mafioso que transporta cosas ilegales a otros lugares y además y por si fuera poco eres mi ganancia»

—¿No vas a decirme? —insistió. Esto quería evitar.

—Soy un empresario, trabajo para una compañía no muy reconocida pero gano bien.—no mentí del todo en parte algo si era verdad si era un empresario, ilegal, pero lo era.

—Oh...—se limitó a decir.—¿Emma en dónde está? —preguntó.

—Supongo que en mi casa o en una fiesta, no lo sé.— hace tiempo tengo una duda y creo que y es tiempo de que me saque Nevae de ella.—¿ Porque cuando fuimos a la fiesta todos te miraban raro?. —

Ella me volteo a ver de inmediato, no podía verla a los ojos pero si sabia que me miraba. Ella suspiro y después saco todo el aire que tenia retenido.

— Un verano nos dirigíamos a casa de mis abuelos, Lauren, mi hermana, era más pequeña que yo, pero se daba más cuenta lo que el mundo traía, yo no le daba importancia a las cosas, para ella era importante estar a la moda.— sonrió nostálgica— era mi hermana, la pequeña, mi niña.—se le cayó una lágrima.— Veníamos platicando no sé que paso pero después todo fue negro. Cuando desperté me dijeron que el impacto fue tan fuerte que mi madre y yo fuimos operadas de emergencia , mi padre algunos golpes externos y... Mi hermana murió. Fue tan duro que nadie lo creía pensaba que me jugaban una broma pero comprendí que con eso no se juega, no salía, no comía, me faltaba la que todo el tiempo me molestaba, deje de hablar con mis amigas, me fui aislando de la gente... De todos. Mis padres me aman yo lo sé pero ellos aun no lo superan por eso trabajan todo el tiempo, creen que un día llegarán y mi hermana los va a estar esperando...pero no es así.—lloraba a mares era duro verla tan derrotada.— yo lo superé, mi hermana no regresará, perdí mi adolescencia, yo prácticamente soy la invisible la que no va a fiestas a la que jamás te va a aceptar una salida de amigos. Por eso se sorprendieron nunca me habían visto.—yo solo escuchaba.— Tu hiciste que confiará en mi, que no todo está perdido, no me había vuelto a subir a un auto desde el accidente y sin embargo lo hice cuando te conocí, no era tan feliz como cuando te conocí, se que esto es el comienzo mi única relación formal... Pero me haces feliz, claro que lo haces...—sonreí eso me causó cosquilleo en mi estómago.

Esta bien tomala a ella como prioridad pero no te sorprendas cuando ella te tome como segunda opción...

hola este capítulo me hiso llorar, ya estoy de vuelta y para recompensarles dejaré otro capítulo al rato

Gracias por todo.

Maravilloso Engaño ¡Lee esta historia GRATIS!