Capítulo 49: "Familia, nervios y estríperes"

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Capítulo 49: "Familia, nervios y estríperes"

"La muerte pone fin a una vida, no a una relación."

Sonia:

- ¡POR LOS HIJOS DE JAKE Y ARCOIRIS!-exclamé cansada ya de tener que volver a poner las cosas en su sitio.

- Deja de decir estupideces...-exclamó Mark, intentando volver a poner la mesa en su sitio, por quinta vez en la hora.

- Y tú deja de hacerlas...-contraataqué fusilándolo con la mirada y tratando de concentrarme en lo que quedaba de plano de organización.

¿Dónde está el resto?

La respuesta es fácil.

Un chico idiota con un gran retraso y que vive conmigo, quiso experimentar con cosas importantes y terminó quemando la mitad del plano de organización de la fiesta de la boda de mis abuelos.

Sí, el nombre de ese idiota no es otro más que Jackson.

Y sí también, ese idiota ha tenido su castigo, pero gracias a él, tenemos que trabajar el doble, porque la ceremonia es en unas horas y estamos hasta arriba tratando de ordenar la sala de la fiesta.

Por su culpa me había tenido que despertar antes de lo normal, había tenido que obligarlos a recoger, me había dado una jaqueca enorme y para colmo el desayuno no había sido del todo de mi agrado, así que terminé golpeando a al cocinero, que resultó ser Derek.

La cuestión, es que ahora, a las 11:30 de la mañana, me encontraba en una de las salas con jardín, más bonitas pero también más caras de la ciudad arreglando apresuradamente todo lo que podía, porque la ceremonia era dentro de seis horas y puesto que la hoja de la planificación que había estado haciendo por muchos días se había ido al garete, gracias a cierto sujeto, ahora teníamos el doble de faena. Sí, es cierto que recordaba casi toda la distribución de la sala, pero era tan grande que no recordaba donde debía poner cada mesa, cada jarrón de flores, cada plato, vaso o silla, y todo gracias a mi futuro cuñado, el cual se estaba ganando que su futura boda terminara en una guerra de intereses de la mafia.

- Parece que al final, estoy rodeada de verdaderos incompetentes con complejos de seres humanos, que padecen grandes retrasos mentales por los cuales deberían estar tratándose en un hospital.-exploté hablando conmigo misma, mientras daba vueltas en medio de la sala intentando recordar todo.

- Vale... voy a hacer como si no hubiera oído eso...-dijo una voz detrás de mí.

Me giré y me encontré con una mujer joven, unos treinta años como mucho, su pelo estaba teñido de color rubio platino casi blanco y las puntas de colores pasteles, ondulado y largo, recogido en una coleta. Sonreía mostrando sus blancos dientes y tenía los de un verde bastante hermoso. Era mi tía Natalie. Sonreí y me lancé a abrazarla. Hacía mucho que no la veía.

- ¡Tía Natalie!-exclamé, ella correspondió a mi abrazo.

- Pequeña Jones...-respondió ella.- te he echado de menos...-dijo separándose de mí.

- Yo también...-le sonreí.

- Pero mírate que grande estás...-me sonrió.- y voy a suponer que también eres más mala...-sonrió levantando sus cejas.

- Eso no lo dudes...-le sonreí.

- Bueno pequeña... te veo rodeada de chicos...-levantó de nuevo las cejas, insinuando algo.- ¿alguien especial entre tantos?-preguntó haciendo que casi me sonrojara por un momento.

Una Relación Agridulce☆¡Lee esta historia GRATIS!