Capitulo setenta y nueve

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Maratón 2/3.

Nash's POV

- ¿Se puede? -asomó Cam la cabeza después de tres golpes en mi puerta.

Llevaba tirado en mi cama desde que mi madre dejó de atosigarme con preguntas.

Asentí y él entró cerrando la puerta detrás de él, se sentó en mi cama y me miró para soltar un suspiro.

- ¿Y? ¿No me piensas contar nada? -inquirió.

Sabía perfectamente a lo que se refería.

- Seguro que ya te lo ha contado Ana. -bufé.

Últimamente nadie se interesaba por mi versión, todos preferían a Ana. Incluso mi mejor amigo.

Quizás por eso seguí molestándola cuando dejó de ser divertido para ambos.

Y quizá aún queda algo de rencor, aunque las cosas hayan cambiado radicalmente.

- Quiero que me lo cuentes tú. -contestó mi amigo serio.

- ¿Ahora quieres que te lo cuente yo? -dejé escapar una risa seca cargada de sarcasmo.- No quisiste saber qué tenía que decir cuando estuve con Ana María, no quisiste saber qué tenía que decir cuando discutía con Ana, ni si quiera quisiste saber qué tenía que decir cuando ella estaba con cualquiera menos conmigo. Y ahora quieres saber mi versión. Ya. -contesté dolido.

Cameron me miró, se sentía culpable y lo veía en sus ojos, pero no podía evitar que el sentirme dolido se viera en los míos.

- Lo siento. -y fue la disculpa más sincera que he escuchado salir de él.- Pero has sido un tanto imbécil. -me recriminó.

Y no le faltaba razón.

- Lo sé. Y por ser un imbécil la he cagado después de empezar a arreglarlo. -suspiré y él alzó una ceja invitándome a continuar.

Le narré todo el fín de semana detalladamente.

La aparición de la madre de Ana en la puerta que me dejó confuso y emocionado.

Como pretendía arreglarlo ahora que tenía la oportunidad.

Como conseguí llevarme bien con ella.

Que dormir con ella fue de lo más increíble que he hecho en mi vida.

Como me hirvió la sangre al ver a Chris con ella y como quise darle una patada en la boca al oir eso de "el niñero original".

Como pensé que estaban juntos.

Como se me fue la cabeza y no se me ocurrió nada mejor que llamar a Ana María.

Como la cara de Ana al ver como me liaba con Ana María en vez de causarme satisfacción me hizo sentir como una mierda de persona.

Como me sentí aún peor cuando llegó la novia de Chris.

Como corté con Ana María.

Y como ese "no quiero volver a verte" había acabado conmigo.

Pero oye, ¿quién soy yo para llevarle la contraria en eso? Llevo jodiéndola desde que llegó, y al fín y al cabo esto es lo que quería.

Odiarla y hacer que me odie.

Pues muy bien Nash, lo has conseguido.

El problema es que soltándole todo esto a Cameron, el nudo en mi garganta hizo que la realidad me diera en la cara de golpe.

Yo no la odio.

A mí me gusta.

Me gusta que ruede los ojos cada vez que digo una estupidez. Que siempre sepa qué decir para dejarme mal. Que me moleste. Que me insulte. Que no se deje intimidar. Que no se conforme. Que arrugue la nariz y entrecierre los ojos cuando la saco de sus casillas. Que me grite.

Me gusta cuando sonríe. Cuando se sonroja. Cuando suelta carcajadas hasta ponerse roja. Cuando se cae al suelo cada vez que le hacen cosquillas. Cuando se concentra en algo y saca la lengua como acto reflejo. Cuando canta. Cuando es ella misma.

Y odio que me odie.

Y que me odie es culpa mía.

Y ya no me queda otra que dejarla en paz porque ella no se merece una relación como la nuestra.

Se merece una como la que puede ofrecerle Shawn. O Matt.

Y según escupo todas estas reflexiones y Cam me mira con condescendencia noto como se me cristalizan los ojos.

- Eres un imbécil. -me insulta Cam cuando por fín me callo.

- Gracias. Y tú un gilipollas. -escupo con rabia aunque sé que tiene razón, pero no tengo más ganas de oirlo después de habérmelo dicho a mi mismo cada segundo del día durante un fín de semana.

- Nash, eres mi mejor amigo y odio verte así, pero esta vez te lo has buscado. Te avisé en su momento que cambiaras tu forma de actuar, que no la hicieras daño y se lo hiciste. Y ella a tí. Y una vez el daño está hecho, no hay vuelta atrás. Así que ahora te queda tragarte como ella elige a Matt o a Shawn y saber que pudiste haber sido tú. -sentenció Cameron serio y no pude evitar sentir como si me apuñalaran en el estómago.

Porque era verdad.

- Solo hazte un favor y cuando lo aceptes háblalo con ella. Que por lo menos no piense que eres un hijo de puta. -añadió y salió de mi habitación dejándome a solas y sintiéndome aún peor.

Y no pude evitar odiarle por todo lo que acababa de decir.

◈◈◈

- ¿Mamá? -pregunté tocando la puerta de su habitación.

- ¿Sí? -preguntó algo extrañada de verme levantando la vista del libro que estaba leyendo.

Había pasado las última hora y media reflexionando las palabras de Cameron, todo lo ocurrido en estos días y sopesando lo que iba a venir a continuación.

Y después de mucho meditar, había llegado a la que ahora me parecía la única solución viable a este desastre.

- ¿Cuándo volvéis tú y Sky a Carolina del Norte? -pregunté intentando tragar el nudo que hacía que mi voz sonara ligeramente temblorosa.

Mi madre se incorporó dejando el libro a un lado y me miró preocupada.

Mierda, ¿aún se me notaba que había llorado?

- El lunes que viene. -contestó.

Una semana.

- ¿Nash? ¿Estás bien? -habló de nuevo y yo asentí rápidamente.

Ahora o nunca.

- Me vuelvo con vosotras.

El Clan Imbécil |Magcon Boys| EDITANDO¡Lee esta historia GRATIS!