Capitulo setenta y ocho

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Maratón 1/3.

- Os odio.

- ¿Por qué? -Beth curvó su labio inferior a modo de puchero y yo bufé.

- Lo habéis hecho a propósito. Hijas de puta. -las acusé para volver a tapar mi cara con el almohadón.

- Venga que tampoco ha sido para tanto. -me codeó Becca y yo la fulminé con la mirada.

- ¡¿La madre de Nash no es para tanto?! -espeté y ella se encogió de hombros.- Y más justo ahora. Podríais haberme avisado.

- No lo sabíamos. -se defendió Lauren recibiendo aprobación de las pelirroja y la castaña.

- Pero al verla, no sé, un gesto o una seña... Algo. -proseguí incansable con mis quejas.

Por suerte para ellas, el timbre de mi casa sonó obligándome a mover el culo de la cama.

Abandonamos mi habitación dejándola ligeramente más desordenada de lo que ya estaba para bajar y abrir la puerta.

- ¡Ann! -fue lo único que me dió tiempo a oír antes de sentir unos brazos apretándome con fuerza.

- ¡Tay! -contesté sin poder disimular la diversión en mi voz.

He echado de menos a este chico.

- Vaya, hola, ¿eh? -se escuchó de fondo a Beth quejarse y Taylor se rió en mi oído para ir a verla.

Aún escuchando los múltiples insultos y esos "cómo has podido cambiarme" tan dramáticos propios de Beth, saludé a Aaron y a los Jacks que llegaban detrás de Taylor con cara de zombies.

Aunque supongo que después de un vuelo de 10 horas yo estaría igual.

- Oye, ¿qué pasa con Nash? -preguntó Johnson tirándose en el sofá con Becca a su lado, esparciendo su amor de pareja por todo mi mobiliario.

Las chicas me lanzaron una mirada que mezclaba la sorpresa con la duda y el miedo.

- Nada. -contestamos todas a la vez dando a entender todo lo contrario y yo me golpeé mentalmente la frente.

Cuanto retraso junto.

- ¿Por qué? -preguntó Becca suspicaz y Johnson alzó una ceja.

- Elisabeth y Sky están en casa. -contestó con obviedad.

- Bueno, más bien Sky está volviendo locos a Cam y Hayes mientras Elisabeth vuelve loco a Nash con preguntas sobre algo que creo que tiene que ver con dormir y con alcohol. -puntualizó Aaron.

Beth reprimió una carcajada bajo la mirada de Lauren que una vez más nos cuidaba a ambas cual hermana mayor profesional.

- ¿Ha pasado algo que no sepamos? -me miró Gilinsky y yo solo suspiré.

En fín, para qué intentar evitarlo.

Cuanto antes me quite esto, mejor.

- Mi niñero se puso enfermo y no pudo venir a vigilarme este fín de semana así que mi madre tuvo la brillante idea -clara ironía en mi voz.- de pedirle el favor a Nash. Al principio nos llevábamos mal, luego bien y luego le entró un brote psicótico porque vino Chris, se trajo a Zorra María a casa lo que me sentó como una patada en la boca. Se liaron. Nash la cagó. Cortaron. Y le dije que no le quería volver a ver. Fín.

Finalicé mi discurso rodando los ojos con un deje de aburrimiento y sarcasmo en mi voz, resumiendo por segunda vez en el día los hechos acontecidos ese fín de semana y sintiendo las mismas ganas de vomitar que cada vez que me lo auto-recordaba.

Los cuatro chicos procesaban la información mientras las chicas esperaban una reacción.

- ¿Chris? -preguntó Johnson, el primero en aventurarse a abrir la boca.

- El niñero original. -contesté.

- ¡¿Cortaron?! -saltó de golpe Taylor aún con la sorpresa plasmada por toda su cara.

- Sí. -suspiré.

Un trazo de alegría iluminó la cara de los cuatro a lo que las chicas no pudieron evitar contestar con una risa.

- Un momento, ¿cortó con ella después de discutir contigo? -inquirió Gilinsky y yo asentí sabiendo el comentario que venía a continuación.

- Le gustas. -escupieron Aaron y Gilinsky a la vez secundados por el resto de los presentes.

- No.

Contesté cortante, y antes de que cualquiera de ellos pudiera interrumpirme continué.

- Lleváis diciendo eso desde que llegué, asegurando que le gusto y que por eso es un imbécil, ¿pero sabéis qué? Que si realmente le gustara, no sería un imbécil. A Matt le gusto. A Shawn le gusto. Pero Nash es solo un imbécil. Y lo peor es que por un momento dejé de recordarme eso a mí misma, por un momento olvidé mi más firme creencia de el amor no existe a esta edad, por un momento me creí que le gustaba. Por un momento se acabaron las peleas y por un momento me planteé cómo sería sentir mariposas en el estómago cuando me sonriera y dormir con él por las noches. Y por un momento me gustó. Y ese estúpido y breve momento me bastó para que pasara esto. Así que no me digáis que le gusto porque sea verdad o no, seamos sinceros, así es mi relación con Nash. Una relación basada en insultos constantes sin demasiado fundamento y ¿qué futuro tiene eso? Por un momento pensé que alguno. Pero los momentos pasan y ya no quiero saber nada sobre él.

Finalicé tomando una bocanada de aire sintiendo cómo un gran peso se desprendía de mí.

Las caras pasmadas de los chicos y las chicas que no terminaban de creerse lo que acababa de salir por mi boca me hicieron recapitular y darme cuenta de que ni yo misma me creía que hubiera dicho eso en voz alta.

Y de alguna forma decirlo, lo había vuelto algo real.

Los presentes se miraron incómodos y no podía culparles, creo que nunca les había hablado tan en serio.

Y juro que quería hablar antes de que alguno pudiera cagarla con una pregunta fuera de lugar o una disculpa por sacar el tema, pero esta vez no pude adelantarme.

- ¿Y Matt y Shawn? -preguntó Taylor implicándose como buen amigo de todos.

Beth le miró mal dándole a entender que no había tenido una buena idea pero él lejos de inmutarse me miraba serio esperando una respuesta.

Una respuesta que yo misma había estado buscando en mi cabeza durante estos días.

Así que contesté esa conclusión a la que había llegado.

- ¿Puedo estar con uno sin hacerle daño al otro? -suspiré dando a entender mi posición ante la situación.

Y entonces el castaño abrió mis ojos a una nueva posibilidad que no había cruzado mi mente que en el fondo aún se negaba a cualquier cosa parecida al "amor".

- ¿Prefieres hacerle daño a los dos?

El Clan Imbécil |Magcon Boys| EDITANDO¡Lee esta historia GRATIS!