❝Después de un mes en un campamento de ciencias con Dustin, Will Byers regresa ansioso por retomar sus partidas de Dungeons & Dragons y pasar tiempo con sus amigos. Sin embargo, en el sótano de los Wheeler, hay una cara nueva: Finney Blake, un chico...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
FIFTY. ❝No importa lo que pase, siempre volveré a ti.❞ strange things — season four | acto two.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
━━━━(❗️)━━━━; contenido NSFW, — Not Safe For Work.
Will estaba al borde de no saber qué hacer. Había pasado solo un par de horas desde que se encontraba en compañía del pelinegro, y ese, de hecho, era el primer motivo en su lista de razones por las cuales se hallaba tan inquieto; no podía evitar desviar la mirada a cada momento hacia la entrada trasera del instituto, la cual permanecía cerrada y en un silencio tensó. Ambos se encontraban allí, ocultos en la débil iluminación del vehículo, esperando la señal acordada por el resto del grupo para poder acercarse finalmente. Aprovechaban que, a esas altas horas de la tarde y con las vacaciones de primavera recién inauguradas, el edificio escolar se mostraba completamente solitario.
Sin embargo, a pesar de la aparente calma del entorno, una sensación extraña y punzante le recorría todo el cuerpo; era como si algo en su interior intentará desesperadamente advertirle que algo estaba por suceder, aunque no lograba descifrar si se trataba de un peligro inminente o de un cambio irreversible. Quiso convencerse a sí mismo de que solo estaba exagerando, de que tal vez aquello no eran más que los nervios lógicos ante la magnitud de lo que estaban por hacer. Pero aún así su mente, traicionera, no dejaba de proyectar una tras otra todas las posibilidades catastróficas de la situación, imaginando cada error que podría dejarlos expuestos.
Lo que resultaba una tarea imposible ignorar ese instinto que le dictaba obedecer a su propia conciencia. A cada minuto que se consumía en el reloj del tablero, su poca tranquilidad comenzaba a flaquear de manera irremediable. Se sentía vulnerable, con los sentidos alerta y el corazón latiendo con una fuerza sorda, sin poder hallar consuelo alguno a pesar de estar acompañado en el auto en ese momento.
Recorrió con la mirada el exterior a través de las ventanas, observando con atención cómo los faros de luz parpadeaban un poco antes de encenderse por completo. Las calles, en ese preciso instante, no estaban transitadas por ningún otro auto ni por los habitantes del pueblo; todo se sentía desoladoramente solitario. Aquella quietud absoluta era lo que más le preocupaba a Will por una razón que aún no lograba definir, una inquietud sin respuesta que lo mantenía en alerta. El castaño cerró los ojos durante unos segundos antes de respirar profundo, buscando desesperadamente la forma de calmar su agitación.