Capítulo 5.

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— ¿Me queda alguna otra opción?

Sonrió.

—No lo sé, ¿qué querés hacer a partir de ahora?

Me encogí de hombros.

—Supongo que podemos seguir haciendo esto por unas semanas.

—Sí, me parece lo más normal —revoleé los ojos, ¿qué era normal?

—Vamos, hay que volver al caos —dijo levantándose.

Realmente este lugar estaba tan fuera de ciudad que me había calmado el dolor de cabeza constante.

— ¿Qué es, exactamente, lo que tengo que hacer ahora? —pregunté aterrada mientras caminábamos hacia la puerta del lugar.

—Solo caminar a mí lado y mirar para abajo —asentí obediente.

Caminó de prisa hasta la camioneta. Yo agradecí al cielo mis zapatillas, no había podido seguirlo de otra manera. El flash y un ruido constante me dieron la bienvenida al mundo de la fama.

"Qué tengan una buena noche, chicos".

Se escuchó. Reí.

Me senté en el asiento y cerré la puerta. Un golpe de adrenalina abandonó mi cuerpo. Levanté la mirada. Julián me miraba sonriente.

—No fue tan malo, ¿verdad?

Bueno, no. La verdad es que no. Un último flash mientras nos reíamos dentro del gran auto y emprendimos la vuelta a la realidad.

 Un último flash mientras nos reíamos dentro del gran auto y emprendimos la vuelta a la realidad

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"¿Quién es la misteriosa chica?"

"Se trata de Oriana Sabatini, modelo argentina que actualmente pertenece a Next Management."

"Es la segunda vez que los se ve juntos"

"¿Nuevo romance en puerta?"

Releí en el Ipad. Era increíble como a los medios y a la gente les gustaba consumir chimentos.

—Buen trabajo —exclamó David. Me sonreía victorioso—. ¿Tenes algo para comunicarme? —preguntó irónico.

—Supongo que Paul ya te lo habrá dicho

Asintió.

—Me alegro que aceptaras esto, Ori. Créeme, será lo mejor para tu carrera.

—Eso espero —dije, y largué un suspiro. Le eché un vistazo a la oficina de David. No tenía ganas de hablar con él.

— ¿Podes sacar tu celular así actualizamos tu agenda? —me preguntó leyendo papeles. Puse mi móvil en la mano para teclear—. Ubícate en el viernes.

Lo miré asintiendo.

—04:00 PM: Photoshoot para Cosmopolitan.

Aclaré mi garganta sorprendida.

— ¿Es una broma? —grité. Él sonrió.

—No, Oriana, te dije que todo esto te traería beneficios.

—No puedo creerlo —exclamé atónita. ¿Cuánto faltaba para el viernes? Tres malditos días.

—Mira a tu derecha —dijo, me miré en el gran espejo—. ¿Qué cosa no podes creer? Solo mírate, mujer.

Sonreí. Luego de un poco más de gritos y hasta un abrazo, salí de la oficina con una cara de feliz cumpleaños terrible.

Puse un pie fuera del lugar y la inmensa camioneta llamó mi atención. El vidrio del asiento acompañante bajó y me estremecí al verlo.

—Hey, felicitaciones chica de tapa —exclamó con una sonrisa en la cara.

— ¿Qué haces acá?

—Vengo a llevarte a casa —habló mientras me llamaba con su mano. Me subí a la camioneta mientras escuchaba, a lo lejos, el ruido de una cámara. Hice un gran esfuerzo para no volver a mirar. Me ponía nerviosa. Lo saludé con un beso en la mejilla y él se acomodó en su asiento— Creo que de ahora en más, seré tu chofer u algo así.

Reímos juntos.

—Y bien, ¿estás emocionada? —preguntó poniendo en marcha la gran nave.

— ¡Muy! –Exclamé feliz. Mi primera tapa en una revista estadounidense. Él me sonrió con una mano en el volante. Levantó la otra en el aire para chocarla con la mía. Largué una risa ante nuestro festejo.

— ¿Cómo te enteraste?

—Paul me comentó que las repercusiones estaban yendo bien y sólo le pregunte a lo que se refería —asentí, tenía sentido.

Luego de unos minutos su tan disimulada camioneta estaba en el frente de mi edificio.

Durante todo el viaje me carcomí la cabeza, ¿debería preguntarle? ¿O estaría fuera de lugar? ¿Podíamos tener este trato fuera de...del contrato? ¿Tendríamos un contrato?

Sin pensarlo mucho, largué.

— ¿Querés bajar?

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