❝Después de un mes en un campamento de ciencias con Dustin, Will Byers regresa ansioso por retomar sus partidas de Dungeons & Dragons y pasar tiempo con sus amigos. Sin embargo, en el sótano de los Wheeler, hay una cara nueva: Finney Blake, un chico...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
FORTY- SIX. ❝Nadie me advirtió que sobrevivir a ti sería más difícil que amarte.❞ strange things — season four | acto two.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Habían transcurrido varias horas desde aquel encuentro con Finney, un lapso de tiempo que se había esfumado sin que él logrará percatarse de su paso. El dolor en su pecho era una presencia constante, un peso agobiante que se intensificaba con cada intento de asimilar la realidad: él había decidido, de manera unilateral y definitiva, poner fin a la relación. Sincerándose consigo mismo, Will aún no conseguía procesar cómo todo se había desmoronado de la noche a la mañana, sin una explicación concreta que justificara una resolución tan drástica.
Especialmente cuando, apenas un par de días atrás, la armonía parecía reinar entre ellos; aquellos silencios que antes resultaban incómodos se habían transformado en risas compartidas y una complicidad nueva. Recordaba con una punzada de nostalgia los besos robados en cualquier rincón y esas caricias sutiles que reafirmaban cuánto disfrutaban del espacio del otro. Incluso, habían dado el paso hacia una intimidad más profunda por primera vez, un momento tan significativo que le infundió la efímera certeza de que, después de compartir algo tan genuino, nada en el mundo tendría la fuerza suficiente para romper el vínculo que habían construido.
Pero fue un completo iluso.
Un iluso enamorado que creyó que podría ser feliz, al menos, por primera vez.
Y ahora, no podía negar que estar en aquel lugar, donde las posibilidades de cruzarse con él eran infinitas, lo estaba consumiendo por dentro. Era una tortura silenciosa, un recordatorio constante de lo que acababa de perder. Tampoco podía engañarse a sí mismo intentando ocultar que lo extrañaba con cada fibra de su ser, con una intensidad que le robaba el aliento.
Le resultaba sencillamente imposible desviar sus pensamientos hacia cualquier otra dirección que no fuera aquel chico de cabello oscuro; cualquier intento de distracción no sería más que una mentira piadosa para su propio corazón. Su mente, traicionera y persistente, regresaba una y otra vez a la imagen de Finney, convirtiendo su ausencia en un vacío que ninguna otra presencia en Hawkins parecía capaz de llenar.