Capítulo 36.

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Savannah.

Esta noche había sido increíble. Y pensar que fue la fiesta de Melody.

Lucas simpre aprovechaba cualquier momento para acercarse a mí, sin que mi hermano nos viera. Incluso fuimos al jardín y hablamos un poco. Es bueno saber que siempre voy a poder contar con él.

Ryan en la fiesta no miró a ninguna otra chica que no sea Lindsay, se veía tan feliz a su lado. Se puede decir que mi hermano está enamorado.

Me siento bastante feliz por él. Lindsay es una buena chica.

Estaba en mi habitación dando vueltas por la cama, todavía algo dormida. De lo único que tenía ganas hoy era de quedarme debajo de mis sábanas.

Sentí que alguien abrió la puerta y fingí estar dormida.

-¡Savannah! Levántate. -Dijo Ryan sentándose en mi cama y sacudiendo mi brazo.

No, no y no.

-Mmm, no. Déjame, Ryan. -Dije escondiendome más entre mis sábanas.

Él cogió de ellas y las tiró.

-Necesito tu ayuda urgente, por favor. -Suplicó.

-Como sea algo estúpido, Ryan, juro que te voy a matar.

-Cállate y escúchame. -Dijo serio.

-A ver, ¿ahora qué es lo que no puedes resolver? -Dije sentándome en mi cama.

-Lo que pasa es que... -Suspiró- Quiero invitar a Lindsay a cenar.

-¡¿Por eso me levantaste?! ¡Sal de mi habitación ya! -Dije empujándolo hasta la puerta.

Ser pequeña no es tan bueno del todo. En menos de cinco segundos, ya yo estaba sobre mi cama de nuevo.

-Savannah, por favor. Esa chica en serio me gusta. -Suplicó de nuevo.

¿Qué voy a hacer con él?

-¿Qué es exactamente lo que necesitas? -Dije frustrada. El sonrió y me dio un beso en la frente.

-Tenía en mente comprarle un vestido. Que vaya conmigo a cenar a uno de esos restaurantes caros fuera de la ciudad, usando el vestido que le compré. Necesito que me ayudes a eligir uno.

-Ryan, sólo tienes que ir al centro comercial y elegir el vestido que más te guste para ella. Fin.

-¡No! No sé nada de vestidos. ¿Y si el que elijo no le gusta? Vamos Savannah, ayúdame. Lo único que sé de vestidos es como quitarlos.

-¡Ryan, ew! -Grité y el empezó a reír.

-Lo juro. En serio, necesito que me ayudes.

-Hagamos algo... Busca tú el vestido, el que más te guste y luego me lo muestras. Si no me gusta, yo misma iré a comprarle uno, con mi dinero. ¿Está bien?

-Eres la mejor hermana del mundo. -Dijo abrazándome.

-Lo sé, lo sé.

Ryan salió de mi habitación y varios minutos después, lo vi salir en su auto.

Me di una de esas largas y relajantes duchas, donde sólo podía pensar en como ha cambiado mi vida.

¿Quién iba a pensar que en algún momento de mi vida, Lucas terminaría a mi lado? ¿Que le contaría mis más grandes secretos? ¿Que incluso me ayudaría con los problemas de mi padre? Nunca me lo imaginé. Y de lo único que estoy segura es que no quiero que esto acabe.Y hay que asumir que esa opción está ahí. Tal vez acabe, tal vez no. Y es por eso que, sea cual sea el tiempo que nos quede juntos, pienso darle lo mejor de mí.

Eres Mía, PequeñaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora