𝟏𝟎

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                               𝐂𝐡𝐚𝐩𝐭𝐞𝐫 𝐓𝐞𝐧

Bill no soltó su mano mientras se alejaban del bullicio de la feria.

Los dedos de Olivia estaban fríos -siempre lo estaban, incluso en verano-, pero la palma de Bill era cálida, ligeramente húmeda por los nervios, y esa calidez se extendía por el brazo de ella como un pequeño acto de magia cotidiana. Caminaban despacio, bordeando los árboles que separaban la zona de juegos del camino de tierra que llevaba a la laguna del viejo molino.

-¿Seguro que sabes por dónde vas? -preguntó Olivia, aunque no había ninguna prisa real en su voz.

-S-sí -respondió Bill, y aunque la palabra le salió en dos tiempos, sonó segura-. He v-v-v... he venido muchas veces.

No dijo que era el lugar al que solía escapar cuando el silencio de la casa de los Denbrough se volvía insoportable. No dijo que allí había llorado a Georgie más de una vez, solo, sentado en el borde del muelle, esperando que el agua le devolviera algo que sabía que jamás recuperaría. No dijo nada de eso.

Pero Olivia lo intuyó.

-Entonces es un lugar importante para ti -dijo en voz baja.

Bill la miró. Sus ojos azules, siempre un poco tristes incluso cuando sonreía, se suavizaron.

-A-ahora lo es más -respondió.

Olivia apartó la mirada rápidamente, fingiendo interés en las ramas bajas que debían esquivar. Pero no soltó su mano.

El camino se fue oscureciendo a medida que se alejaban de las luces de la feria. El eco de la música y las risas se volvió un murmullo lejano, casi irreal, como si perteneciera a otro mundo. Sobre sus cabezas, el cielo comenzaba a teñirse de violeta profundo, salpicado por las primeras estrellas tímidas.

-Me gusta el campo -dijo Olivia de pronto-. En mi antigua ciudad, vivíamos cerca de un bosque pequeño. No era tan grande como este, pero...

Hizo una pausa.

-Pero...pero era un lugar al cual acudir después de...

Bill asintió, sin presionar. Había aprendido, en las últimas semanas, que Olivia hablaba cuando estaba lista, nunca antes.

-A veces iba sola y me sentaba en un tronco caído -continuó ella-. Leía, o solo miraba las hojas moverse. Mi mamá trabajaba mucho, mi hermano tenía sus cosas... Mi papá...bueno...el de la pasaba de borracho...y yo... y yo aprendí que estaba bien estar sola.

-¿Y a-ahora? -preguntó Bill.

Olivia lo miró de reojo.

-Ahora... no lo sé. Sigo queriendo mi espacio. Pero también... -apretó su mano sin darse cuenta-. También me he acostumbrado a tenerlos a ustedes cerca.

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⏰ Última actualización: Feb 16 ⏰

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𝐂𝐄𝐍𝐈𝐙𝐀𝐒 𝐃𝐄𝐋 𝐏𝐀𝐒𝐀𝐃𝐎| Bill Denbrough Donde viven las historias. Descúbrelo ahora