❝Después de un mes en un campamento de ciencias con Dustin, Will Byers regresa ansioso por retomar sus partidas de Dungeons & Dragons y pasar tiempo con sus amigos. Sin embargo, en el sótano de los Wheeler, hay una cara nueva: Finney Blake, un chico...
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CHAPTERTHIRTY.
❝¿Todavía... lo amas?❞
strange things — season three | acto one.
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El ambiente en el centro comercial era asfixiante. Una mezcla densa de humo, el olor intenso a neumático quemado y el eco de las respiraciones agitadas de cada uno. Los dos grupos se mantuvieron en seco, quedando frente a frente en un silencio cargado de tensión. Se escaneaban unos a otros con ojos muy abiertos, tratando de asimilar que, después de una semana que pareció una eternidad, todos seguían respirando.
—¿Qué haces tú aquí? —soltó Lucas, rompiendo el hielo. Su voz salió en un hilo agudo, cargada de una mezcla de sorpresa y preocupación mientras señalaba a su hermana menor.
Erica, lejos de intimidarse por el caos. Rodó los ojos con un fastidio exagerado y se cruzó de brazos, apuntando con el mentón hacia Steve. —Pregúntales a ellos. Es su culpa —sentenció ella, con ese tono cortante y mandón.
—Cierto. Es totalmente nuestra culpa —balbuceó Steve.
Se veía fatal: el traje de marinero estaba manchado de sangre y mugre, su rostro lucía hinchado por los golpes y su cabello era ahora un desastre de nudos. Pero a pesar de su estado, Steve no le quitaba la vista de encima a Gwen. La castaña lo observaba con una atención extraña, casi analítica, lo que mantenía a Harrington en un estado de confusión.
A un lado, Robin parecía estar en otro mundo. Los efectos del suero ruso finalmente estaban desapareciendo, dejándola en una resaca confusa donde las luces del mall eran demasiado brillantes. Con los ojos desenfocados, señaló los restos del coche que anteriormente salió lanzado por los aires, el cual seguía soltando chispas y humo negro a unos metros.
—Sigo sin entender qué pasó con el auto... —murmuró Robin, tambaleándose un poco mientras buscaba equilibrio— ¿Eso voló de verdad o estoy alucinando cosas?
—Ce tiene poderes —soltó Dustin con total naturalidad, como si eso explicara el coche volador.
Robin giró la cabeza tan rápido que casi se marea, clavando sus ojos confundidos en él. —¿Qué? —logró articular.