❝Después de un mes en un campamento de ciencias con Dustin, Will Byers regresa ansioso por retomar sus partidas de Dungeons & Dragons y pasar tiempo con sus amigos. Sin embargo, en el sótano de los Wheeler, hay una cara nueva: Jake Blake, un chico q...
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CHAPTER TWENTY.
❝O mejor dicho, ¿debería llamarte Finney?❞ strange things — season three | acto one.
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A paso acelerado y con la determinación de quién cree tener el control de la situación, Mike encabezó la entrada a los vestidores de hombres. Al cruzar el umbral, el grupo fue golpeado por una ráfaga de aire denso y húmedo, cargado con el penetrante olor a lociones baratas. El eco de risas roncas rebotaba en las paredes de azulejos, proveniente de hombres adultos que salían de los cubículos, mientras algunos adolescentes pasaban junto a ellos con total indiferencia, apenas cubiertos por toallas anudadas a la cintura.
Will, que normalmente no se sentía intimidado por situaciones así, experimentó una extraña oleada de timidez. Desvió la mirada con rapidez, fijándola en cualquier rincón del suelo o del techo dónde no hubiera algún desconocido caminando despreocupado.
A su lado, Mike ignoraba el entorno, buscando algo con la mirada hasta que llegaron a la zona del gimnasio. Allí, frente a ellos, se alzaba una pesada puerta metálica cuya pequeña ventana cuadrada estaba completamente empañada por el vapor.
—Bien. Escuchen —susurró Mike, señalando la estructura con un gesto triunfal— Esperaremos a que cierren la piscina y todos se vayan de aquí. Luego, de alguna u otra forma, tenemos que hacerlo venir aquí... y lo encerramos ahí.
Con una sonrisa de suficiencia, Mike tomó la manija y la giró sin pensar en lo que había detrás. Al abrirse la puerta, una densa nube de calor salió disparada, revelando a varios hombres sudorosos. Los insultos y gritos de indignación por la interrupción no se hicieron esperar, obligando a Mike a cerrar la puerta de un golpe seco.
—Qué asco —soltó Zac entre dientes, aguantando una carcajada al ver las caras de horror de los tres menores.
—Creo que voy a vomitar todo lo que he comido esta semana... —añadió Lucas, cubriéndose la boca con una mueca de asco profundo.