❝Después de un mes en un campamento de ciencias con Dustin, Will Byers regresa ansioso por retomar sus partidas de Dungeons & Dragons y pasar tiempo con sus amigos. Sin embargo, en el sótano de los Wheeler, hay una cara nueva: Jake Blake, un chico q...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
CHAPTER SIXTEEN.
❝Quiero estar contigo, Will.❞ strange things — season three | acto one.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Días después.
Will jugueteaba con su desayuno, hundiendo los dientes del tenedor en el tocino con una desgana que no podía ocultar. Aunque el aroma dulce de los waffles recién hechos y el olor fuerte del café inundaban la cocina, nada lograba sacarlo de su trance. Tenía la mirada perdida en el plato, pero su mente estaba atrapada en la conversación que había tenido con Jake días atrás.
Finalmente se lo había contado todo. Le habló del Mundo del Revés, de su desaparición y de esa sensación de frío que, a veces, todavía podía sentir recorrer su columna vertebral. Ahora, el miedo lo carcomía por dentro: temía que la verdad fuera demasiado pesada y que Jake, asustado por lo sobrenatural, decidiera alejarse de él.
Esa preocupación se alimentaba de la reciente distancia del pelinegro. Jake no había ido a la reunión de emergencia en casa de Max, donde todos se juntaron para analizar las sospechas de Once sobre el comportamiento extrañó de Billy.
La excusa de Jake había sido breve; "problemas en casa". Pero Will no era tonto. No podía borrar de su memoria el eco de la última llamada telefónica; recordaba perfectamente cómo, de fondo, se escuchó los gritos violentos del padre de Jake.
—Will, cariño... ¿estás bien? —La voz de Joyce se escuchó en pleno silencio. Ella estiró la mano sobre la mesa, buscando la de su hijo en un gesto protector— Te notó distraído. .
—Sí... solo un poco cansado —murmuró él, forzando una sonrisa.
Joyce no pareció convencida. Dio un pequeño suspiro y dejó a un lado el frasco de miel, concentrando toda su atención en él.
—Quería hablar algo contigo, cariño —volvió a decir, esta vez observándolo fijamente. Logrando que el casgaño se sintiera incómodo.
—¿Sobre qué? —preguntó él, intentando sonar casual mientras pinchaba un trozo de waffle que no pensaba comerse.