𝟢𝟦 - 𝖲𝗂𝖾𝗆𝗉𝗋𝖾

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Según la épica griega, Aquiles sabe quién es Patroclo incluso cuando el destino exige apartarlo

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Según la épica griega, Aquiles sabe quién es Patroclo incluso cuando el destino exige apartarlo.

El camino de los héroes en el mar fue interrumpido, irónicamente, por su propio bien.

━━ El papel de loca te queda genial. ━━ comenta Teseo con una risa leve.

━━ Y a ti ese vestido. ━━ responde Arvya sin mirarlo.

Ambos avanzaban lado a lado, recorriendo la isla en busca de cualquier indicio que les indicara cómo salir de allí.

La respuesta llegó antes de lo esperado.

━━ ¡Inscríbanse, vamos! ¡Vamos, hombre, tú puedes! ━━ gritaba un hombre con entusiasmo exagerado.

Arvya dio un paso al frente entre los murmullos de la multitud.

━━ Hace años que no se organizaba algo así en el reino. ━━ comentó una anciana, sonriendo con nostalgia.

━━ ¡Únanse al laberinto y derroten al toro! ━━ continuó el hombre ━━ ¡Y a cambio ganarán un barco con todas las comodidades!

Arvya y Teseo intercambiaron una mirada cómplice, seguida de una sonrisa.
Ahí estaba su escape.

Ustedes se preguntarán.
¿Escape? ¿En qué momento llegamos a esto?

Y la respuesta no era simple.
Un dios exigiendo victoria.
Un grupo de semidioses avanzando directo hacia su destino.

Ese... ese era solo el comienzo.

Volviendo a los momentos antes de la locura y la pérdida.

De regreso al Princesa Andrómeda.

Arvya estaba recostada en una reposera, con La Odisea abierta sobre su regazo.

Las últimas horas de su vida habían sido, sorprendentemente, buenas.
Comía y bebía cuanto quería.
Dormía sin preocupaciones.

La vida en ese barco era cómoda... y, para su propia sorpresa, le estaba gustando.

Pero el mar no acepta la gloria regalada; solo reconoce la que nace del caos.

La tranquilidad se rompió con un alboroto no muy lejos de ella.

Arvya alzó la vista y reconoció de inmediato la cabellera rubia peleando con destreza desde la distancia.

Su condena había llegado.

El barco había recibido un recordatorio cruel: la misión seguía en pie, y el camino del héroe nunca era sencillo.

Soltó un suspiro y se puso de pie, acercándose al grupo que aún luchaba.

La sorpresa la detuvo en seco.
Quien atacaba a sus amigos era Alison Simms.

ᴬᴳᴬᴾᴱ◞ 𝗟𝗨𝗞𝗘 𝗖𝗔𝗦𝗧𝗘𝗟𝗟𝗔𝗡Donde viven las historias. Descúbrelo ahora