Cap 7

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RAQUEL

Me desperté con un terrible dolor de cabeza. Había dormido fatal aquella noche, me había levantado algunas veces para ver si Yoli estaba bien. Por lo menos ella había podido dormir agusto, yo me quedé más de tres horas esperando a David y Carla, pero nunca llegaron y ninguno me contestaba al teléfono. Cuando llamé a David escuché su móvil en su habitación y cuando probé con Carla me enviaba al contestador de voz. Temía que les hubiera pasado algo.

Giré sobre la cama y miré el reloj. Todavía eran las o8:30am. Seguramente no podría volver a dormir asi que esperé un rato y encendí la lámpara para despertarme más rápido. Tras 5min, me levanté despacio y cogí los vaqueros que tenía en la silla junto con la blusa blanca de manga larga. Caminé hasta la cocina parando en la habitación de Yoli y tras ver que estaba profundamente dormida seguí hasta la cocina para prepararme el desayuno.

Mientras la leche se calentaba en el microondas, cogí un cuenco y mis cereales de chocolate negro, los dejé en la mesa y llené el cuenco de ellos. El microondas sonó, avisando de que la leche ya estaba lista. Después de coger la leche y dejarla en la mesa, mi móvil sonó desde la habitación.

Fui a cogerlo a la habitación y ví que era un mensaje de Carla:

El coche se ha quedado sin gasolina y estamos en medio de la carretera. Volveremos al coche, hemos encontrado un pequeño restaurante donde desayunar. Ambos estamos bien, pero David se dejó el móvil en casa y apenas me queda batería. Date prisa.

Sabía más o menos dónde vivían los padres de Carla(según lo que me había dicho, vivían bastante lejos)asi que después de terminarme el desayuno entré en la habitación de David, seguramente luego me echaría la bronca; busqué otro par de llaves de algún coche. Enontré un par de llaves, pero no parecían de coche precisamente, más bien de una moto. Supliqué para que fueran las llaves de su maravillosa moto que nunca me dejaba conducir a pesar de tener el carné de la moto.

Escribí una moto y la dejé en la mesa de la cocina para que Yoli supiera lo ocurrido. Bajé al garaje y busqué las plazas de garaje asignadas. En efecto, no había tro coche si no su moto.

CARLA

Tras caminar de vuelta al coche para esperar a Rachel, David sacó otro cigarrillo y empezó a fumar. Para mi desgracia el viento iba en mi contra porque todo el humo que soltaba iba directo hacia mí. No pude evitar empezar a toser como una loca.

-¿Podrías fumar en otra parte?-intenté decir sin toser mucho.

-No sabía que te molestara.

-Pues... ya ves que sí. Para... por favor.-Tosí varias veces sin evitarlo.

Pisó el cigarrillo y me miró fijamente. Yo dejé de toser y el aire dejó de oler a tabaco.

-¿Contenta?

-Sí-respondí toda orgullosa.

Una moto se paró al lado del coche y David la miró cabreada. Era Rachel, se bajó de la moto y miró a David un poco cabreada.

-¿No me podíais haber enviado ese mensaje ayer? Hubiera venido antes y no habría estado tan preocupada.-estaba gritando.

-Losiento, tu hermano no miró cuanta gasolina quedaba.

-Y parece que te has olvidado, de que te prohibí claramente que no cogieras mi moto.

- Vale. La próxima vez os dejo aquí tirados y os las apañais.-David no respondió.

Colocamos la moto en la baca del coche y tras pasar la gasolina de la moto al coche nos pusimos en marcha a casa. Cuando llegamos vimos a Yoli tumbada en el sofá con un cuenco de cereales y leche en la mesa. Estaba tapada con una manta de lana y tenía la tele encendida aunque no le hacía caso ya que estaba medio dormida.

-Me debes una.-dijo Rachel dijiriéndose a David.

-¿Qué quieres renacuaja?

-Punto 1: no soy una renacuaja. Punto 2: quiero que me dejes el coche por las noches para correr hasta que consiga un poco de dinero y poder comprarme mi coche.

-Ni de broma.

-¿Quién os ha sacado de la carrtera?

David aceptó con si de mala gana y resignándose a que Rache tenía razón.

RAQUEL

Aquella noche volvería a correr y conseguiría el dinero que necesitaba para poder comprarme de una vez el coche. El resto del día pasó rápido y aunque no tení muchas energías hice un esfuerzo y me fui con David a las carreras mientras que Yoli y Carla se uedaban en casa. Yoli había mejorado bastante, solamente necesitaba reposo. Carla se había quedado en casa para cuidar de ella ya que no quería dejarla sola y no le apetecía mucho venir con nosotros.

Cuando llegamos, salí del coche mientras David se iba a aparcar el coche donde le esperaban sus amigos. Lo primero que ví nada más salir fue lo que ví la primera vez. A Álvaro al lado de su coche y a Carlos también, pero esta vez estaban con unos amigos. Miré a Álvaro, que estaba fumando y compartía un cigarrillo con un amigo.

Unos "amigos" que me felicitaron la última cuando gané a Álvaro empezaron a hablar conmigo cuando me vieron sola y he de decir que eran todos muy amables y muy graciosos. Sobre todo Bruno uno que no paraba de hacer el tonto y besarse con su novia. Participé en algunas carreras y conseguí el dinero que necesitaba. Mañana mismo iría al concesionario para comprar el coche. Estaba esperando a que David terminara de hablar con sus amigos y me llevara a casa, pero parecía que esa conversación no terminaba nunca.

Me estaba empezando a aburrir un poco y tenía bastante sueño. Me fui a buscar a David y cuando le encontré me acerqué hasta él y pude ver que estaba un poco borracho, y no me extrañaba que tuviera un cigarrillo en la mano.

-David, ¿podemos irnos ya?

-Vete tú, yo me quedo un rato más.-en cuanto abrió la boca el olor a alcohol me apestó el aire que respiraba.

-Tienes que llevarme tú. No tengo coche, ¿recuerdas?

Se lo pensó un poco y negó con la cabeza como si fuera un niño pequeño.

-Vale. Ya me las apañaré.

Me fui de ahí y tras despedirme de, ahora sí, mis amigos empecé a caminar por las calles. Apenas había algún coche a esas horas de la noche. Cuando un coche se paró a mi lado lo normal hubiera salido a correr si no fuera porque aquel coche lo conocía perfectamente a pesar de haberla pocas veces.

-¿Te llevo a casa?

-No hace falta. Pero gracias de todos modos, Carlos.

-Sé que tu casa está bastante lejos. Sube, anda-dijo abriendo la puerta del copiloto.

Me subí indecisa, pero que más podía hacer si todavía faltaban un montón de calles hasta llegar a casa. Cuando le pregunté a Carlos cómo sabía donde vivía, me contestó con un no lo sabía, pero si seguías caminando tan lejos de las carreras era porque cerca no vivías precisamente. Fue una buena respuesta.

El resto del camino fue muy agradable, puso la radio aunque no le hicimos mucho caso ya que fuimos hablando todo el camino y me contó que quería hablar con Yoli. Que no le gustó nada pelearse con ella el otro día. Le conté algunas cosas de ella.

También le conté que había estado enferma y se le notaba en su rostro que estaba preocupado y quería verla. Le dije que podía pasar la noche en casa para mañana ver como estaba Yoli con sus propios ojos. Aceptó encantado a pesar de tener que dormir en el sofá, no le importó con tal de ver a Yoli. Algo me decía, que esos dos tenían algo.

Llegamos a casa y sin hacer mucho ruido le abrí el sofá de modo que quedó en la parte de sofá-cama y se acomodó pefectamente. Después de comprobar que estaba cómodo, me fui a la cama y nada más tirarme en la cama, me quedé dormida sin cambiarme ni taparme siquiera.

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