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Nora está sentada frente a mí, en el borde de la cama mientras intento rizarle el pelo con la plancha

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Nora está sentada frente a mí, en el borde de la cama mientras intento rizarle el pelo con la plancha.

—No te muevas tanto —le digo, tratando de no reír.

—Es que me da miedo que me quemes —responde, haciendo una mueca—. Te juro por Dios que sí...

Evelin, que está sentada en el suelo doblando unas chaquetas, suelta una risa.

—No metas a Dios en eso, Nora.

—No lo metí, pero seguro Él sí se está riendo —contesta Nora, mirándose al espejo con una sonrisa torcida.

El ambiente se siente tranquilo. Los chicos salieron hace rato a comprar comida, así que la casa está llena solo de nuestras voces.

—¿Y tú no te vas a arreglar, Cata? —me pregunta Evelin.

—Después. Solo quiero que ustedes estén listas.

—Siempre dices lo mismo —dice Nora—. Y luego sales con el cabello suelto y pareces salida de una película.

—Eso no es un cumplido —respondo, aunque sonrío.

Nos reímos las tres. Luego hay un silencio corto, apenas roto por el zumbido de la plancha y el sonido de la lluvia contra la ventana. Evelin se levanta y se asoma hacia afuera.

—Va a llover —dice en voz baja.

—No importa —respondo—. Igual vamos a ir allá a cantar.

Nora me mira por el reflejo del espejo.

—¿Estás nerviosa?

—Un poco —admito. —Pero también... feliz.

—¿Por qué? —pregunta Evelin.

—Porque hace mucho no sentía esto. Paz. Y ganas de cantar, otra vez.

De pronto, la puerta del baño se abre y Madison asoma la cabeza, con el cabello mojado y una toalla en los hombros.

—¿Alguien puede explicarme por qué no queda agua caliente? —pregunta, mirando a todas con una ceja levantada.

Evelin se ríe.

—Llegaste de última, querida. Es ley de supervivencia.

—Ley injusta —responde Madison, entrando al cuarto—. Me siento como un témpano. Alguien me preste un suéter.

Le alcanzo el mío.

—Toma, todavía está tibio.

Madison lo toma sin protestar y se lo pone enseguida. Se mira al espejo y sonríe.

—Ay, Cata, hueles a champú de bebé.

—Porque es de bebé —respondo.

Madison se sienta en el borde de la cama, al lado de Nora, mientras Evelin se recoge el cabello en una trenza rápida.

CDUCP 1: Confesiones de una fe quebrantada...🌿✏️📖Where stories live. Discover now