¿Sabías que una semilla, antes de convertirse en planta, tiene que romperse?
Desde afuera parece un fracaso, algo pequeño que se quiebra y desaparece en la tierra oscura. Pero esa ruptura no es el final, sino el inicio. El dolor de abrirse paso bajo...
Oops! This image does not follow our content guidelines. To continue publishing, please remove it or upload a different image.
«A veces, te despiertas con esa sensación de vacío, como si todo lo que has hecho hasta ahora no fuera suficiente. Y tal vez te preguntas si alguna vez lo será. Es fácil perderse en esa espiral, en el ruido de tus propios pensamientos, en ese sentimiento de que te falta algo, de que no estás donde deberías estar. Pero hoy quiero que pienses en esto:
No tienes que ser todo lo que sueñas ser, no ahora. No tienes que demostrar nada a nadie más que a ti mismo, y no tiene que ser hoy. Cada paso que das, incluso los pequeños, incluso aquellos que sientes que no importan, te están llevando hacia adelante. Cada día que te levantas, cada vez que sigues, aunque no veas resultados inmediatos, ya estás avanzando.
Las noches que pasas sin poder dormir, con el corazón apretado por todo lo que quieres, son también noches que te están forjando. Esa angustia que sientes es parte del proceso de construir lo que deseas. No es fácil. Nunca lo es. Pero la lucha que vives ahora no es en vano. Está preparando el terreno para que cuando llegue el momento, cuando seas capaz de verlo con más claridad, te des cuenta de que siempre fuiste más fuerte de lo que pensabas.
Y sé que duele soñar con un futuro mejor cuando sientes que tu presente no te satisface. Sé que la comparación, el anhelo, la duda, son como venenos que se infiltran en tus días.
Pero también sé esto: tú no eres menos por lo que aún no has logrado. No eres menos por desear más, por soñar. No es malo querer algo diferente, pero tampoco es malo estar aquí, justo donde estás. Porque desde aquí es desde donde construirás.
Así que vuelve a respirar. Vuelve a recordarte que no tienes que hacerlo todo ahora. El futuro que tanto sueñas está ahí, pero no es una carrera. Lo que importa
es que sigues aquí, luchando, soñando, incluso en los momentos en que no crees en ti mismo. Eso ya es suficiente por hoy. »
Al terminar de escribir guardo mi teléfono en mi bolso y tomo la mano de Evelin quien sigue apurándome para que busquemos asientos en la parte de adelante para tener mejor vista de las personas que están en el púlpito.
Fue extraño, de repente llegó a mi casa para invitarme a una confraternidad que se llevaría a cabo en otra ciudad. Solo nosotras dos.
No hubo nada extraño en sus palabras, pero por su expresión supe que algo no estaba bien y necesitaba a una amiga, por lo que acepté sin pensarlo mucho.
No tuve mucho tiempo para elegir ropa ya que llegó a las doce y empieza a la una de la tarde. Me puse una falda larga de jean, un suéter azul con una camisa debajo, tacones y un bolso azul. Ropa de toda la que me ha estado comprando mi padre últimamente. Desde que se aprendió mis gustos en ropa no deja de comprarme.
Evelin me hizo una coleta alta y me escondió el flequillo con clics pese a que le dije que me siento acomplejada con mi frente. Dijo que me veía hermosa sin el flequillo, me recuerda tanto a Maribel, mi amiga de Colombia.