Apenas el sol entró por la ventana, Jeongin abrió los ojos sintiendo un peso extraño en el estómago.
No dolor.
Más bien… un nudo.
Se sentó despacio, respirando profundo, pero la habitación dio un giro violento y tuvo que agarrarse de la mesa de noche.
—Innie —Felix entró de inmediato, ojos preocupados—. ¿Otra vez?
Jeongin cerró los ojos y tragó saliva.
—Estoy bien… solo me levanté muy rápido.
Pero en cuanto dio dos pasos hacia el baño, el mareo volvió.
Más fuerte que ayer.
Más profundo.
Más… real.
Felix alcanzó a sostenerlo del brazo.
—No estás bien —dijo en un susurro firme.
Jeongin apretó los ojos, respiró hondo, y dijo la frase que ninguno quería escuchar:
—Voy a abortar. No puedo seguir así.
Felix tragó saliva.
Seungmin, que había llegado corriendo al escuchar el ruido, sintió el corazón hundirse.
Pero no discutieron.
No presionaron.
Solo estuvieron.
Hyunjin, preocupado y silencioso, había llamado a un doctor local de confianza, alguien que mantenía discreción absoluta.
El sonido del timbre rompió la tensión.
Chan fue a abrir, intentando mantener la compostura.
Minho se quedó junto a la escalera.
Han sostenía a Leehan, que miraba todo sin entender.
El doctor entró con una pequeña maleta médica.
—Buenos días. Vine tan rápido como pude —dijo con voz tranquila.
Jeongin estaba sentado en la cama de la habitación de invitados, envuelto en una manta.
Tenía los labios pálidos.
Los ojos rojos.
Las manos frías.
El doctor se acercó despacio.
—¿Podemos hablar un momento a solas? —preguntó.
Pero Jeongin negó.
—Quiero que ellos se queden —murmuró.
Felix y Seungmin se sentaron a sus lados de inmediato.
Hyunjin se quedó en la puerta.
Chan con los brazos cruzados, firme.
Minho por detrás, vigilando.
Han meciendo a Leehan suavemente, aunque con la mandíbula apretada.
El doctor asintió con respeto.
—Bien. Voy a revisarte primero, ¿sí?
Jeongin asintió débilmente.
Le revisaron la presión, el pulso, el abdomen…
Y luego el doctor lo miró con una expresión suave pero seria.
—El mareo no es por agotamiento —dijo—. Es hormonal. Es típico del primer trimestre.
Felix apretó la mano de Jeongin.
Seungmin tragó saliva.
—Doctor —dijo Jeongin, sin rodeos—. Quiero saber… si estoy a tiempo de abortar.
El doctor lo miró con respeto.
Sin juicio.
Sin sorpresa.
—Sí, Jeongin. Estás muy, muy a tiempo —respondió con calma—. No han pasado más de unas semanas desde la concepción. Es completamente posible, seguro y legal. Pero…
Todos lo miraron.
—Necesito que estés seguro de tu decisión. Y necesito que estés emocionalmente estable, al menos un poco. Es un proceso delicado.
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¿united by a bond? - hyunlix
RomanceFelix era un omega que había aprendido a sobrevivir más que a vivir. Con un pasado marcado por la violencia y el abandono, había llegado a un punto donde no esperaba nada de la vida... salvo un poco de calma. Trabajaba en un pequeño y colorido kínde...
