La madrugada se había hecho presente.
La luna brillaba más que nunca, redonda, enorme, iluminando la mansión como si quisiera entrar por cada ventana.
El mar estaba tan quieto que parecía una hoja de vidrio oscuro.
Por primera vez en días, la casa estaba completamente en silencio.
Todos dormían…
o al menos lo intentaban.
En el estudio, solo una lámpara tenue seguía encendida.
Bangchan estaba sentado frente a su laptop, revisando los informes de seguridad que llegaban cada noche.
Hyunjin estaba a su lado, con el ceño fruncido, tamborileando los dedos contra la mesa.
Minho y Seungmin habían bajado hace un rato, despertados por la misma inquietud que flotaba en el aire.
Incluso Han estaba sentado en el sillón con Leehan dormido sobre su pecho, incapaz de volver a su habitación.
Todos sabían que algo no estaba bien.
No ese “algo” que provoca peligro inmediato.
Sino ese “algo” que hiela la nuca porque es demasiado silencioso.
Chan golpeó la tecla de refrescar por quinta vez.
Nada.
—Esto no tiene sentido —murmuró, pasándose una mano por el cabello.
Hyunjin respiró hondo, sin apartar la vista de la pantalla.
—Llevamos semanas sin un solo movimiento —dijo, serio—. Nada de Yooyeon. Nada de sus hombres. Nada de su red. Nada.
—No es normal —agregó Minho.
—No… —susurró Seungmin, cruzándose de brazos—. Es como si hubieran desaparecido.
Chan cerró la laptop con un golpe seco.
—O como si estuvieran esperando —dijo con voz baja.
El silencio que siguió fue espeso.
Un silencio que ninguno quería descifrar.
Hyunjin se dejó caer en el sillón, agotado.
Tenía los ojos rojos, la mandíbula apretada, los hombros tensos.
Había discutido con Felix, había discutido con Jeongin, con Seungmin…
y ahora discutía contra la misma ansiedad que llevaba semanas mordiéndole los nervios.
—No podemos seguir así —murmuró Minho, masajeándose la frente.
Han suspiró, acariciando la cabeza de Leehan mientras dormía profundamente.
—Están todos al límite —dijo—. Felix esta estresado, Hyunjin. Jeongin no está bien. Y tú… —lo miró de reojo— tú te estás quebrando.
Hyunjin desvió la mirada, irritado porque sabía que era verdad.
Pasaron unos segundos.
Largos.
Densos.
Hasta que finalmente Hyunjin habló.
Primero con voz baja.
Luego, más firme.
— Si en dos semanas sigue sin haber actividad por parte de Yooyeon o su organización…
volvemos a la ciudad.
Chan levantó la mirada de golpe.
Minho lo observó sorprendido casi atragantandose con su café.
Han se quedó quieto.
Seungmin exhaló un suspiro que llevaba días guardando.
Hyunjin apoyó los codos en las rodillas y se cubrió el rostro con las manos.
—No quiero hacerlo —admitió—. No creo que sea seguro. No confío ni un poco en esta quietud. Pero…
—miró alrededor, agotado—
…no puedo seguir encerrándolos así. No puedo seguir diciendo que no. No cuando todos se están rompiendo.
Chan abrió la laptop de nuevo, lentamente.
—Dos semanas —repitió, como si confirmara un trato.
—Dos semanas —dijo Minho.
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¿united by a bond? - hyunlix
RomanceFelix era un omega que había aprendido a sobrevivir más que a vivir. Con un pasado marcado por la violencia y el abandono, había llegado a un punto donde no esperaba nada de la vida... salvo un poco de calma. Trabajaba en un pequeño y colorido kínde...
