Capítulo treinta y dos: "Loca por amor"

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XXXII:

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XXXII:

Setenta y dos horas desde el intento de asesinato por parte de Tori Martin.

Por la mañana me dieron la noticia de que ella ahora estaba muerta.

No me conmovía ninguna de las palabras que me decían mis padres, sino que, por el contrario, agradecía que mis perros tuvieran la valentía de haberme salvado.

Al parecer, fue internada de urgencias en otro hospital en esta misma ciudad, pero no soportó el daño que ambos animales le hicieron, por lo que murió en cirugía.

Sus padres fueron comunicados dos horas después, lo cual fue una sorpresa para ellos porque ni siquiera estaban al tanto de que se encontraba en el hospital.

Gracias a Henry sabíamos todo eso.

Al enterarse de que su hija se encontraba muerta, casi le siguen el paso a ella gracias a los nervios. Pero la policía habló con ellos y les contó la verdad de por qué tenía tantos rasguños de animales.

Es por eso que esta mañana vinieron a verme, especialmente para pedirme disculpas. Ambos lloraron al verme recostada sobre la cama de la habitación mientras tenía la herida aún vendada.

Me pidieron perdón de todas las maneras posibles. La mamá se agachó a un lado de mi cama mientras me suplicaba que la perdonara por todo. Y me repitió varias veces que era su culpa por no haber sido una buena madre.

Admito que su sufrimiento hizo que rompiera en llanto junto con ellos. Porque ninguno de los dos tenía la culpa de lo que su hija había hecho y mucho menos de cómo ella se comportaba con nosotros.

Ellos la habían criado de una buena manera, con mucho amor, pero la locura la consumió por completo llevándola a querer matarme por estar con el hombre que ella amaba.

Cuando se retiraron de la clínica, Henry entró a mi habitación para también pedirme perdón por todo lo que su hermana había hecho, por lo que terminé llorando por segunda vez en menos de una hora mientras lo abrazaba como si fuese mi hermano.

Además, su mejor amigo estaba acostado en una cama sin despertar desde hacía días, su hermana había intentado matarme.

Me senté con cuidado en el sofá que se encontraba frente a la camilla de Lan, levanté la mirada hacia Wesley y le permití que me cubriera el cuerpo con la manta que nos habíamos traído de mi habitación.

Hacía dos días, Wes me encontró en este cuarto luego de que Lander me diera una señal apretando mi mano. Recuerdo llorar como una niña pequeña de la alegría mientras observaba al amor de mi vida recostado.

Scoring the Heart ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora