El amanecer llegó suave, filtrándose entre las cortinas como si no quisiera despertar a nadie todavía.
La mansión estaba tranquila, casi demasiado, con ese silencio que solo existe después de un día intenso.
Jeongin abrió los ojos lentamente, medio adormilado, la mente todavía envuelta en la niebla cálida de lo que había pasado la noche anterior.
Tardó unos segundos en procesarlo.
La cama estaba fría.
El lado donde Changbin había dormido…
Donde había respirado contra su cuello…
Donde lo había abrazado hasta dejarle la piel marcada…
Estaba vacío.
Jeongin extendió una mano, tocando las sábanas arrugadas.
Todavía tenían el olor del alfa, pero no había calor.
El corazón le dio un pequeño vuelco, no doloroso todavía, solo desconcertado.
—¿Bin…? —susurró con voz dormida.
Nada.
Se levantó despacio, sintiendo un pequeño tirón en la cadera, recordándole que el celo había sido intenso. Se puso un pantalón suelto, una camiseta grande de las que usaba Han en su embarazo y salió al pasillo.
El aire estaba lleno de olor a café recién hecho y pan tostado.
Las voces eran suaves.
Felix reía en la cocina, una risa ligera y cálida.
Hyunjin tarareaba una melodía mientras preparaba algo en el sartén.
Minho hablaba bajito con Leehan, que estaba agarrado a su uña como si fuera un tesoro.
Bangchan daba instrucciones para el día, nada fuera de lo normal.
Todo tan cotidiano…
como si nada hubiera pasado.
Pero lo primero que sintió Jeongin fue el vacío.
No el dolor todavía… solo la sensación de que algo faltaba.
Que alguien faltaba.
Hyunjin fue el primero en verlo:
—Innie, buenos días —dijo con una sonrisa suave—. ¿Dormiste bien?
Jeongin asintió, aunque realmente no había dormido, solo se había desvanecido después del agotamiento.
Felix se acercó con una taza de chocolate caliente.
—Toma —le dijo—. Te va a hacer bien.
Siempre sabía exactamente qué darle.
Jeongin sonrió débilmente.
—Gracias, Lix.
Se sentó a la mesa.
El momento se sintió… normal.
Comieron panqueques, hablaron de cosas sin importancia, Chan revisó su agenda, Minho contó algo gracioso que Leehan había hecho esa mañana.
Nadie mencionó a Changbin.
No porque quisieran ocultarlo… sino porque todos sabían que Jeongin necesitaba una mañana tranquila.
Una mañana en la que pudiera sentir que las cosas seguían en su lugar.
Una mañana en la que la ausencia no fuera todavía un golpe directo al corazón.
—¿Vas a salir hoy? —preguntó Chan, sirviéndose café.
—Quizá… más tarde —respondió Jeongin.
Hyunjin, sin decir nada, le acarició suavemente la espalda al pasar por detrás de la silla. Ese tipo de gestos silenciosos eran los que más ayudaban.
La mañana avanzó entre olores a desayuno, pequeñas risas y tareas de rutina.
Jeongin casi se convenció de que estaba bien.
De que quizá Changbin solo había ido a correr temprano.
O a ver a Chan.
O a revisar el muelle.
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¿united by a bond? - hyunlix
RomanceFelix era un omega que había aprendido a sobrevivir más que a vivir. Con un pasado marcado por la violencia y el abandono, había llegado a un punto donde no esperaba nada de la vida... salvo un poco de calma. Trabajaba en un pequeño y colorido kínde...
