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╭─────🎈 𝐓𝐡𝐞 𝐈𝐓 𝐂𝐥𝐮𝐛 🎈─────╮
  𝘿𝙤𝙣'𝙩 𝙛𝙡𝙤𝙖𝙩, 𝙧𝙪𝙣.
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Derry amanecía con una bruma fina que parecía aferrarse a las casas como si temiera evaporarse. A esa hora, la ciudad era un suspiro quieto, interrumpido solo por el chirrido constante de cuatro bicicletas avanzando por la acera. Phil iba al frente, inclinado hacia adelante, con la seguridad de quien está a punto de revelar un descubrimiento crucial para la humanidad.

—Entonces, si lo pensamos bien… —empezó, sin preámbulos— Si el hombre es quien “crea” al bebé, técnicamente estamos hechos de semen. Quiero decir, en esencia.

Teddy, pedaleando a su derecha, soltó un suspiro que llevaba años practicando.

—¿No puedes esperar a que inicien las clases para lanzar tus teorías nuevamente? —preguntó con la resignación de quien ya había perdido la batalla varias veces.

Unos metros más atrás, Eva reprimió una carcajada. La luz matutina le iluminaba los ojos, y había una cierta diversión en su postura.

—¿Alguna vez Phil se detuvo con sus teorías? —le dijo a Teddy, mientras alcanzaba la velocidad del grupo.

Phil giró la cabeza, ofendido, pero sin perder el entusiasmo.

—Mis teorías tienen base lógica —proclamó, como si estuviera presentando un informe científico ante un auditorio imaginario.

Matty, que pedaleaba junto a él, levantó una ceja.

—¿Que estamos hechos de semen? —dijo, sin poder evitar la incredulidad.

Phil extendió las manos como si quisiera abarcar todo el razonamiento del universo.

—Pues así se supone que… ¿cómo se dice? Es el proceso cuando se crea el bebé, pero no hablo de sexo, sino del principio.

—¿La concepción? —intervino Eva, frunciendo ligeramente el ceño.

Phil chasqueó los dedos.

—¡Exacto, alien! ¿Ves, Teddy? Tu esposa me comprende.

Llegaron frente a la tienda de siempre, la que tenía un toldo rojo descolorido y un timbre que sonaba como si estuviera cansado de trabajar. Los cuatro detuvieron sus bicicletas sobre la grava y las acomodaron contra la pared. Al entrar, el aire fresco a azúcar y tabaco viejo los envolvió.

Mientras avanzaban por los pasillos estrechos, Matty revisó sus bolsillos con una expresión vacía.

—No traje dinero —admitió, no muy sorprendido de su propio descuido.

—No importa —respondió Teddy— Yo te compraré algo.

Matty sonrió con gratitud, y Eva le devolvió la sonrisa con complicidad.

Phil observó la escena. Una chispa teatral se encendió en su rostro.

—Oigan, yo también olvidé mi dinero —anunció con excesiva formalidad.

Teddy y Eva le miraron. Y, de inmediato, se encogieron de hombros, perfectamente sincronizados, como si respondieran a una broma interna.

La falta de reacción lo golpeó en el orgullo.

—El favoritismo está desbordado, debo decirlo —se lamentó mientras tomaba una bolsa de galletas como si fuera una reliquia sagrada.

El grupo siguió avanzando entre las estanterías. Afuera, la bruma empezaba a levantarse, dejando ver parcialmente la acera agrietada de Derry.

Run For Love - Phil Malkin Donde viven las historias. Descúbrelo ahora