𝟤. ¿𝖤𝗅𝗂𝗓𝖺𝖻𝖾𝗍𝗁?

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La mañana en Derry era fría, el viento asotaba mi cara, mechones de pelo tapaban mi cara

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La mañana en Derry era fría, el viento asotaba mi cara, mechones de pelo tapaban mi cara.

El camino a la escuela era corto pero el recorrido se sentía largo.

Los arboles sonaban sus hojas como un "buenos días", los pajaros cantaban mientras volaban entre estos, los sonidos de los pasos resonaban, los niños reían.

Todo era normal o eso parecía. Derry es un pueblo donde todo aparenta ser normal, la gente es "normal" si ven a alguien ser diferente hablan mal de él o incluso lo bullean, a mi nunca me a pasado, solo me miran mal porque me habló con Lily Bainbridge o mejor conocida como "La loca Bainbridge" "La loca Lilly". Siempre la trataban mal, nadie se quiere sentar con ella, aveces por andar con Phil y Teddy se me olvida sentarme a comer con ella, antes Lilly, Matty y yo nos sentabamos a comer juntos.

Eran momentos donde podía ser yo sin que nadie me juzgue, donde Lilly se sentía normal y donde Matty sentía que tenía amigos.

Phil muchas veces me preguntaba que porqué me juntaba con Lilly o "La loca" como le decía él.

Entiendo a Lilly porqué perder a un familiar es dificil, y más cuando piensas que fue tu culpa, sientes esa carga en tu pecho, aveces hasta dices "si me hubiera pasado a mí" o "tal vez si yo no hubiera hecho tal cosa estaría aquí todavía". No es su culpa que su papá muriera, ella no sabía que iba a pasar eso. Era su papá obvio que le iba a doler.

Yo todavía sueño con ella.

La veo.

El timbre resonó, anunciando qué todos debían entrar a sus respectivos salones. Rápidamente el pasillo quedó vacío. No sabía en que momento había llegado, sus pensamientos la absorbieron por completo.

Phil y Teddy ya estaban sentados y al parecer era la última en llegar, todos se me quedaron viendo, no me despegaban la mirada, era tan incómodo que incluso empecé a templar, mis manos no dejaban de moverse. Mi asiento estaba enfrente de mi, dude en sentarme, todos me seguían viendo, nadie hablaba. Hasta que la oí.

A ella.

—¿Por qué no te sientas hermanita?—La voz resonó en la habitación.

Me quedé paralizada por un momento, hasta que volteé. Estaba ahi, parada mirandome fijamente, sus lindos ojos verdes clavados sobre mí.

—¿Elizabeth?—Mi tono sonó como un susurro inaudible, no podía moverme mi cuerpo no respondía, sentía que la respiración se me cortaba.

—Hermanita...—Tintineaba su cabeza, como si quisiera matarme, hasta que gritó—¡Por tú culpa me morí! Ojalá me hubieran salvado a mi y no a tí.

—No... No fue mi culpa Elisabeth. ¡No fue mi maldita culpa!—Una lagrima bajaba calentado sus mejillas.

—No te preocupes hermanita—Se acercaba mientras tarareaba una canción, su canción favorita.

𝗠𝗮𝗸𝗶𝗻𝗴 𝘁𝗵𝗲 𝗯𝗲𝗱 | Teddy UrisDonde viven las historias. Descúbrelo ahora