Dos semanas después de mudarse, comenzaron con la primera remodelación: la pintura del único cuarto que quedaba sin pintar en toda la casa.

Querían ser ellos quienes lo hicieran, y tan solo veinte minutos después de comenzar ya estaban los dos manchados de pintura verde en toda la ropa y parte de la cara y cabello.

—¡Basta, basta! —Louis se carcajeaba en el piso con Harry a horcajadas encima de él, pasando por última vez la brocha en su mejilla antes de quitarse de encima, jadeando por su pequeño forcejeo.

Con un largo suspiro y calmando su risa, Harry se sentó en flor de loto a un lado de su esposo, mirando los trazos desiguales en las paredes. A este paso jamás terminarían, pero su pecho saltaba de alegría de tan solo recordar por un segundo todo lo que tenía en ese momento: se acababa de casar con el hombre de su vida, vivía con él en la casa de sus sueños y en poco tiempo formarían la familia que siempre anheló.

—Estoy tan, tan feliz —se dejó caer junto a Louis, abrazándolo fuerte.

—Lo sé, amor, yo también.

—En verdad, no podría haber sido mejor —besó sonoramente su mejilla—, no pude haber elegido un mejor padre para mis hijos.

—Pero, cariño —le devolvió el beso, esta vez en los labios—, tú serás el mejor padre del mundo, mejor que el mío, incluso mejor que yo.

Louis se incorporó, ayudando a Harry a que quedaran los dos sentados en el centro de la habitación.

—Ahí estará la cuna, justo junto a esa pared —señaló.

—Y tendrá un bonito móvil de pulpo con peces, barcos y tortuguitas —asintió.

—Y tu ancla —Louis rozó con los labios la muñeca izquierda de Harry—, la vamos a reproducir, habrá pequeñas anclas a lo largo de los muros.

—Compraremos toda la colección de "Rockabye Baby" para nuestro bebé, ¿cierto? —suspiró—. ¿De qué color será la cuna?

—Blanca —respondió con seguridad—. No sabemos si será niño o niña, y de todas formas, tendrá una bonita etiqueta de balón de soccer en la cabecera.

—Y su madre... —Harry dudó—. Debemos buscar a la mujer que nos dé su vientre, Louis.

—Nadie se negaría si necesitan dinero, ¿lo sabes?

—Sí, pero necesito encontrar a una mujer inteligente, de ojos como los míos y bonito cabello, yo quiero un bebé tuyo y si la chica se parece a mi sería más como un bebé nuestro.

Louis sonrió enternecido y volvió a besar a Harry, acunando su rostro entre sus manos.

—Amor, la madre de nuestro primer hijo tendrá ojos azules y nariz bonita, porque lo mejor que podría sucederme sería tener un bebé con tus genes —puso un dedo sobre sus labios para detener sus quejas antes de que comenzaran—. Y eso no se discute.

—Lou... —susurró—, vamos a ser una familia tan bonita.

—La mejor, Harry —acomodó detrás de su oreja un par de mechones rizados pintados de verde—, la mejor.

~*~

Era su último amanecer lejos de los cielos nublados y la monotonía de sus vidas en la ciudad, por la tarde todo ese paraíso de ensueño, ese espejismo de una nueva luna de miel desaparecería, y ellos volverían a ser la pareja imperfecta en una zona residencial que esperaban una nueva llamada de sus abogados.

Disenchanted || Larry Stylinson¡Lee esta historia GRATIS!